sábado, marzo 24, 2007

La generosidad de Julio Ortega (a propósito de Las fugas paralelas)

Hola Octavio,

Gracias otra vez por tu novela que, en efecto, pude leer finalmente. Me gustó mucho el concierto de personajes cosmopolitas, pero también la solucion técnica de no diferenciarlos demasiado por sus voces evitando con tacto los regionalismos nacionales... De pronto tienes razón y hay un pan-hispanismo hablado. Así mismo, me interesó la solución formal de armar el libro con relatos orales o testimonios de vida, que resulta muy fluida y vivencial.

Pienso que tu experiencia multinacional y tu residencia catalana pueden ser distancias privilegiadas para internalizar los dramas y dilemas de esa errancia del espanol nuestro. Ya le pasó a Dante, nada menos, cuyo exilio lo asumió como el peregrinaje de su propia lengua. Aunque los peruanos sospecho que estamos comodos en cualquier parte porque creemos, como los incas, que donde esta uno esta su tierra.

Felicidades y mi abrazo,

Julio

miércoles, febrero 28, 2007

Nube



Las nubes albergan el letargo de los amores efímeros,

libros inacabados,
consuelos ilusorios para tiempos de sequía.
Uno les habla a ellas,
y las palabras atraviesan su distancia y su altura,
la solidez y la longevidad gaseosa,
sin hallar respuesta.

Las nubes toman la forma de rostros familiares,
rasgos queridos,
gestos en que nos encontramos.

Uno las observa y las reconoce,
permaneciendo ignorante
de sus contradicciones más íntimas.

viernes, febrero 23, 2007

La palabra



Una palabra nueva cae de tu boca,
gota de lluvia sobre el mar de nuestro lenguaje.

Afinábamos los oídos
queriendo percibir la amplitud de cada fonema.
¿Es todavía el presente momento para el diálogo,
o de el se apodera la distancia inevitable?

La palabra zozobra entre las otras palabras.
Su significado se diluye
como rasgos de un rostro en el devenir de los años,
y terminará yaciendo en la guarida de lo ausente.

En consecuencia, toda palabra es efímera y cambiante.
Sólo la mutabilidad del amor comparte esa suerte.

miércoles, febrero 21, 2007

Periplo


Habíamos oído decir que el destino del viajero
era arribar al hogar, tarde o temprano.

Pero mientras tanto
nosotros seguíamos viajando en el Metro,
y pasando de largo, una y otra vez,
por la estación de Parque del Este.

En ese periplo recorrimos ciudades y museos,
conocimos variopintas personalidades,
y compramos algunas de las cosas inservibles
que todavía tú conservas —: collares de huesos y piedras blancas,
CDs de dudosos cantautores,
postales baratas con los cuadros de Miró.

Desde mi alcoba evoco el fervor
que sólo tu nombre me ha proporcionado.

Caminante de jornadas cortas, solías llamarme con tu voz de arena.

Un muro invernal y súbito ha separado tu corazón del mío.


Historia del monólogo



El hombre quiso domesticar al búho prehistórico,
con la intención de posarlo sobre su hombro
e iniciar el diálogo.

martes, febrero 20, 2007

February



Such warmth beneath the green solitude in sight,
Long-lasting tenderness of hands,
Hair and smile kindly tangled into my memory:

Is that you,

Or the meaning of poetry?

domingo, febrero 18, 2007

Sábado


Cuando el silencio se apodera del fin de semana,
y la ausencia de seres queridos sobrevuela nuestras cabezas,
la escritura se convierte en una labor
ardua
y desconcentrada,
un coto donde animales salvajes
vagan libremente
sabiendo que nadie podrá cazarlos.

Las letras se asemejan a piedras en un camino de extramuros.
Las palabras a hitos o fulgores momentáneos.

No hay acompañante ideal en tales circunstancias.
Ni la TV, ni los vídeos,
ni el Internet o los juegos electrónicos.

Uno simplemente desearía escuchar la voz del ser amado.

Old friend from law school


Provenía de uno de esos barrios infinitos de L.A.,
conducía un VW Bug y vestía al estilo Annie Hall.
Su presencia no pasaba desapercibida,
sus intervenciones se estrellaban contra la temática aparente
de las clases.
Más de un profesor la observaba
con la mirada de un viejo lobo haciendo la digestión.
En los bares y pizzerías de Collegetown
su presencia era más bien esporádica,
y cuando se dejaba ver siempre llevaba consigo un libro de Rawls.
Amaba la libertad, amaba la democracia,
detestaba las posturas que vaciaban de contenido a tales conceptos.
Jamás la escuché citar a Catharine MacKinnon o a Andrea Dworkin.
En cambio Kant sí era una de sus referencias permanentes.
En mi biblioteca está el libro de The Finger Lakes of New York
que me dedicó antes de despedirnos:
In font memory of wonderful times
spent in Ithaca
”, dejó escrito en él con su letra casi cirílica.
Ignoro cómo pudo haber perdido la virginidad con mi amigo mexicano,
aunque de cualquier manera me alegré por lo dos.
Tiempo después él me contaría
que una noche la había llamado desde un bar del DF,
borracho y llorando,
para confesarle que se había enamorado de otra.

sábado, enero 13, 2007

Abre los ojos

La segunda película de Alejandro Amenabar explora la profundidad más siniestra y confusa del sueño, aquella dimensión en la que puede experimentarse con imágenes y situaciones que aparecen tan reales como palpables, e incluso arriesgarse a emprender la aventura de otro sueño. Los deseos se hacen realidad, los amores frustrados toman cuerpo, algún momento feliz de la vida se vuelve recurrente. Pero también afloran los miedos, las tristezas, las soledades más negras y profundas. El ser humano que se despliega con osadía y se atreve a amar y ser amado, y tal vez por eso mismo, se autodestruye ante la inevitable visión de una realidad limitada y devastadora. Pariente cercana de algunas de las mejores muestras de la literatura fantástica —evocar los sueños futuristas de La noche boca arriba, el escalofriante cuento de Julio Cortazar, o la devastación psíquica de El rostro ajeno, la novela de Kobo Abe, fue inevitable—, Abre los ojos demuestra que se puede hacer cine de ciencia ficción de un modo inteligente y sin necesidad de recurrir al facilismo de los efectos especiales.

El excepcional talento de Alejandro Amenábar, que ya había sorprendido en Tesis y luego se confirmaría de manera notable en The Others, logró con este filme de 1997 un verdadero hito en la historia del cine al que Hollywood no estuvo ajeno con un remake, eso sí, bastante discutible.

martes, diciembre 26, 2006

El malestar en la práctica política


Cuando el poder político es conquistado por algún bastardo improvisado y sin antecedentes, alguien carente del menor escrúpulo al momento de pisotear las normas que presuponen una existencia social civilizada, o de azuzar los sentimientos más subalternos de una mayoría incapaz de distinguir la paja del trigo; cuando quien pretende alzar las banderas de la oposición se revela esencialmente inepto para sobreponerse a lo que está sucediendo, o aplica torpes estrategias que no funcionan o que sólo lo harían con poder y nepotismo, o peor aún, termina aliándose con el bastardo —siendo su embajador, por ejemplo—; cuando no es posible diferenciar entre estado y gobierno, y éste es facineroso, y además un obstáculo para una existencia libre, y un fastidio y una molestia; cuando los organismos estatales se convierten en los engranajes de una maquinaria represiva, el servicio de inteligencia y la administración tributaria en primer lugar, pero también el banco central o algún ente administrador de divisas; cuando, para colmo de males, algunos de los ciudadanos mejor formados terminan ejerciendo de gestores de esta estructura (ya no es sólo la Academia de las Américas la que provee de represores, más de una Ivy League debería replantearse o repensar las cosas visto el quehacer de no pocos de sus ex -alumnos); cuando los medios de comunicación comienzan a ser complacientes y se alinean; cuando además respetadas figuras de la cultura —un escritor laureado con el Nóbel, un actor de cine, un hombre de teatro— brindan públicamente su apoyo al bastardo o a alguno de sus amigotes que impone su rigor sobre otro país “hermano”; cuando los capitales concluyen que pueden hacerse de buenos negocios, mucho mejores de los que se harían si la competencia fuera limpia, y terminan siendo no sólo indiferentes, sino también cómplices y promotores; en fin, cuando el camino está empedrado de podredumbre y de dificultades y de mala onda, y uno no aspira a otra cosa que a una vida digna y ordenada, a no agredir a nadie ni a ser agredido, a ser una persona honesta y bien vivida, es lógico, es comprensible que se sienta frustrado y molesto.

No me cabe duda de que la práctica política es la primera fuente de malestar entre los latinoamericanos. "La única cosa que se puede hacer es emigrar", afirmaba con pesimismo Simón Bolívar mientras navegaba por el río Magdalena, un día de 1830, hacia el puerto caribeño de Santa Marta, donde la muerte en diciembre de ese mismo año le impediría embarcarse rumbo a Europa. Es bastante desafortunado —una lástima y una vergüenza— que casi dos siglos más tarde esas palabras quejumbrosas y desilusionadas suenen tan actuales.




domingo, diciembre 10, 2006

La libertad como asignatura pendiente


¿Qué tienen en común aquellos que lloran, dentro y fuera de Chile, la muerte de Augusto Pinochet, con los que hace pocos días aplaudían la reelección de Hugo Chávez?

Aunque lo habitual sea que quien alabe a uno denoste del otro, la verdad es que no hay gran diferencia entre los que, por un lado, pretenden canonizar al hoy difunto general por haber sentado las bases de la prosperidad económica de Chile, y quienes, por el otro, ven en el comandante paracaidista a un justiciero social y un defensor de la soberanía latinoamericana. Ambas posiciones no dejan de ser, en el fondo, profundamente pragmáticas: las dos privilegian los resultados y prestan poca atención a los medios que se emplean para obtenerlos.

Una conclusión se impone: en las preferencias de un significativo sector de latinoamericanos (si no la mayoría), la defensa de las libertades públicas no juega un rol fundamental. Esto no deja de ser lamentable y, al mismo tiempo, peligroso. Los regímenes encabezados por personajes como Pinochet o Chávez tienen como consigna la intolerancia frente a todo tipo de oposición, la destrucción —política y personal— de quien manifieste cualquier disconformidad. El terreno para la exclusión y el resentimiento está abonado.

La educación para la libertad tiene que convertirse en una política pública fundamental e irrenunciable. Una libertad que vaya de la mano con la promoción de la iniciativa individual, pero también con la igualdad de oportunidades y el siempre sagrado derecho de opinar. Un verdadero ciudadano ha de ser consciente de que ningún logro material puede servir como justificación para una dictadura. Es ésta una asignatura pendiente para las nuevas generaciones de latinoamericanos. De lo contrario la sombra de la división y de la violencia social seguirá pendiendo sobre sus cabezas, tal como hoy pende sobre las nuestras.

lunes, diciembre 04, 2006

El autócrata expansivo

Para lograr su más reciente triunfo electoral Hugo Chávez no ha necesitado convencer a nadie. Que la calle estaba con Manuel Rosales parecía ser un comentario generalizado, producto de la percepción de quienes entienden que las grandes movilizaciones de masas constituyen la encuesta más fiable. Pero ese tipo de percepciones pueden (o suelen) ser erróneas. La verdad es que en la Venezuela de 2006 todos los factores jugaron a favor de Chávez. Esto no es gratuito. Desde su elección en 1998 la maquinaria de un estado rebosante de petrodólares ha venido desplegándose sobre la sociedad con el fin de oscurecer conciencias, captar lealtades y reprimir todo atisbo de disidencia. Dentro de esa lógica, medios de comunicación del estado, burocracia, fuerzas armadas y clientelismo político son elementos de una combinación tan letal como efectiva. Pero además está el añadido de que todo se desarrolla en el marco de una institucionalidad que no por aparente, deja de cumplir su cometido. Chávez no es un dictador tradicional, sino un autócrata validado por la existencia de instituciones “democráticas” y la indiscutible legitimidad que la fuerza de los votos le otorga frente a los ojos del mundo. Es precisamente este doble juego de totalitarismo y democracia lo que lo fortalece y parece hacerle inmune.

Al optar por presentar un candidato la oposición aceptó tácitamente las reglas de este juego macabro. A partir de ahí sólo era preciso que los observadores internacionales de siempre (la OEA a la cabeza) dieran fe de que, “al margen de ciertos inconvenientes aislados”, el proceso se había desarrollado con total normalidad. ¿No es normal acaso que la población participe, que las elecciones sean dirigidas por un poder autónomo, y que finalmente gane el candidato que recibe la mayor cantidad de votos? Todo suena tan lógico y racional y democrático, aunque en realidad no lo sea. Es verdad que Rosales fue un excelente candidato, pero ni él ni ningún otro hubiese podido derrotar al aparato mediático-clientelar-represivo de un gobierno que no sólo cuenta con la fidelidad incondicional de los militares y de los demás poderes públicos, sino que además mantiene una política sistemática de represión y aislamiento en contra de quienes osan manifestar su disconformidad.

Dominado el escenario interno, el siguiente paso es la importación del modelo. Es preciso entender esta realidad en su cabal dimensión, comprender quién es en verdad Hugo Chávez Frías y la amenaza que su fortalecimiento político representa para la región. Hasta ahora todos —oposición venezolana y comunidad internacional— se han sometido a las reglas del juego que él ha planteado, y el resultado no ha sido otro que un festín de votos y de aparentes legitimidades a su favor. Ya lo dijo el propio Chávez apenas conocidos los resultados oficiales: la revolución se ahondará, y además se expandirá. El norte es el socialismo (en su versión castrista, claro está). Que nadie se engañe. La democracia en América Latina se enfrenta a un peligro mayor. Ya no se necesita dominar Sierra Maestra para hacerse del poder. Los autócratas ganan en las urnas. Chávez seguirá azuzándolos y financiándolos.

lunes, noviembre 27, 2006

A proposito de J.D. Salinger


¿Es en verdad posible hacer una lista de novelas escritas por retoños literarios de J.D. Salinger? ¿Constituye el ADN de este enigmático y escurridizo neoyorquino una herencia demasiado notoria en algunos escritores? Yo creo que sí, y que además no hay nada de malo en ello. A mi juicio se han escrito varias cosas buenas, algunas en verdad entrañables, a partir de su legado e influencia. Por lo demás, varios de sus posibles herederos no dudan en manifestar abiertamente una devoción que tal vez no tenga equivalente ("Salinger salvó mi vida", afirmó alguna vez Alberto Fuguet con fervor casi místico). La personalidad de Holden Cauldfield da para eso y más.

He aquí mi lista provisional. Es bastante corta. Debo decir, sin embargo, que todos me parecen libros respetables, si no excelentes:

1. Mala Onda, de Alberto Fuguet.
2. Materia dispuesta, de Juan Villoro.
3. Piedra de mar, de Francisco Massiani.
4. Tú, mío, de Erri de Lucca.
5. Kafka on the Shore, de Haruki Murakami.

Quien esté en desacuerdo y quiera hacérmelo saber tendrá que buscar la vía adecuada. Este blog no está abierto a los comentarios.

domingo, noviembre 26, 2006

¿Manga, manga, manga?...


Han pasado casi dos meses desde que en este mismo blog afirmé que planeaba iniciar la lectura de Kafka on the Shore, la última novela de Haruki Murakami (a propósito, Tusquets acaba de publicar la edición en español con el título de Kafka en la orilla). Al fin comencé ayer. Hoy, que he llegado a la página 100, estoy tan enganchado como para sospechar que no me despegaré de ella hasta haber leído la última letra impresa.

Murakami no hace ningún esfuerzo por ocultar sus influencias. Por el contrario parece querer hacer permanente alarde de ellas, no dejar resquicio de duda respecto de su existencia e importancia. Es así que resultan demasiado obvias las semejanzas de Kafka Tamura, el adolescente protagonista de la novela, con Holden Caulfield en The catcher in the rye (si no me equivoco el mismo Murakami la tradujo al japonés). Otro Salinger más para la lista, pudiera concluirse con escepticismo. En todo caso un Salinger con intermitencias de Truman Capote, pudiera tal vez añadirse. Pero afortunadamente Murakami tiene la rara virtud de parecer original echando mano de los recursos más obvios. Recursos que en el caso de un escritor tienen que ser sus propias lecturas, aunque éstas no sean siempre las que uno pudiera esperarse. De ahí que haya diálogos entre gatos filosóficos y seres humanos discapacitados. O una increible historia de escolares hipnotizados mientras recolectan setas en el bosque.

Dance, dance, dance es el título (en inglés) de una de las primeras novelas de Haruki Murakami. ¿Pudiera ser Manga, manga, manga (en cualquier idioma) el de una futura?

viernes, noviembre 24, 2006

La invitación me llegó a tiempo, pero...


Últimamente me estoy perdiendo las grandes fiestas.

Comienzo a preocuparme...