<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873</id><updated>2011-04-21T13:35:45.496-05:00</updated><title type='text'>Octavio Vinces</title><subtitle type='html'>pensar, crear, escribir</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>115</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3663459658337627392</id><published>2008-08-27T00:00:00.009-05:00</published><updated>2008-08-28T07:50:19.615-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SLUALl-5iBI/AAAAAAAAASw/nYkl7f9cViU/s1600-h/madre.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5239093940689930258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SLUALl-5iBI/AAAAAAAAASw/nYkl7f9cViU/s400/madre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Avenida Horacio Urteaga 972, distrito de Jesús María, Lima, agosto de 2026.&lt;/strong&gt; La mano de Paul extendida me alcanza una vieja fotografía cuya existencia ignoraba o he olvidado por completo. Sé, sin embargo, que en mis primeros años esa misma imagen se me dibujaba difusa y cálida, como el consuelo que sólo es capaz de brindar lo que nos es plácido y a la vez necesario. Llevaba siempre gafas y el peinado recogido con ese moño enorme, así que no me costaba nada reconocerla. En realidad era el único ser que reconocía: pese a no poder identificar el rol que cumplía, olía su presencia, añoraba su permanencia, pero además intuía mi necesidad. Tampoco podía saber que las contrastantes tonalidades que la conformaban y la envolvían se llamaban colores, o que los ruidos amables acompañando su presencia eran las palabras que me dirigía a mí, con la coloración incomparable de su amor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Recuerdo un pasaje de &lt;em&gt;La extraña&lt;/em&gt;, la novela de Sandor Marai, que por alguna razón me conmovió intensamente. Un par de horas más tarde buscaré el libro en una librería próxima al hotel: “Se sentía exultante, por fin volvía a ver el mundo en que hasta entonces había vivido distraídamente, al que sólo había utilizado y al que consideraba sucio, manido y desgastado, sin haberle prestado la menor atención; y entonces recordó que en una ocasión ya lo había visto así, con esa frescura paradisíaca, mucho tiempo atrás, tal vez en la primera infancia, al sentarse en la cuna y mirar la lámpara o la mano que se agitaba ante sus ojos…”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Paul no puede no sonreír, asume que mostrarme el retrato de mi madre joven me produce una infinita nostalgia, interpreta de esa manera mi habitual actitud silenciosa. Quiero decirle algo, lo que sea, quiero disimular mi fastidio. No se me ocurre nada diferente a esto:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;—Era en verdad un bebé cabezón…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Se tomará unos segundos —serán infinitos— para procesar ese comentario que pareciera banalizar la existencia de la fotografía. No se atreverá, sin embargo, a reclamarme por la indiferencia que siempre me ha achacado en secreto. Yo, mientras tanto, vuelvo a evocarla, los aspectos tangibles eclipsando las sombras que por necesidad se presentan en una vida en común. Sus labios dibujaban mi nombre en el aire como nadie ha podido hacerlo luego, aunque tal vez en eso Fernanda la haya imitado mejor que nadie. Y en medio de esta evocación experimento la certeza de que nunca ha dejado de hacerme falta, a pesar de que la suerte ha sido más bien benévola con mis debilidades de adulto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Los ojos de Paul se humedecen. Me pongo de pie, sólo para dar media vuelta y volver a ver la unidad vecinal desde la ventana de la biblioteca. Intentaré pensar en otras cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3663459658337627392?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3663459658337627392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3663459658337627392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/el-sueo-pesado.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SLUALl-5iBI/AAAAAAAAASw/nYkl7f9cViU/s72-c/madre.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6936593164356568083</id><published>2008-08-19T01:50:00.004-05:00</published><updated>2008-08-26T21:01:37.265-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptnoRY7XI/AAAAAAAAASg/Q8fIDSc4Guo/s1600-h/sagechap03.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236118044364303730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptnoRY7XI/AAAAAAAAASg/Q8fIDSc4Guo/s400/sagechap03.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Biblioteca Uris, campus de la Universidad de Cornell, Ithaca, Estado de Nueva York, febrero de 2004.&lt;/strong&gt; “¿Pero por qué tuve qué regresar?”, se preguntaría a sí mismo una vez instalado, cuando ya comenzaba a tomar distancia de la ruptura y los recuerdos que eran muchos volvían a dibujarse nítidos en su mente. College Avenue era un espacio material ajeno al devenir del tiempo, un tablado permanente por el que discurrían diversos actores siempre interpretando los mismos roles. Escenario de vidas concentrándose, intercambiándose, compartiendo por temporadas que iban de uno a cuatro años. Sin duda la gente no era la misma, pero de alguna manera sí era la misma. Tarde o temprano tendría que pasar por la casa-edificio donde Vega y él habían tenido su primer hogar de casados; quiso hacerlo de manera absolutamente consciente y voluntaria, no ser presa de un arranque intempestivo de nostalgia o del devenir de un río de inconsciencia en medio de, por ejemplo, alguna borrachera no planificada. Por eso recorrió una mañana las tres cuadras de distancia que había desde el punto más cercano del campus, abrió la puerta de madera y vidrio y vio que en el buzón donde antes estaban los nombres de ellos dos, aparecía ahora el de un tal Paramjeet S. Sammi. Creyó percibir cierto olor a curry, recordaba a unos clientes del estudio, dos jóvenes que comenzaban a hacer dinero en el caos del Perú con la importación de motocicletas usadas del Japón y que le habían invitado a cenar más de una vez la comida de su tierra que ellos mismos preparaban en la casa que alquilaban en San Borja; la profusión de polvos, aceites y menjurjes había sido algo novedoso para el; recordaba además que Vega había disfrutado con especial entusiasmo de aquellos encuentros, su natural simpatía la llevaba a mostrarse amistosa y notoriamente libre y dispuesta a dejarse agasajar por quien sea. Se decidió por fin entonces a subir las escaleras —cortas y estrechas, como las recordaba, conducían al pequeño lobby que compartían los tres apartamentos del segundo piso—, sabía que a pesar de que no hubiera nadie en la casa lo más probable era que las puertas no tuvieran ningún tipo de seguro o llave. Giró el pomo del apartamento que buscaba. Efectivamente no encontró a nadie. El ambiente lucía ordenado, limpio, incluso con cierto arreglo o buena disposición de lo que creía reconocer como los mismos muebles y accesorios; sobre el escritorio divisó unos transcripts con el nombre que aparecía en el buzón y la indicación &lt;em&gt;University of London, The Royal Veterinary College&lt;/em&gt;. Definitivamente no olía a curry.&lt;br /&gt;Cuando abandonó aquel lugar y caminaba de vuelta hacia el Collegetown Bagels donde debía encontrarse por enésima vez con Cristina —era por ese entonces su única amiga, o la única que lo soportaba y que él soportaba, todavía no vivía con Scott, ese gringo sinólogo y buena gente—, se repetía a sí mismo que su acto había sido absolutamente irresponsable e infantil. No hay conducta más desesperada que la de un hombre atrapado en la tempestad del desamor, se decía sabiendo que estaba resultando torpemente shakespereano.&lt;br /&gt;“¿Qué hay del proyecto de escribir una novela?”, le preguntaría Cristina minutos después, el café calentísimo enfriándose sobre la mesa (era familiar ese empeño de estar al aire libre cuando la relativa tibieza el otoño ya comenzaba a perderse de vista), el cigarrillo descendiendo diagonalmente desde la comisura de sus labios como la ramita que mordisqueaba un Tom Sawyer alelado. “¿Te has olvidado de tu proyecto? Mejor comenzar cuanto antes, macho”. No pocas veces había pensado que su verdadera vocación era la literaria, desde adolescente había juntado una colección de libros bastante amplia, disfrutaba de la prosa tanto como de la poesía, y naturalmente había comenzado a cultivar esta última. En el centro de estudios su fama de poeta se consolidaba, las veladas frecuentes entre los alumnos le tenían como protagonista pues siempre terminaba leyendo alguno que otro poema de corte involuntariamente surrealista; las influencias de Moro, Westphalen, Eielson, figuras centrales de sus lecturas adolescentes. La poesía como instrumento de la santidad, cualquier trabajo o actividad humana —la abogacía, la banca, la milicia incluidas y preferentemente que el arte o la literatura— como medio para alcanzar la santidad. Siempre recordará con amargura el momento en que creyó encontrar en unos poemas de Eielson unos versos que sin duda constituían lectura prohibida —la virgen María y su fecundación como figura poética: la fertilidad, Gea, Pachamama, lugar común de toda mitología que se respete—, motivo más que suficiente para que aquel poemario entrara en el Index que se dejó de publicar pero que el Fundador proclamaba que iba a mantener para ellos, sus hijos queridos, a la par que señalaba hacia el cielo con el dedo correspondiente en actitud cómica o de desafío o simplemente metafórica, y entonces con sus propias manos lo rompió y lo arrojó a la basura. Y ahora sentía que tal acto lo excluía, per sé, de todo posible canon. Su idea de hacerse escritor sería vana entonces, lo que le había dicho a Cristina nada más que una patraña, un pretexto o una justificación para explicar su evasión de la realidad que le correspondía. Aún así versificaba algunas cosas que nadie nunca leía.&lt;br /&gt;“Puede ser que la comience ahora, o tal vez sea el próximo año”. Cristina sonreía ante semejante despliegue de ingenuidad. Sabía que algo más tenía que pasar por la mente de Marco, no era normal que casi no se refiriese a Vega/Mariana, que apenas la hubiese mencionado la primera vez que se vieron hacía ya más de dos semanas. Le preguntó entonces qué había estado haciendo, por qué había venido caminando desde la dirección contraria a la que usualmente correspondería. Cuando Marco le contó que había ingresado sin autorización al apartamento de un estudiante de la India o de Pakistán o de Trinidad o de Surinam —o más probablemente británico de tercera o cuarta generación, la ausencia de curry era demasiado notoria—, sólo con la intención de medir sus propias fuerzas enfrentando la lejanía de Vega en un ambiente donde ambos fueron felices, Cristina se sintió tan conmovida como para tomar su mano y llevarla a la altura de sus labios y darle un beso. Marco no se inmutaba, echó todo el peso de su cuerpo sobre el espaldar de su silla y cruzó sus brazos sobre el pecho. “En verdad la extraño”, fue lo único que agregó y entonces Cristina entendería que sus preguntas podrían salir sobrando y que más bien era preciso que respetase sus silencios; creyó descubrir que en verdad siempre había sentido más afinidad por Marco que por Mariana, y pensó que tal vez tomar una copa para luego marcharse a su apartamento en Aurora Street y dormir juntos podía ser una alternativa reconfortante para ambos, pero a la vez sabía que no era capaz de tener la iniciativa en un tema como ése, en el fondo no dejaba de ser una españolita algo conservadora.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos ella le informaba que necesitaban pasar (así lo dijo, en plural) por el campus store para retirar unos libros que había encargado, y Marco se puso de pie como un autómata. Mientras marchaban sobre el puente de piedra que une Collegetown con el east campus, él pudo observar nuevamente los bosques por los que había caminado tantas veces tomando la mano de Vega: para ese entonces ambos cursaban el LL.M. program en aquel edificio de piedra a pocos pasos de distancia y tenían en mente que en un plazo como el transcurrido —cinco años ya— la vida tendría que ser esencialmente distinta pero siempre mejor para ellos. El tiempo hilo conductor de lo vital, río por el que discurren las cosas en su evolución natural y necesaria. Tal certeza de juventud podía ser una esperanza —había que justificar el esfuerzo, la distancia, el año fuera del mercado laboral—, pero también una equivocación fatal o una falta de perspectiva. Veía desde el puente los árboles sobre los que más de una vez ella se habría apoyado —él mismo le había tomado algunas fotografías de temporada invernal, el sacón enorme, el gorro de lana—, y creyó entender que la progresiva madurez implicaba mudarse para entender que las cosas que en años previos se habían presentado como verdades irrefutables se desdibujaban dejando en evidencia una candidez capaz de llenarnos de frustración y de vergüenza, como si en verdad el tiempo únicamente transcurriese, para transformarnos en el envejecimiento, en la medida en que cometemos el error de alejarnos del lugar donde fuimos felices. Y sin duda Vega y él lo habían sido en aquel pueblo anodino como nunca pudieron volver a serlo. Una vez en Lima ambos buscaron buenos trabajos y acomodar sus horarios de profesores de la facultad de derecho en los espacios que quedaban disponibles. Vega era la discípula predilecta de un profesor de teoría del acto jurídico, inteligentísimo y amanerado: “Eres guapa, elegante, brillante. Eres una mujer casi perfecta, lo que nunca he entendido es cómo diablos te pudiste fijar en semejante huevón, criatura…” El tipo era grandilocuente y desmedido, poseedor de un sentido del humor hiriente aunque quizá poco malintencionado; en el fondo era un sentimental, al menos eso le explicaba Vega quien era sumamente condescendiente y comprensiva con él, como no lo era quizá con nadie más. Marco por su parte comenzaba a odiarlo mientras preparaba las sesiones de su seminario sobre law and economics —materia novedosa, curso en el que se inscribían pocos— desde su oficina en el estudio de abogados, desamarrando con sutil y estudiada ligereza el nudo de su corbata, dejando de lado por unos minutos la siempre creciente lista de asuntos pendientes. Eso era crecer, eso era envejecer de alguna manera.&lt;br /&gt;Cristina a su lado parecía una estatua griega con bufanda; era altísima, algo graciosa, no bonita precisamente, sus piernas transmitían una paradójica rigidez que contrastaba con esa estatura exagerada para el patrón ibérico, o más bien característica de la generación del yogur, los estereotipos humanos también cambian, aunque más lentamente. Marco sintió una honda gratitud hacia su presencia pues sabía que sin ella los días serían mucho peores; al menos la separación se desdibujada con esa presencia amiga que a veces podía proporcionar la sensación de que en cualquier momento Vega vendría a unírseles. Sin embargo tal consuelo no era aplicable a las noches que parecían tragárselo y en las que él comenzaba a apelar al whisky o al cognac. Definitivamente detestaba tener que dormir solo, los seis años de matrimonio habían creado una costumbre que era propia a su existencia como sus riñones o la comodidad de sus zapatos Florsheim. Reparó entonces en Cristina y fue como si de pronto la supiera alegre y agradable y soltera; pero él se sabía inepto para tener iniciativa alguna con ella, sus miedos a no poder desempeñarse adecuadamente en la cama persistían, para eso también le habría sido indispensable Vega.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Era el inicio del spring quarter y dentro del campus store una pequeña muchedumbre forcejeaba entre el escaso espacio con total civismo y urbanidad. Cristina preguntó a una empleada que atendía en el counter principal si ya habían llegado las publicaciones del Instituto Cervantes. Un muchacho rubio y delgado se le acercó entonces para decirle “hola”. Ella respondió al saludo con bastante efusividad, besos en ambas mejillas, un abrazo algo prolongado. “Es un amigo del Architecture School”. El muchacho le sonrió a Marco con aspecto amistoso y nerd. Hablaba un español perfecto de claro acento cubano. “Luis Fernández, de Little Habana, hijo del patriarca de los laundromats Gustavo Fernández Font, nunca le permitieron hablar en inglés en casa”. La información que le proporcionaría Cristina se le iba a antojar excesiva y superflua al mismo tiempo. Luis Fernández volvió a hablar señalando a un joven de unos treinta y pocos años que por lo visto también sabía español: “Scott Taylor, profesor de chino y cultura china en el School of Arts" &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6936593164356568083?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6936593164356568083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6936593164356568083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/biblioteca-uris-campus-de-la.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptnoRY7XI/AAAAAAAAASg/Q8fIDSc4Guo/s72-c/sagechap03.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3028311491089439613</id><published>2008-08-19T01:47:00.003-05:00</published><updated>2008-08-26T21:02:13.965-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptF16Qv2I/AAAAAAAAASY/UaHUF6ZcAlA/s1600-h/curioso+impertinente.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236117463909842786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptF16Qv2I/AAAAAAAAASY/UaHUF6ZcAlA/s400/curioso+impertinente.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Cabinas de Internet de la avenida Garzón, distrito de Jesús María, Lima, mayo de 2008&lt;/strong&gt;. “Curioso Impertinente”, me llamaba la abuela, el apodo lo había copiado de Cervantes, decía, y yo le creía, pues creía en ella y además nunca había leído a Cervantes, ni creo que vaya a leerlo. Tenía razón la abuela, la curiosidad siempre ha sido mi talón de Aquiles, la causa de muchos malentendidos y problemas, con amigos y con vecinos y con gente que ni siquiera he conocido. El hecho es que Internet es un espacio ideal para alguien como yo, porque uno termina sabiendo cosas de otras personas que estas personas seguramente no estarían dispuestas a revelar, pero así es uno y así es esta época de información desaforada. Me he hecho de una cuenta de Facebook, y me entretengo buscando personas conocidas, o personas conocidas de personas conocidas, con la intención de incluirlos en mi network. Claro que todos tienen que aprobarte, y muchas veces no lo hacen, pero eso importa poco, quienes menos piensas que lo harán terminan incluyéndote. Es así este juego.&lt;br /&gt;Hace unos días estaba en una de esas, matando el tiempo en busca de personas conocidas, y buscando que el sol que gasté en una hora de Internet se consumiese. Se me ocurrió colocar los dos apellidos de las hijas de mi primo Pablo: De la Flor Ramírez. Aparecieron dos de ellas. Verónica, la menor, había puesto en el recuadro destinado a la imagen del usuario, la de un bebé recién nacido. Era una criatura horrible, igualita a Pablo.&lt;br /&gt;Pero lo que me tiene más asombrado en estos días es lo que está pasando en la cuenta de Alfredo Cueto, un tipo que era compañero del colegio, uno de esos que te aceptan sin pensárselo mucho. Pues bien, el tipo se murió y sus amigos han comenzado a colocarle mensajes públicos donde se despiden de él o le dicen cosas tan absurdas como “Nos vemos en el cielo”, y huevadas de ese estilo. Me erizo de pensar que algo así pudiera pasar conmigo. Estoy pensando seriamente en dejar el Facebook.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3028311491089439613?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3028311491089439613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3028311491089439613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/cabinas-de-internet-de-la-avenida-garzn.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKptF16Qv2I/AAAAAAAAASY/UaHUF6ZcAlA/s72-c/curioso+impertinente.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-435944804269663935</id><published>2008-08-13T22:54:00.015-05:00</published><updated>2008-08-14T20:03:59.075-05:00</updated><title type='text'>Puntos de Sutura, de Oscar Marcano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKOtYjqx_YI/AAAAAAAAASA/yO2bgwewrm8/s1600-h/oscar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234217829337791874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKOtYjqx_YI/AAAAAAAAASA/yO2bgwewrm8/s400/oscar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;"&lt;em&gt;It is a wise father that knows his own child&lt;/em&gt;", escribió&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Shakespeare en &lt;em&gt;El mercader de Venecia&lt;/em&gt;: "sabio es el padre capaz de reconocer a su propio hijo". O también "nada hay más difícil para un padre que conocer a su verdadero hijo", en la traducción más bien "libre" de Marcelino Menéndez y Pelayo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;En &lt;em&gt;Puntos de sutura&lt;/em&gt;, la novela de Oscar Marcano, un padre intenta conversar francamente con su hijo, ayudado por la intimidad que suele brindar la visión del mar. Pero no logrará despertar su interés ni su simpatía. Alfonso Gabbani es un perdedor al borde de la destrucción, un hombre que ha jugado sus cartas, sin mayores convicciones, dentro de un ambiente autocomplaciente y casi carente de sentido crítico. Por esas razones, y por haberlo abandonado cuando era un niño en aras de unos sueños irrealizables, es incapaz de conocer a Antenore, su propio hijo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;"Antes de suicidarse, mi padre me trajo a esta playa." La frase con que Antenore iniciará la narración de la novela, años después de aquel encuentro entrabado, resulta de una contundencia difícil de superar. A partir de ésta, Oscar Marcano delineará con singular maestría y sobrio lirismo las historias que terminan por alejar a dos generaciones. La del padre, que vivió apegada a ilusos sueños de grandeza y a la certeza de que el genio no requería de constancia y que la buena fortuna siempre estaría dispuesta a venir en su ayuda. Y la del hijo, que tendrá que vérselas con la cruda realidad de un país cuya riqueza petrolera no le ha salvado del desastre, de la división y de un vacío conceptual en el que lo relevante se olvida o simplemente se deja de lado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;em&gt;Puntos de sutura&lt;/em&gt; es la magistral crónica de una decadencia creativa y personal, que no dejará de provocar daños colaterales. Una novela esencial escrita por quien, en justicia, tendrá que ser considerado como uno de las figuras más interesantes de la literatura latinoamericana actual&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-435944804269663935?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/435944804269663935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30255873&amp;postID=435944804269663935' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/435944804269663935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/435944804269663935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/puntos-de-sutura-de-oscar-marcano.html' title='Puntos de Sutura, de Oscar Marcano'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKOtYjqx_YI/AAAAAAAAASA/yO2bgwewrm8/s72-c/oscar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6819709290355960952</id><published>2008-08-06T22:57:00.010-05:00</published><updated>2008-08-07T17:09:57.546-05:00</updated><title type='text'>Sólo 6 grados</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJpcPytQOAI/AAAAAAAAARw/rCxIcG5iJFw/s1600-h/6+grados+de+separaci%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231595343523624962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJpcPytQOAI/AAAAAAAAARw/rCxIcG5iJFw/s400/6+grados+de+separaci%C3%B3n.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Hace un par de días leí en El Pais.com una noticia que no dejó de sorprenderme: el Messenger ha demostrado la teoría de los seis grados. Efectivamente, el “estudio de Microsoft, recogido este lunes por la prensa de Estados Unidos, corrobora que dos individuos cualesquiera están conectados entre sí por no más de 6,6 grados de separación, es decir, que son necesarios siete o menos intermediarios para relacionarlos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto quiere decir que los miembros de la raza humana están más cerca uno del otro de lo que parece. No existiría entonces una separación realmente significativa entre, por ejemplo, un campesino del trapecio andino y Donald Trump, entre un vendedor de artesanías en una estación del Metro de Caracas y Amy Winehouse, entre Woody Allen y Osama Bin Laden, o entre yo mismo y Haruki Murakami.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez algunos pretendan ver con optimismo esta situación en un mundo signado por las enormes diferencias culturales y económicas. No me creo capaz de compartir ese tipo de entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tecnología ha creado la posibilidad de un mundo donde las diferencias se muestran de un modo impúdico. No es que antes haya sido distinto, pero lo sintomático de nuestro tiempo es que &lt;em&gt;todos nos vemos&lt;/em&gt;. Hoy en día cualquier habitante de las regiones más pobres del planeta es capaz de ver, en directo o con una virtualidad que se asemeja demasiado a la vida real, el espectáculo de los personajes idolatrados por los medios audiovisuales. Difícil no desear la suerte del otro, no envidiarla, o al menos resentir la mala suerte propia. Por otra parte, las democracias occidentales han hecho de la libertad de expresión una de las premisas fundamentales sobre la que también se desarrollan, caóticas e irrefrenables, las distintas vertientes del &lt;em&gt;show-biz&lt;/em&gt;. Mientras esto sucede, desde distintas posiciones otros seres humanos observan, interpretan, sacan sus conclusiones, e incluso optan por inmolarse, como se ha visto con pavor a lo largo de esta década.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mito de la torre de Babel relata que los hombres estaban físicamente cerca mientras pretendían construir aquel descomunal monumento a la soberbia. Y esa cercanía no fue óbice para que la imposibilidad de comprenderse les impulsara a la mutua destrucción. Tal vez la tecnología sea un Babel que acerca a los hombres de diversos orígenes, a la par que subraya sus enormes diferencias. Necesariamente habrá algunos que querrán aniquilar a otros. Esto parece algo difícil de ser soslayado cuando las distancias verdaderas se presentan como insuperables. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6819709290355960952?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6819709290355960952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6819709290355960952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/6-grados.html' title='Sólo 6 grados'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJpcPytQOAI/AAAAAAAAARw/rCxIcG5iJFw/s72-c/6+grados+de+separaci%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6885606453331180477</id><published>2008-08-06T13:14:00.004-05:00</published><updated>2008-10-14T23:19:29.733-05:00</updated><title type='text'>El largo rumor del río Cherwell: Tu rostro mañana: 3 Veneno y sombra y adiós, de Javier Marías, en Carátula</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJnqPBzpQHI/AAAAAAAAARo/udX0wtH8wew/s1600-h/Javier_Marias.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231469986071527538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJnqPBzpQHI/AAAAAAAAARo/udX0wtH8wew/s400/Javier_Marias.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;El largo rumor del río Cherwell: &lt;em&gt;Tu rostro mañana: 3 Veneno y sombra y adiós&lt;/em&gt;, de Javier Marías, en &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.caratula.net/Archivo/N25-0808/Secciones/critica/critica-octavio%20vinces.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Carátula&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6885606453331180477?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6885606453331180477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6885606453331180477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/08/el-largo.html' title='El largo rumor del río Cherwell: Tu rostro mañana: 3 Veneno y sombra y adiós, de Javier Marías, en Carátula'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SJnqPBzpQHI/AAAAAAAAARo/udX0wtH8wew/s72-c/Javier_Marias.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-4434317290057765930</id><published>2008-07-27T00:15:00.009-05:00</published><updated>2008-07-27T08:23:40.485-05:00</updated><title type='text'>La búsqueda del héroe</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIwEz9v1A5I/AAAAAAAAARI/u7Vjo4V-tuM/s1600-h/searchers.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5227558558265312146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIwEz9v1A5I/AAAAAAAAARI/u7Vjo4V-tuM/s400/searchers.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Borges afirmaba que los escritores habían olvidado que uno de sus deberes era la épica, pero que Hollywood había salvado el género a través del western. La obra de John Ford es seguramente la prueba más contundente de la veracidad de la afirmación borgiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ethan Edwards, el personaje de John Wayne en &lt;em&gt;The Searchers&lt;/em&gt; (conocida en Hispanoamérica como &lt;em&gt;Más corazón que odio&lt;/em&gt; y en España como &lt;em&gt;Centauros del desierto&lt;/em&gt;, las distribuidoras de filmes siempre haciéndose responsables de este tipo de esperpentos) puede bien representar el arquetipo del héroe épico, dueño de una inteligencia y una fortaleza extraordinarias que, junto a una capacidad singular para el sacrificio, le habilitan para llevar a cabo las acciones heroicas más destacadas, pero no le salvan ni de sus pasiones ni de sus perversiones personales. Ethan Edwards se nos presenta como un energúmeno vengativo, misógino y racista, cuyos antecedentes legales nunca llegan a ser totalmente transparentes. Quizá lo paradójico de esto sea que precisamente estas perversiones parecen ser el motor que impulsa al héroe a la consecución de la hazaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harold Bloom enseña en la introducción de &lt;em&gt;El canon occidental&lt;/em&gt; (libro tan polémico como imprescindible), que un texto canónico no tiene por qué encarnar las virtudes morales que comprenden los valores normativos ni los principios democráticos de Occidente. Quizá la literatura épica, como ningún otro género, sepa sacarle partido a esa aparente amoralidad. &lt;em&gt;La Ilíada&lt;/em&gt;, por ejemplo, exalta la incomparable gloria de una victoria armada, en la que no han faltado odio, ardides y golpes bajos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;Postular un género épico que esté dentro de los límites de lo que hoy conocemos como lo "&lt;em&gt;políticamente correcto"&lt;/em&gt;, parece entonces una contradicción insalvable. ¿Será por eso que ya no se estrenan buenos westerns en las salas de cine?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-4434317290057765930?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4434317290057765930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4434317290057765930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/los-buscadores.html' title='La búsqueda del héroe'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIwEz9v1A5I/AAAAAAAAARI/u7Vjo4V-tuM/s72-c/searchers.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6541566806778124845</id><published>2008-07-22T23:09:00.009-05:00</published><updated>2008-07-27T01:23:58.180-05:00</updated><title type='text'>Los incomprendidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIcuqxNEBtI/AAAAAAAAARA/S_BVPKR0y3s/s1600-h/los+incomprendidos3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226197204884260562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIcuqxNEBtI/AAAAAAAAARA/S_BVPKR0y3s/s400/los+incomprendidos3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Cada vez que Carlos iba de vacaciones a Lima y llegaba a la desvencijada casa de Jesús María, invariablemente pedía un poco de dinero a alguno de los adultos presentes —a su abuelo o sus tíos, sus padres sólo tenían dólares—, y bajaba corriendo por las escaleras —cada año con más rapidez y seguridad— para cruzar la calle en dirección a la bodega de Kenji. Una vez adentro, nunca saludaba a nadie. Se limitaba a comprar una botella de Inca Kola, que succionaba en el acto, con una mezcla de alivio e inequívoco deleite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años pasaron, Carlos se fue haciendo cada día más grande e inteligente. Se mudó con sus padres de Queens a un bonito suburbio de New Jersey, donde comenzó a asistir al High School. Para ese entonces los abuelos ya habían muerto y las visitas a Lima dejaron de producirse. Carlos obtenía excelentes calificaciones, se graduó con honores y fue aceptado como freshman por Princeton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele suceder con los muchachos demasiado inclinados al estudio, Carlos no se caracterizaba por su facilidad de trato con las chicas. Su temperamento tímido e introvertido le impedía comportarse con soltura, articular la voz con naturalidad, encontrar las palabras adecuadas. Sin embargo, al comenzar el segundo semestre del primer año en el College, conoció casualmente a Paulette, que tomaba la misma clase de literatura rusa. Paulette era hija de una pareja de vietnamitas instalados en Boston. Se trataba de una muchacha menuda, sonriente y de cuerpo ágil y compacto. Carlos gustó de ella, y ella gustó de Carlos. Pese a su juventud, era una mujer de armas tomar, y se empeñó en conquistar a Carlos por todos los medios. Varias veces le propuso que tomaran juntos un café. Luego lo incorporó, casi por la fuerza, a su grupo de estudio. Después comenzó a invitarle a cenar a su casa. La comida vietnamita, picante y con toques dulces, resultó del agrado de Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para las vacaciones de verano, Carlos y Paulette decidieron viajar juntos a Perú para conocer Machu Picchu. Tan sólo iban a pasar un par de días en Lima, donde se quedarían en la casa de la tía de Carlos, en La Molina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer almuerzo que tuvieron junto a la familia de Carlos, éste descubrió con feliz sorpresa la presencia de una botella de Inca Kola sobre la mesa. No se le ocurrió mejor idea que hacérsela probar a Paulette.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tasty, isn’t it? —le preguntó a su novia, con aire satisfecho, cuando él ya había acabado golosamente con su vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—You crazy? —le respondió Paulette—. Looks like pee and tastes like gum!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;*************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Cuando caminaban todas las mañanas hacia el instituto, Juan y Ramón solían distraerse contemplando los paisajes que se divisaban desde el Paseo Marítimo. A Coruña le parecía a Juan una inmensa vidriera hecha por arquitectos de otro mundo. Ramón, en cambio, sólo tenía ojos para el mar y las embarcaciones que lo surcaban. Desde niños habían sido amigos inseparables, y con el correr del tiempo la amistad se convirtió en una especie de vocabulario mutuo que les permitía una comunicación exclusiva. Quizá por eso Ramón se tomó como una pequeña traición la noticia de que Juan se marchaba a Venezuela. Su padre y su hermano mayor habían partido a aquel país, hacía un par de años. Y ahora era su turno. Y el de su madre y su hermana pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nunca dejaré de escribirte —le prometió Juan a Ramón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus primeros recuerdos en el nuevo país estuvieron ligados al calor y el mar. Su padre había escogido una ciudad del oriente del país para instalar un taller mecánico. Juan comenzó de aprendiz, y con el paso del tiempo y la muerte de su padre, terminó como socio de su hermano mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el comienzo de su estadía, Juan había cumplido con su promesa adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia de Ramón tampoco la tenía muy fácil en esos tiempos. Por eso, cuando concluyó el instituto decidió mudarse a Barcelona. Tal vez las cartas de su amigo Juan, en las que éste le relataba que vivía en una ciudad muy bonita del oriente venezolano que tenía el mismo nombre de la capital catalana, tuvieron algo que ver en su decisión. Pero Ramón rápidamente olvidó ese detalle y no tardó en concluir que había escogido el lugar ideal para vivir. Para él la belleza de una ciudad era condición necesaria para conocerla, mucho más para instalarse en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron muchos años, Juan se casó y se hizo de una considerable fortuna personal. El intercambio epistolar, sin embargo, no se interrumpió nunca. La invención del correo electrónico no logró alterar ni su periodicidad, ni su habitual longitud. Ramón y Juan gustaban de ser generosos en los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegó el momento en que Ramón iba a visitar a Juan. Apenas en ese momento se percataron de que habían transcurrido más de treinta años desde la última vez que se vieron, cuando ambos vivían todavía en A Coruña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recibimiento de Ramón fue apoteósico. Juan lo llevó, junto con toda su familia, a almorzar al club gallego. Luego lo paseó por casi toda Barcelona, mostrándole sus calles irregulares, sus irreverentes centros comerciales, su gente campechana, y, por supuesto, su mar sensual y Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había anochecido cuando llegaron a la descomunal casa-quinta donde Juan vivía junto con su familia. Ramón decidió tomar una ducha. Cuando salió nuevamente a la sala de estar, encontró que Juan acababa de destapar una botella de Alvariño. Los amigos bebieron con alegría. Fue preciso destapar una segunda botella. En algún momento Juan iba a preguntarle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tal te ha parecido todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón estaba un poco ebrio. Le hizo gracia la pregunta de su viejo amigo. Fue entonces que le tomó del brazo, para preguntarle al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En verdad a esta mierda la llamáis Barcelona?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;************************* &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Sofía pasa todas las tardes por la misma vitrina de la avenida Alvear, donde se exponen algunas de las corbatas más finas y hermosas que pueden encontrarse en Buenos Aires. En pocos días será el cumpleaños de Pedro, su marido: un joven profesor universitario, inteligente y austero, cuyas preocupaciones principales son el calentamiento global, el hambre y la pobreza del mundo. Sofía piensa que le encantaría sacar su tarjeta de crédito, comprar un par de esas corbatas y regalárselas a su marido. Pero piensa por unos segundos y desiste en su propósito. Teme quedar como una mujer estúpida y frívola. Además Pedro no usa corbatas tan finas. Se siente triste y un poco frustrada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pedro ha visto la misma vitrina varias veces, camino a la oficina de Sofía. Alguna vez se ha animado a entrar en esa tienda exclusiva, para disfrutar contemplando las camisas a rayas o a cuadros, las sedosas telas de los trajes tan bien cortados. Dentro de ese negocio el nombre Hermenegildo suena aristocrático y musical al mismo tiempo. Le encantaría que alguna vez a su elegante esposa, que trabaja en una empresa trasnacional y gana bastante bien, se le ocurriera regalarle alguna de esas prendas tan hermosas. Pero jamás se atrevería a sugerírselo. Pedro a veces piensa que Sofía es una mujer poco detallista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;*************************&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Carlos, Juan y Sofía tienen en común su calidad de personajes incomprendidos. Mientras que Paulette, Ramón y Pedro ignoran que carecen de la capacidad de comprender. Todo apunta a pensar que las pequeñas distancias entre estos personajes serán, lamentablemente, insalvables.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6541566806778124845?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6541566806778124845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6541566806778124845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/los-incomprendidos.html' title='Los incomprendidos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIcuqxNEBtI/AAAAAAAAARA/S_BVPKR0y3s/s72-c/los+incomprendidos3.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6773156548074241798</id><published>2008-07-21T21:11:00.007-05:00</published><updated>2008-07-22T21:01:22.912-05:00</updated><title type='text'>Una película collage</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIVChYBO5hI/AAAAAAAAAQw/wb9IRH9f9Oc/s1600-h/Paris.+je+t%27aime.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225656083784066578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIVChYBO5hI/AAAAAAAAAQw/wb9IRH9f9Oc/s400/Paris.+je+t%27aime.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Segmentar el territorio de una ciudad puede convertirse en un ejercicio estimulante, cuando sirve como pretexto para que diferentes artistas expresen su creatividad y sus ideas desde espacios que intentan asimilarse a compartimentos estanco, pero que en realidad nunca llegarán a serlo. Los resultados serán siempre diversos, eso es evidente, aunque la existencia de un espacio más grande y común proporcionará a los espacios reducidos una atmósfera irrenunciable, una comunidad de referentes, la conciencia del subconjunto que no puede evadirse de los nexos que le atan al conjunto mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo anterior se hace aun más notorio cuando nos encontramos frente a una ciudad cuya personalidad resulta avasalladora, por universal e infinita. Pocas pueden darse ese lujo: Nueva York, Londres, tal vez en menor medida Berlín y, por supuesto, Paris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pequeñas y diversas historias que se presentan bajo el título común de &lt;em&gt;Paris, je t'aime&lt;/em&gt;, corren alocadamente sobre la pantalla, una tras de la otra, proporcionando una extraña sensación de unidad que sólo se comprende por la presencia de una mirada, casi siempre extranjera, sobre una ciudad sobrecargada de iconos y motivos inspiradores, que le son tan propios como irrenunciables. El cementerio, el Metro, el parque, la inmensa torre de acero, podrían proporcionar, cada uno por separado, una visión completa de la ciudad para un observador foráneo. Tal vez las diversas historias de &lt;em&gt;Paris, je t'aime&lt;/em&gt; puedan ser entendidas de un modo más específico por los habitantes de sus barrios. Pero eso es algo intrascendente de cara a la apreciación del filme como una obra de arte colectiva y excelentemente articulada. Una Paris vista e interpretada por extranjeros siempre comunicará la nostalgia de aquello que nos es lejano y, sin embargo, nos creemos con derecho a asumir como propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6773156548074241798?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/6773156548074241798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30255873&amp;postID=6773156548074241798' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6773156548074241798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6773156548074241798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/una-pelcula-collage.html' title='Una película collage'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIVChYBO5hI/AAAAAAAAAQw/wb9IRH9f9Oc/s72-c/Paris.+je+t%27aime.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-377431255549281271</id><published>2008-07-21T00:47:00.006-05:00</published><updated>2008-07-21T21:37:44.093-05:00</updated><title type='text'>35 años de Artaud</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQjTWgaNrI/AAAAAAAAAQg/l8_LJ14G7k0/s1600-h/Artaud.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225340283022620338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQjTWgaNrI/AAAAAAAAAQg/l8_LJ14G7k0/s400/Artaud.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Tal vez la mayoría de fans, e incluso de groupies, de Soda Stereo ignoran que el origen del solo de guitarra que acompaña la versión &lt;em&gt;unplugged&lt;/em&gt; de &lt;strong&gt;Té para tres&lt;/strong&gt;, proviene de &lt;strong&gt;Cementerio Club&lt;/strong&gt;, el segundo surco sobre el vinilo de &lt;strong&gt;Artaud&lt;/strong&gt;, el legendario LP que Luis Alberto Spinetta, todavía con los restos de la banda Pescado Rabioso, editó en 1973. &lt;strong&gt;Artaud&lt;/strong&gt; es un disco esencial en la historia del rock argentino. Una combinación de las mejores influencias musicales que la época proporcionaba (la guitarra de Hendrix, los acordes bluseros y progresivos de Yes y Genesis, el misticismo de Dylan), con la poética del surrealismo que Spinetta intentó plasmar, como un alumno aplicado, en cada una de sus letras. La validez de esta fórmula puede ser discutible desde una perspectiva, digamos, ortodoxa, pero el resultado final incluye temas tan indispensables como &lt;strong&gt;Todas las hojas son del viento &lt;/strong&gt;—un poético y sabio decálogo sobre la paternidad—, &lt;strong&gt;La sed verdadera&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Por&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Las habladurías del mundo&lt;/strong&gt;. Un manojo de influencias para el mejor rock en español que iba a ser desarrollado en los años posteriores, como el propio disco acústico de Soda Stereo lo atestigua.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-377431255549281271?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/377431255549281271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30255873&amp;postID=377431255549281271' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/377431255549281271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/377431255549281271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/25-aos-de-artaud.html' title='35 años de Artaud'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQjTWgaNrI/AAAAAAAAAQg/l8_LJ14G7k0/s72-c/Artaud.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1758367855387322288</id><published>2008-07-20T19:08:00.011-05:00</published><updated>2008-07-28T02:10:23.442-05:00</updated><title type='text'>Un único desierto, de Enrique Prochazka</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQRy91W2iI/AAAAAAAAAQY/d0CV9gTAdvI/s1600-h/Prochazka.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225321034946107938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQRy91W2iI/AAAAAAAAAQY/d0CV9gTAdvI/s400/Prochazka.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La existencia de Enrique Prochazka prueba que la condición de extranjero no es necesariamente accidental, y que uno puede serlo aun permaneciendo en la ciudad que lo vio nacer y crecer. Prochazka escribe, con bastante lucidez y no menos realismo, que "Lima es un conjunto de ciudades enemigas que se disputan un único desierto". Y es precisamente en ese conjunto de ciudades donde el autor ha iniciado su andadura, premunido de una profunda curiosidad intelectual y contando con un background compuesto de las historias, los pensamientos y la comprensión de diversas cosmovisiones, que dicha curiosidad le ha proporcionado. La Lima de Prochazka deja de ser la que se origina y circunda la casa paterna de Magdalena, cercana al Oceáno Pacífico. El autor ha sido capaz de traspasar las fronteras internas e invisibles de la ciudad para experimentar la sorpresa del viajero. Pero también para contrastar esta experiencia con los archivos de una cultura excepcional. No es de extrañar entonces que el relato más salvajemente limeño de &lt;em&gt;Un único desierto&lt;/em&gt;, aquél en el que se hace evidente esa disputa entre "ciudades enemigas", tenga por título &lt;em&gt;Cáucaso&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prochazka llega a la literatura a través de la filosofía, la astrofísica, la geografía y las demás ciencias naturales. Es un erudito que emprende la aventura de narrar tal vez como un medio de drenar sus inquietudes y tender puentes entre sus diversos intereses. Creo que Prochazka, en realidad, no escribe para nadie que no sea él mismo, y que al permitir que otros lo lean realiza una especie de acto de benevolencia. Como también lo hace al dialogar con otros. Su estado natural es el del lector siempre ávido, el del caminante solitario de calles citadinas y grises, y, por supuesto, el del andinista tenaz y arriesgado. Como Borges, parece tratarse de un erudito distante y caprichoso, y no de un maestro accesible. No imagino a ningún principiante sensato llevándole sus escritos. Él -solamente él- tendrá que escoger con quien se junta, qué lee, con quién conversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La publicación de una nueva edición, aumentada que no corregida, de &lt;em&gt;Un único desierto&lt;/em&gt;, el primer libro de relatos de Enrique Prochazka, es sin duda un acontecimiento editorial que no podrá pasar desapercibido. Acaso también un llamado de alerta para quienes aún pretenden que la literatura sea entendida como una especie de manifestación folklórica emparentada a una sociedad específica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1758367855387322288?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/1758367855387322288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30255873&amp;postID=1758367855387322288' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1758367855387322288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1758367855387322288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/un-nico-desierto-de-enrique-prochazka.html' title='Un único desierto, de Enrique Prochazka'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SIQRy91W2iI/AAAAAAAAAQY/d0CV9gTAdvI/s72-c/Prochazka.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8276963782445278169</id><published>2008-07-16T15:23:00.009-05:00</published><updated>2008-08-15T17:55:31.595-05:00</updated><title type='text'>La tentación de lo efímero</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SH5Za8MyU3I/AAAAAAAAAQA/r6Cf5vYpWKA/s1600-h/la+tentaci%C3%B3n+de+lo+ef%C3%ADmero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5223710937167582066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SH5Za8MyU3I/AAAAAAAAAQA/r6Cf5vYpWKA/s400/la+tentaci%C3%B3n+de+lo+ef%C3%ADmero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span xmlns=""&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Book Antiqua;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando uno se entera de que cientos —tal vez miles— de personas, en ciudades como Madrid o México DF, son capaces de pasarse la noche en vela frente a las puertas de los negocios que comercializarán un nuevo modelo de teléfono celular (por supuesto que con cámara fotográfica, equipo de música, conexión a internet, agenda y miles de características adicionales), uno no puede dejar de preguntarse por el tipo de motivaciones que subyacen en sus mentes. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No se trata de conseguir entradas para ver a los Rolling Stones o a U2, ni para una final de la NBA o de la Champions League, situaciones hasta cierto punto comprensibles pues al menos puede existir la esperanza de ser testigo de un suceso único, incluso histórico o memorable para algunos, que podrá ser reseñado pasados los años, y mejor aun cuantos más hayan pasado y sea útil tener algo que decir a los nietos o a los nietos de los amigos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero cuando esto pasa con un teléfono celular con accesorios (o una cámara fotográfica con teléfono, o una computadora con cámara y teléfono; la propiedad conmutativa puede ser utilizada al antojo y conveniencia del marketing), el asunto parece, al menos en principio, bastante más asombroso y menos justificable. Estamos ante un aparato destinado a ser superado por otro similar, que probablemente ya haya sido diseñado o proyectado, y que será lanzado cuando el que hoy le quita el sueño a los consumidores haya copado el mercado y sea menester propiciar la formación de nuevas colas nocturnas. Uno podría sacrificar el sueño por algo que trascienda, pero nunca por algo destinado a ser obsoleto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El presente entiende la novedad como la mejor forma de experimentar emociones. Una novedad que rápidamente pierde vigencia, para dar paso a otra novedad, y así sucesivamente. La novedad es, por definición, finita, mientras que la necesidad de experimentar emociones aparece como permanente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pienso que el Arte, por su lado, presupone la coexistencia de estéticas tan diversas que únicamente tienen en común un cierto destino imperecedero. No existiría, en consecuencia, mejor medio para experimentar emociones que la contemplación del lo artístico, pues esto implica satisfacer una necesidad permanente con un objeto cuya vocación es no perecer, o al menos mantenerse en el tiempo. Por eso uno puede emocionarse repetidas veces viendo de nuevo a Shirley MacLaine, corriendo por las calles de Manhattan, en la escena final de &lt;em&gt;El apartamento,&lt;/em&gt; o con el baile de Anna Karina y sus amigos en &lt;em&gt;Bande à parte&lt;/em&gt;, o releyendo un fragmento de El Quijote, un diálogo de Shakespeare, un poema de Vallejo, o contemplando una y otra vez el lunar rostro de alguna de Las Meninas o el toro crepitante de El Guernica. En todos esos casos la vigencia y la emoción son independientes de la antigüedad o la cronología de la obra. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Uno en cambio no puede sentirse conmovido al utilizar un teléfono celular de dos años de antigüedad. Ni tampoco escribiendo en una laptop Pentium 2, ni viendo la tele en un Sony Trinitron de pantalla verde. En ese ámbito, la emoción es necesariamente momentánea, pese a lo que intenta transmitir los mensajes publicitarios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tal vez cada vez haya menos gente dispuesta a contemplar el Arte, y mucha más inclinada a las sensaciones efímeras que aporta la moda o la tecnología. ¿Podría no caer en el barbarismo, una sociedad que se ciega a la contemplación estética en su versión más elevada, y se torna adicta a las bondades transitorias de los aparatos? Difícil de imaginar. En todo caso, me da la impresión de que dicha sociedad sería menos refinada que la nos legó un ídolo maternal con forma de globo, una escena de caza pintada en la profundidad de una cueva, el impresionante perfil de un bisonte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8276963782445278169?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://octaviovinces.blogspot.com/feeds/8276963782445278169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30255873&amp;postID=8276963782445278169' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8276963782445278169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8276963782445278169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/la-tentacin-de-lo-efmero.html' title='La tentación de lo efímero'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SH5Za8MyU3I/AAAAAAAAAQA/r6Cf5vYpWKA/s72-c/la+tentaci%C3%B3n+de+lo+ef%C3%ADmero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3883846996490857478</id><published>2008-07-12T21:00:00.003-05:00</published><updated>2008-07-14T00:06:36.441-05:00</updated><title type='text'>El rostro de Eva</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHfmQq2_tFI/AAAAAAAAAP4/rg_AboDn9C4/s1600-h/Dorian+Leigh.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221895467016631378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHfmQq2_tFI/AAAAAAAAAP4/rg_AboDn9C4/s400/Dorian+Leigh.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pese a la diferencia de edad que nos separaba, me daba cuenta perfectamente de que Eva era, de lejos, la más atractiva de las amigas que tenía mi madre. No sólo debido a su singular belleza física, sino también a que sabía conducirse con una categoría que resultaba bastante atípica dentro de ese grupo de mujeres de la comunidad. Solía visitar nuestra quinta de la avenida Anauco, en pleno San Bernardino, sobre todo con ocasión de las fiestas que mi madre comenzó a tener por costumbre organizar desde que mi padre se divorció de ella.&lt;br /&gt;“Tienes que apoyar a Sarita, se ha quedado sola y eso nunca es bueno para una mujer de su edad”, me recomendaba mi padre cada vez que lo visitaba en su joyería de La Francia (a su nueva casa de Los Chorros casi no iba), haciendo uso de esa irregular mezcla de vehemencia y sentimiento de culpa tan suya, y que hoy en día me parece una especie de tópico cultural. En todo caso, desde mi perspectiva adolescente sentía que el mayor apoyo que mi madre requería de mí era que actuara de manera solícita en sus reuniones, donde invariablemente hacía las veces de bartender y mesonero.&lt;br /&gt;No la pasaba mal en aquellas fiestas. Normalmente era el único ser del género masculino que estaba presente pero eso, tal vez porque era demasiado joven y la mayoría me conocía desde niño, constituía un detalle que era fácilmente olvidado por las asistentes, y entonces podía distraerme a mis anchas escuchando los cuentos y las fanfarronerías de ese grupo de mujeres adultas y solitarias. Había mucho rencor en sus discursos particulares, es cierto, pero también bastante sentido del humor y, sobre todo, abundantes dosis de irreverencia. Supongo que algo parecido a lo que sucede en las peluquerías o en los salones de belleza. Y además se bebía &lt;em&gt;realmente&lt;/em&gt; mucho. Tengo la impresión de que en los años setenta las mujeres de Caracas ya se sentían lo suficientemente liberadas como para consumir alcohol en cantidades industriales. Aprovechaba de esa ocasión para poner en práctica varias recetas de cocteles que yo mismo me inventaba. Mezclaba licores diversos con jugos naturales o con aguas gaseosas. El de ginebra, ron, Fanta, Coca Cola y Seven Up, con un toque de Curaçao, era uno de los favoritos. Dana, una mujer narizona y rubia que había quedado viuda con dos hijos, lo bautizó en mi honor con el dudoso nombre de “Jacobito”.&lt;br /&gt;“Eres un buen muchacho, Jacobito, siempre tan leal con tu mamá. Ojalá que mis hijos sean como tú”, me alabó Dana, ya bastante borracha, la noche en que se le ocurrió la genial idea con que pretendía perpetuarme: “Creo que mereces que ese cocktail tan sabroso se llame como tú”. La verdad es que mi nombre no es Jacobo. Me llamo Isaac, como mi abuelo paterno. Jacobo era el nombre de mi padre, y por esa razón muchas personas de la comunidad — adultas, sobre todo— me conocían como Jacobito.&lt;br /&gt;Eva nunca probó un Jacobito, ni nada que se le pareciera. Bebía exclusivamente vino blanco bien frío, aunque de un modo bastante moderado. Siempre se comportaba muy sobriamente. Se reía con las ocurrencias de las otras mujeres, hablaba generalidades, pero nunca de nada verdaderamente personal. No había tenido hijos y su ex –esposo, —un destacado cardiólogo del Hospital de Clínicas— la había dejado por una enfermera &lt;em&gt;goy&lt;/em&gt; y casi quince años menor que ella.&lt;br /&gt;A estas alturas tengo que confesar algo muy personal: no me han hecho la circuncisión. Mi familia acostumbra no hacérsela a los neonatos desde la época de los &lt;em&gt;pogroms&lt;/em&gt; del imperio ruso. Esa decisión de mis antepasados salvó a buena parte de los varones Lubitsch, ya instalados en Checoslovaquia, durante los años de la segunda guerra.&lt;br /&gt;Una noche de sábado, en la que mi madre había organizado una de sus habituales fiestas, Eva entró a nuestra casa con el rostro visiblemente alterado. Vestía impecablemente, como siempre lo hacía, aunque quizá esa vez llevaba más joyas que las habituales. Una de las amigas de mi madre, que había caído rápidamente en una poderosa borrachera gracias a la ingestión de unos cuantos Jacobitos, se disponía a relatar al resto de las asistentes algunas intimidades de su matrimonio recientemente deshecho. La atención de todas estaba inevitablemente centrada en ella. Pero no la mía. Al percibir que Eva no estaba pasando por un buen momento, me percaté de que, más allá de su belleza y su elegancia, podía tratarse de una mujer sola y vulnerable, y sentí que me estaba quedando prendado de ella. Mis hormonas adolescentes comenzaron a crepitar. No sé cómo, ni por qué —siempre he sido más bien tímido para esas cosas, más aún a esa edad— tomé la inverosímil decisión de acercármele.&lt;br /&gt;—Hola, Eva —la dije. Las carcajadas de mi madre y sus amigas seguramente hacían que mi saludo sonara aun más tímido e insulso.&lt;br /&gt;—¡Jacobito! ¿Cómo estás, mi niño? —Eva pareció súbitamente alegre de verme. No recordaba si en el pasado había sostenido con ella algún intercambio de palabras que pudiera ser calificado de diálogo—. ¿Me regalas un poco de vino blanco, cariño?&lt;br /&gt;En el acto la obedecí y fui a buscarle una copa. Eva se la bebió en un par de sorbos. Inmediatamente estiró el brazo, con inequívoca actitud de diva. Decidí que lo mejor sería traerme la botella dentro de un cubo lleno de hielo.&lt;br /&gt;—Está chévere la fiesta —le dije sintiendo la necesidad de hacer algún comentario.&lt;br /&gt;Eva me pidió más vino.&lt;br /&gt;La amiga de mi madre comentaba a voz en cuello que la madre de su ex -marido mantenía el juego de sofás de su casa forrados en plástico transparente. “¡Vieja pichirre!”, gritó y las demás mujeres estallaron en una carcajada feroz.&lt;br /&gt;—Mi suegra nunca me quiso —dijo entonces Eva, mirándome fijamente. Inequívocamente era yo el destinatario de su comentario. Pensé que no iba a saber qué decir ante esa revelación inesperada. Seguidamente me preguntó—: ¿Sabes por qué?&lt;br /&gt;—No —respondí, algo aliviado.&lt;br /&gt;—Porque nunca pude darle un nieto. Por eso.&lt;br /&gt;Rellené su copa de vino. Permanecí en silencio. Las mujeres seguían celebrando las anécdotas de la payasa de turno&lt;br /&gt;—Y seguramente hasta tú ya sabes lo que pasa ahora, ¿verdad?&lt;br /&gt;El tono que empleó para hacer esa pregunta no me resultaba agradable. Además eso de “hasta tú” me sonaba un tanto ofensivo.&lt;br /&gt;—No sé nada.&lt;br /&gt;—Ya lo sabrás. Mejor de mi boca que de la de otro. Ese cabrón de Isi acaba de tener un bebé con su enfermera. Un bebé varón.&lt;br /&gt;Seguí mudo. Mi padre siempre me decía que uno nunca debe perder la oportunidad de mantenerse callado. La amiga de mi madre se había colocado un pañuelo en la cabeza e intentaba imitar a su ex –suegra, mezclando palabras en español y en yiddish.&lt;br /&gt;—¿Y sabes qué? —continuó Eva—: Esa mujer podrá ser más joven que yo, pero &lt;em&gt;nunca&lt;/em&gt; será como yo. Es una bicha horrible. ¿Tú crees justo que se le haga algo así a una mujer &lt;em&gt;como yo&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;En ese instante me detuve a observar el rostro de Eva. Me pareció perfecto. Sin duda se trataba de la mujer más hermosa que jamás había pisado aquella sala de estar.&lt;br /&gt;—No, definitivamente no —me atreví por fin a responder. Escuché una voz lejana clamando por un Jacobito. Pensé que podía tratarse de mi madre, o de cualquier otra mujer mayor y solitaria. Decidí no responder al requerimiento.&lt;br /&gt;—Pero no sabes lo peor —me dijo entonces bajando el tono de su voz—: La mujercita se convirtió, al bebé ya le hicieron el berit milá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Eva empuñó su copa. Estaba desolada.&lt;br /&gt;—A mí no me lo hicieron —le revelé entonces pensando que podría consolarla de alguna manera.&lt;br /&gt;—¡¿Qué?! —me preguntó con sorpresa—. ¡Pero si yo estuve en tu bar mitzva!&lt;br /&gt;Entonces mi madre vino hasta mí para reclamarme que no le prestara atención. Una de las mujeres me pidió un vaso de Etiqueta Negra con hielo y soda. Tuve que abandonar a Eva. Cuando terminé de servir los tragos intenté buscarla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;, pero ella ya se había marchado.&lt;br /&gt;Nunca más volví a conversar con Eva. Años después se casó con un abogado de Brooklyn, viudo y rico, y se fue a vivir a Nueva York.&lt;br /&gt;Hace unos días una anciana muy delgada y de aspecto distinguido ingresó al negocio del que soy propietario en Coral Gables —una combinación de librería, bar y cafetería—. La escuché comentándole a una de las empleadas que vivía en Naples y que por momentos se hartaba de tanta tranquilidad a su alrededor. Su acento era indiscutiblemente caraqueño. Compró unas revistas y unos libros en español, y se retiró del local. Creí entrever en su rostro arrugado al rostro de Eva, pero preferí no esforzarme en averiguar si estaba en lo cierto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3883846996490857478?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3883846996490857478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3883846996490857478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/el-rostro-de-eva.html' title='El rostro de Eva'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHfmQq2_tFI/AAAAAAAAAP4/rg_AboDn9C4/s72-c/Dorian+Leigh.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3677338004325843309</id><published>2008-07-11T00:14:00.000-05:00</published><updated>2008-07-11T01:33:15.223-05:00</updated><title type='text'>Grandes simios</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbeUZUeMFI/AAAAAAAAAPw/S0ejbXKBzaA/s1600-h/ape.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221605259958169682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbeUZUeMFI/AAAAAAAAAPw/S0ejbXKBzaA/s400/ape.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A propósito de la entrada anterior, si me diesen a elegir uno de los manuscritos de Kafka de los que podrían estar en la colección que Max Brod legó a Ilse Esther Hoffe, sin duda me quedaría con el de &lt;em&gt;Informe para una academia&lt;/em&gt;. El personaje del simio humanizado y de hablar barroco ejerce una fascinación especial sobre muchos. Se trata de un ser empeñado en hacer la apología de su propia transformación, como una forma de ocultar su profunda infelicidad. Acaso una muestra velada de la antipatía que los seres humanos pueden experimentar por su propia naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3677338004325843309?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3677338004325843309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3677338004325843309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/grandes-simios.html' title='Grandes simios'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbeUZUeMFI/AAAAAAAAAPw/S0ejbXKBzaA/s72-c/ape.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5060101214083043649</id><published>2008-07-11T00:03:00.001-05:00</published><updated>2008-07-11T14:02:02.302-05:00</updated><title type='text'>La legataria</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbXnFi-alI/AAAAAAAAAPo/ostwamUOwFc/s1600-h/kafka.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221597884486412882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbXnFi-alI/AAAAAAAAAPo/ostwamUOwFc/s400/kafka.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al negarse a cumplir la última voluntad de su amigo Franz Kafka, y abstenerse de quemar su obra, Max Brod sin duda realizó uno de los mayores favores que ser humano alguno ha podido hacer a la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede decirse lo mismo, sin embargo, respecto de su decisión de legar el conjunto de documentos del autor que obraban en su poder (Kafka había muerto a los 41 años, sin dejar descendencia, y el resto de su familia cercana lo haría años después en campos de concentración nazis) a la inefable Ilse &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Esther Hoffe, su amante y secretaria, quien murió el año pasado, a la rotunda edad de 101 años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Desde la muerte de Brod, en 1968, la señora Hoffe se había negado sistemáticamente a permitir el acceso a los documentos de Kafka, lo cual no impidió que subastara el manuscrito de&lt;em&gt; El proceso&lt;/em&gt; y fuera detenida en el aeropuerto internacional Ben Gurión cuando intentaba salir de Israel con algunas cartas y el diario de viaje del autor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En uno de los diálogos de &lt;em&gt;Manhattan&lt;/em&gt;, Isaac Davis, el personaje de Woody Allen, intenta burlarse de Mary Wilkie, el personaje de Dianne Keaton, espetándole una frase memorable: “Tu autoestima es peor que la de Kafka”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Más que una frase pareciera una maldición. La autoestima, por inexistente o exhacerbada, siempre será un tópico entre los escritores. Incontables de ellos se han dedicado con devoción, y se están dedicando ahora mismo, a ordenar sus manuscritos, sus documentos, sus cartas y sus emails, buscando que su legado pase a la posteridad de la mejor manera posible. Como si ignorasen que el tiempo condenará irremediablemente al olvido a la mayoría de ellos. Quizá alguno comparta los traumas y las culpas de Kafka y ordene destruir lo que ha escrito. O incluso lo haga él mismo, ante el temor de que caiga en manos de alguna viejecilla longeva y con ídeas estrambóticas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5060101214083043649?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5060101214083043649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5060101214083043649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/la-legataria.html' title='La legataria'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHbXnFi-alI/AAAAAAAAAPo/ostwamUOwFc/s72-c/kafka.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1317104523509833406</id><published>2008-07-10T00:38:00.010-05:00</published><updated>2008-07-10T09:30:41.433-05:00</updated><title type='text'>La Europa más salvaje</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHWjK640hOI/AAAAAAAAAPQ/5lT18Sn_E2Q/s1600-h/sp_AAIB058_16x20~Immigrant-Family-On-Ellis-Island-Posters.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221258751007556834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHWjK640hOI/AAAAAAAAAPQ/5lT18Sn_E2Q/s400/sp_AAIB058_16x20~Immigrant-Family-On-Ellis-Island-Posters.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En el arranque de un texto titulado &lt;em&gt;Europa en ruinas, Una perspectiva&lt;/em&gt;. Hans Magnus Enzensberger presente una serie de escenas que, de manera expresa, relaciona con la vida cotidiana de locaciones como Luanda, Monrovia, Colombia y Sri Lanka. En ellas hordas de refugiados, mercado negro, guerra civil, crimen y abuso policial se despliegan con la naturalidad que, para cualquier lector contemporáneo informado, correspondería a aquellos lugares. Pero todo se trata de un truco excelentemente empleado por el autor. Pocos párrafos después, Enzensberger propondrá cambiar estas locaciones por Roma, Berlín, Frankfurt y Atenas. Nos informa entonces que nos encontramos en plena Europa, sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, no muchos años atrás del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rápida y sorprendente reconstrucción de los países democráticos de la Europa occidental a partir de aquellos tiempos aciagos, invitaría a pensar que las mentalidades europeas han aprendido de sus errores y a reconocer que la existencia de sociedades abiertas es un presupuesto necesario para la paz. Sin embargo la tendencia presente apunta en un sentido absolutamente contrario. Los regionalismos se apuntalan, y con ellos la primitiva idea de la tribu. La Unión también comienza a parecerse a un sindicato de señores feudales ansiosos por defender cada uno sus murallas. Y en esa circunstancia, los inmigrantes se convierten en el mejor chivo expiatorio posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto me recuerda que sobre el final del año pasado conocí a un banquero de inversión de la City londinense: un francés de provincia, amigo de un amigo, que se ufanaba de sus orígenes feudales y estaba sinceramente en contra de la democracia como idea abstracta y, mucho más aún, como sistema político puesto en práctica. A mi parecer, aquel personaje pintoresco se asemeja bastante a los energúmenos -enfundados en trajes regionales, masticando dialectos al borde de la desaparición, o basando su aceptación e influencia en una extraña mezcla de orgullo racial, riqueza de orígenes dudosos y &lt;em&gt;mass media&lt;/em&gt;- que con mayor frecuencia comienzan a ejercer influencia en Europa a varios niveles. Vergonzosa realidad, sin duda, y además altamente incoherente si tenemos en cuenta las cantidades ingentes de inmigrantes de origen europeo que, hasta hace no muchos años atrás, huían de la miseria y la violencia, precisamente a algunos de los países de donde hoy provienen quienes son tratados como criminales por el simple hecho de repetir la misma historia, sólo que esta vez en dirección inversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las brutales leyes en contra de la inmigración ilegal recientemente aprobadas por el Parlamento europeo, no solucionarán ningún problema real y seguramente crearán muchos adicionales. Pareciera que la tendencia a la barbarie sigue latente en una Europa, casi siempre bélica e intolerante, y desde hace un par de siglos, crecientemente nacionalista. La inmigración ilegal no parará, a pesar de los discursos de líderes racistas y fronterizos, y de la aprobación de normas inhumanas y absurdas. Todo esto pareciera recordar algunos episodios de esa historia nefasta que los europeos fatalmente han sabido repetir. Los Bossi, los Fini, los Le Pen, con sus discursos incendiarios y sus mentalidades pre-modernas, son una amenaza verdadera para parte de los seres humanos que siempre están o estarán presentes en Europa. También lo es un personaje aparentemente democrático como José María Aznar; quién lo dude puede echar un vistazo a ese novísimo panfleto suyo titulado&lt;em&gt; Cartas a un joven español&lt;/em&gt; (perdónalo, Rilke, no sabe lo que hace). Pero quizá lo más preocupante de todo es que también lo sea el banquero de inversión, amigo de mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1317104523509833406?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1317104523509833406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1317104523509833406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/la-europa-ms-salvaje.html' title='La Europa más salvaje'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHWjK640hOI/AAAAAAAAAPQ/5lT18Sn_E2Q/s72-c/sp_AAIB058_16x20~Immigrant-Family-On-Ellis-Island-Posters.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-7350532696491528389</id><published>2008-07-10T00:22:00.002-05:00</published><updated>2008-07-10T09:33:31.938-05:00</updated><title type='text'>Historia de un set de filmación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R7J3mUTIJoI/AAAAAAAAAMs/D_gh8yufS_g/s1600-h/atonment.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166323222715049602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R7J3mUTIJoI/AAAAAAAAAMs/D_gh8yufS_g/s400/atonment.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;La actriz pretendía utilizar en el momento cumbre del filme, aquel vestido verde que le sentaba tan bien. Sin embargo ésa no podía convertirse en una sugerencia aceptable para el director, que ansiaba ser reconocido por el manejo convincente de sus largas escenas, la reveladora asexualidad de sus personajes, sus diálogos bergmanianos. Ella insistió tanto, que el director accedió a hacer una prueba de la que sólo quedaron unos cuantos minutos de fotografía expresionista. Reforzado en su idea inicial, decidió editar las imágenes y continuar la filmación en blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-7350532696491528389?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7350532696491528389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7350532696491528389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/historia-de-un-set-de-filmacin.html' title='Historia de un set de filmación'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R7J3mUTIJoI/AAAAAAAAAMs/D_gh8yufS_g/s72-c/atonment.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8836825493128848415</id><published>2008-07-09T12:04:00.009-05:00</published><updated>2008-07-09T19:02:53.180-05:00</updated><title type='text'>La liberación televisada</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221061341856480002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHTvoMfhOwI/AAAAAAAAAPA/j4H2zeX8JIk/s400/betancourt_300.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La liberación de Ingrid Betancourt, como la de todo aquel que ha sido privado de su libertad por cualquiera de las bandas de facinerosos que existen en el mundo, siempre es una noticia feliz para las personas normales. En este caso particular, el hecho de que Hugo Chávez no haya tenido nada que ver en el asunto, agrega un elemento positivo para quienes creemos que la democracia es posible y necesaria en Latinoamérica y, por tanto, recusamos la manipulación personal y mediática que en los últimos tiempos ha pretendido ejercer el ex –paracaidista (me pregunto si alguna vez realmente se habrá lanzado al vacío). Chávez ha quedado en evidencia frente al mundo como un armador de malas parodias, un bocón que promete más de lo que puede cumplir, un cobarde que no arriesga y sólo se atreve cuando tiene la sartén por el mango, un gorila de peluche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí todo bien, si no fuera por la actitud que está desplegando la recientemente liberada señora Betancourt, quien no pierde oportunidad para tener protagonismo frente a las cámaras y, sobre todo, para seguir hablando y hablando. Con todo el respeto que se merece, doña Ingrid no está actuando como alguien que estuvo secuestrado en la selva y tiene la valiosa oportunidad de reencontrarse con sus seres queridos luego de un largo y penoso cautiverio. En el lugar de ella, cualquier ser humano estándar habría procurado evadirse de la prensa y concentrarse en descansar y estar con su familia. La franco-colombiana, por ejemplo, podría estar recuperándose ahora mismo en alguno de los excelentes &lt;em&gt;spas&lt;/em&gt; que abundan en la Costa Azul, quien sabe si hasta invitada por la pareja Sarkozy-Bruni u otro de los buenos amigos que, por lo visto, le sobran. Pero no. Prefiere los actos públicos. Las cámaras. Y, por supuesto, hablar y hablar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me refería a gente estándar, ¿y quién dice que los políticos lo son? Ingrid Betancourt forma parte de esa raza especial a la que pertenecen todos aquellos que ansían hacerse del poder (no siempre por motivos subalternos, todo hay que decirlo, también existen los bienintencionados, o los que lo son &lt;em&gt;ab initio&lt;/em&gt;) y ejercerlo a través de una función pública legítima, en el mejor de los casos. Ahí donde otros sienten la necesidad de salir huyendo, ellos ven la oportunidad de figurar y robar cámara, y por eso, como lo hizo la propia Betancourt años atrás, hasta se atreven a internarse en zonas donde el riesgo contra sus vidas es inminente. Si lo analizamos con detenimiento, todo esto no deja de lucir disparatado, desproporcional, antiestético. Un espectáculo bastante lamentable e ideal para el consumo voraz y siempre momentáneo de los medios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De momento se desconoce cuánto durará el espectáculo de la ¿ex? candidata. Mientras tanto, yo apago mi TV.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8836825493128848415?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8836825493128848415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8836825493128848415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/la-liberacin-televisada.html' title='La liberación televisada'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHTvoMfhOwI/AAAAAAAAAPA/j4H2zeX8JIk/s72-c/betancourt_300.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-7727820773069148626</id><published>2008-07-09T10:41:00.003-05:00</published><updated>2008-07-09T10:49:18.095-05:00</updated><title type='text'>El hombre más envidiado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221040110959276130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHTcUZPLMGI/AAAAAAAAAO4/41lFXmm18RE/s400/Mel+Ferrer.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Días atrás leí en la versión web de algún periódico que el actor Mel Ferrer había muerto. Me enteré además que había tenido una dilatada carrera como productor y director, y que como actor había participado en &lt;em&gt;Falcon Crest&lt;/em&gt;, una de las series televisivas más emblemáticas de mi generación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser curioso que, al momento de redactar su epitafio, estos detalles de su hoja de vida tengan que pasar a un absoluto segundo plano, frente a un hecho mucho más destacado y envidiable: el haber sido el primer esposo de Audrey Hepburn, la actriz más hermosa de la historia, la elegancia personificada, la diva por excelencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El número de personas que hubiesen deseado para sí la suerte de Mel Ferrer tiene que ser incontable, independientemente de su divorcio, luego de catorce años de irregular matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosa suerte la de Ferrer, un personaje siempre opacado por su ex-exposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre que vivió el sueño de muchos, merece sin duda descansar en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-7727820773069148626?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7727820773069148626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7727820773069148626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/el-hombre-ms-envidiado.html' title='El hombre más envidiado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHTcUZPLMGI/AAAAAAAAAO4/41lFXmm18RE/s72-c/Mel+Ferrer.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-4762996788328908878</id><published>2008-07-08T23:11:00.010-05:00</published><updated>2008-07-09T20:43:00.809-05:00</updated><title type='text'>¿La versión botánica de “Los pájaros”?</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHQ6iziBwLI/AAAAAAAAAOw/fvm3uFN0Gic/s1600-h/thebirds-hitchcock01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220862237652140210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHQ6iziBwLI/AAAAAAAAAOw/fvm3uFN0Gic/s400/thebirds-hitchcock01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La comercialización masiva del Betamax significó para mí el descubrimiento de Hitchcock. Era un adolescente casi indiferente a lo que se proyectaba en las salas de cine, cuando comencé a obsesionarme con &lt;em&gt;La ventana indiscreta&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Psicosis&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Intriga internacional&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Vértigo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La sombra de una duda&lt;/em&gt;. Uno de los desafíos habituales de esa época era competir con mi hermano por ser el primero en descubrir la imagen voluminosa de Hitch pasando de refilón sobre el celuloide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando varios años después vi &lt;em&gt;El Sexto Sentido,&lt;/em&gt; pensé haber descubierto en M. Night Shyamalan al único director digno de ser considerado sucesor directo de aquel viejo londinense, perverso y refinado. La visión de &lt;em&gt;Unbreakable&lt;/em&gt;, esa incomparable combinación de narrativa épica, comics y esquizofrenia, no hizo más que confirmar mis sospechas. No se trataba tan sólo de producir excelentes filmes de suspense. Los rasgos comunes y distintivos eran demasiado notorios para pasar desapercibidos. La utilización de la imagen del director en la película –más activa en el caso del director indio- o la inclusión de personajes infantiles perturbadores —verdaderos enanos con características adultas, como el Orson Welles niño que describen sus biógrafos, en el caso de Hitch, o infantes dramáticamente afectados por los traumas de sus vidas cortas y azarosas, en el caso de Night Shyamalan— me invitaban a pensar en la aplicación más o menos ortodoxa de un canon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;The happening&lt;/em&gt;, Night Shyamalan parece haber producido la versión botánica de &lt;em&gt;Los pájaros&lt;/em&gt;. La película carece de una protagonista equiparable a una Tippi Hedren, víctima del sadismo de un director que no soportaba que su anterior diva hubiese decidido convertirse en la princesa de un estado diminuto y desconocido. Pero la imposibilidad de entender en su total cabalidad la conducta y las reacciones de la naturaleza vuelve a presentarse como un &lt;em&gt;leiv-motiv&lt;/em&gt; pleno de vigencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer evidentes los límites cognitivos de las ciencias naturales, y la pesadilla apocalíptica que esto puede implicar en los seres humanos, Hitchcock tuvo que utilizar bandadas de pájaros teledirigidas. A Night Shyamalan parece haberle bastado unos cuantos ventiladores para recrear la atmósfera terrorífica de &lt;em&gt;The happening&lt;/em&gt;, su última &lt;em&gt;masterpiece.&lt;/em&gt; Toda una rareza en un cine contemporáneo casi siempre incapaz de descubrirnos la novedad que, por definición, subyace en los clásicos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-4762996788328908878?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4762996788328908878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4762996788328908878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/07/la-versin-botnica-de-los-pjaros.html' title='¿La versión botánica de “Los pájaros”?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SHQ6iziBwLI/AAAAAAAAAOw/fvm3uFN0Gic/s72-c/thebirds-hitchcock01.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5682974736976193920</id><published>2008-06-05T19:28:00.003-05:00</published><updated>2008-08-26T21:13:11.876-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEiE3L85KPI/AAAAAAAAAOA/snq2-s_a8Ok/s1600-h/UrisLibrary.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208559052689844466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEiE3L85KPI/AAAAAAAAAOA/snq2-s_a8Ok/s400/UrisLibrary.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Biblioteca Uris, campus de la Universidad de Cornell, Ithaca, Estado de Nueva York, enero de 2004.&lt;/strong&gt; Tantos años ya y la pregunta aún se mantiene latente: ¿Por qué decidió regresar a Ithaca? ¿No era ése, precisamente, el último lugar para estar si quería olvidarlo todo e iniciar una nueva vida? Cualquiera en su situación hubiera pensado que el campus, las calles de Downtown y de Collegetown irremediablemente evocarían su presencia joven, cándida, de flor silvestre recién casada. Pero indudablemente él no estaba en condiciones de hacerlo y así tomó aquella decisión que en su presente se le antojaba definitiva y definitoria. Las últimas palabras de Vega, la noche camino al aeropuerto, parecían haber opacado cualquier visión previa, todo recuerdo o remembranza de un pasado donde ellos eran universitarios, bastante pobres y, tal vez por eso mismo, casi felices: “Debes aprender a ser tú mismo, debes esforzarte por buscar tu camino, y para eso tengo que marcharme de tu lado, no nos queda otra. Anda Marco, no me odies, lo que vivimos vivido está. Lo amo o no lo amo, no lo sé, pero al menos siento que debo iniciar algo con él, que vale la pena intentarlo. No me odies, piensa en mí como en un recuerdo bonito, tal vez un sueño, tienes que aprender a ser hombre sin mí”.&lt;br /&gt;Aprender a ser un hombre sin ella. Cuánto más se lo pensaba no lo creía factible. No es que le hubiese resultado ofensiva esa frase, de hecho sentía que nada que viniese de Vega podría afectarle, al menos no de una manera insalvable, que más allá de sus indiferencias, sus desapegos, su carencia de gestos, estaba la incólume conciencia que él poseía respecto de la necesidad de su presencia. Conciencia a partir de la cual todo podía soportarlo —incluso aceptarlo, comprenderlo, justificarlo— si es que con eso aseguraba que no se iba a marchar de su lado. Pero de pronto —hacía ya más de diez años de eso, el tiempo vuela, se decía para sí, una vez más— la fórmula dejó de funcionarle y se sintió caer en el vacío, presa de horror y de pánico escénico, sabiéndose al margen de cualquier posibilidad de retenerla apelando a ese sentimiento de culpa tan propio de ella, que naturalmente buscaba encajarse —piezas del rompecabezas de su historia común, patologías complementarias— con su perdón o su fingimiento de que nada había pasado, y que nada importaba por más que las cosas fueran demasiado visibles o evidentes, o él se hubiese convertido en el súbito destinatario de chismes o comentarios malsanos, o incluso de los datos inoportunos y bienintencionados de parientes o amigos. Esta vez no se trataba de una de sus tantas aventuras de mujer casada en busca de compensaciones improbables, o tal vez de simples satisfacciones episódicas. Esta vez sí se había enamorado de verdad. Lo que Marco no podía aceptar, ni comprender, mucho menos aprobar, era que tuviera que ser precisamente de quien había sido. Y ahora se le pedía que aprendiera a ser hombre sin ella, paradójica solicitud, a él que creció en la vecindad de su figura, en el conocimiento de su necesidad y su cercanía, él que nunca pudo en realidad hacerse a la idea de separarse de ella o distanciarse o eludirla como le había recomendado el propio Javier, cuando era el director de su charla fraterna en el centro de estudios.&lt;br /&gt;Pero también era cierto que había percibido algunas señales en Vega que con el paso de las horas se volvían más y más insoportables por ser evidencia de que las cosas eran en verdad definitivas: un cierto gesto de autosuficiencia, un tono de voz que le había sonado afectado, tal vez hasta malicioso, perverso. Todo esto confirmaría lo que había creído intuir días atrás, y además le invitaban a pensar que la situación había sido largamente meditada, planificada, pensada varias veces por ella para no dejar ningún cabo suelto. Esa certeza lo estaba dejando sin vida, sin posibilidades de recuperar el oxígeno que sentía iba perdiendo. Oxígeno que ella le proporcionaba, vital gas de su cercanía. Por eso optó por no esperar a que regresara del viaje de trabajo que a ella le había caído de maravilla en esas circunstancias y que a él parecía dejarle sin posibilidad alguna, tomó unas pocas cosas de aquella casa todavía hipotecada —pocas eran las que quería conservar, ninguna la que en verdad le resultaba indispensable, eso al menos pensaba para sí—, las colocó inopinadamente dentro de una pequeña maleta y atravesó las pocas calles que separaban el barrio de Marconi de la Residencial San Felipe, donde ambos habían crecido y donde sus todavía vivos padres permanecían.&lt;br /&gt;Un par de días más tarde ya había presentado su renuncia en el estudio de abogados donde trabajaba —una oficina antigua y familiar que años después experimentaría la necesidad de recomponerse para sobrevivir en aquel país cambiante, y que seguramente habría contado con alguien con su brillantez y competencia como una de sus bazas ganadoras—, procurando no dar mayores explicaciones frente a las preguntas que necesariamente tendrían que hacerse, los reclamos por su falta de gratitud, las reconvenciones amables y siempre a destiempo. Había escrito a Cornell, se había puesto en contacto con Cristina, una madrileña del Romanics School con la que años atrás Vega y él habían entablado una amistad entre fervorosa y cervecera. “Claro que puedes conseguir una plaza como instructor de español”, le había dicho segura de sí misma y siempre optimista: “¿Vienes con Mariana?”. Cristina no la llamaba por el apellido pues la había conocido siendo ambas adultas y no podía conservar de manera voluntaria —situación que el tiempo desdibujaría y haría perder toda su gracia: ella siempre le llamó “Marco”, no “Martínez”— la costumbre de hacerlo por su apellido, de manera genérica e impersonal, como se suele llamar a los compañeros de clase, al menos en los primeros años de la escuela.&lt;br /&gt;De súbito Marco dejó Lima, el derecho, la certeza de un futuro equiparable al de sus pares, no obstante los días amargos y pesados que aún se vivían para ese entonces. La última vez que se dejó ver públicamente fue pocos días después, durante el velatorio de una compañera de la facultad que había sido asesinada junto con su madre y su único hermano en el atentado de Tarata. La imagen del padre de la muchacha muerta —un agricultor del norte, mayor y adinerado para lo que había, despojado violentamente de su mujer y sus dos únicos hijos: escena demasiado conmovedora como para permitir atender otros dramas paralelos, siempre menores al menos aparentemente— centraba la atención de todos, así que seguramente nadie reparó en Marco más de la cuenta. Vega, que también asistió, le dio un abrazo y un beso que parecían subrayar lo banal de su situación personal. “Esto es terrible”, fueron sus únicas palabras, las últimas palabras suyas que Marco escucharía antes de marcharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcos vuelve a fijar sus ojos en la página del libro que intentaba leer justo antes que estos pensamientos le asaltasen. Sabe que cualquier esfuerzo es en vano, y decide suspender la lectura. Se pone de pie, y se marcha de la sala de lectura dejando el libro sobre la mesa. Sobre la cubierta puede leerse el título: &lt;em&gt;A Theory of Justice&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5682974736976193920?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5682974736976193920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5682974736976193920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/06/biblioteca-urin-campus-de-la.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEiE3L85KPI/AAAAAAAAAOA/snq2-s_a8Ok/s72-c/UrisLibrary.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5098989187316140369</id><published>2008-06-04T00:16:00.003-05:00</published><updated>2008-08-26T21:13:57.692-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_CRGNpuyPzpU/SEUTlzrt1UI/AAAAAAAABiM/cW1LmGez-lI/s1600/CracoviaTeatroPunta.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_CRGNpuyPzpU/SEUTlzrt1UI/AAAAAAAABiM/cW1LmGez-lI/s1600/CracoviaTeatroPunta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Hotel JW Marriott, Brickell Avenue, Miami. Setiembre de 2007.&lt;/strong&gt; Estoy hasta los cojones del informe que tengo que redactar. Hago click en el ícono del msn. Mateo está conectado. Como siempre, su estado es Ausente, aunque eso no signifique nada. Comienzo a chatear:&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;qué hay, inútil??&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;cómo andas, infeliz&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;muy feliz&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;qué bueno, peruanito de mierda, y yo haciendo cosas de provecho&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;me alegro, ya era hora, macaquín chavista&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;siempre he sido un carajo de lo más provechoso, lo que pasa es que nadie se ha dado cuenta&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;pobrecito, una victima mas, que poca madre&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;no, mejor así&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;víctima de la sociedad de consumo y de la revolución&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;pero nunca de ti mismo, es la coartada de siempre&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;por supuesto, así me ahorro el sentimiento de culpa, nunca lo tengo, es lo bueno de no haber pasado por el opus dei, a ti se te da bien, lo de culparte?&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;pues mi psicoanalista todavía trabaja en eso&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;bueno, tu psicoanalista trabaja en lo que sea, lo importante es desplumarte, si no fuera el complejo de culpa se buscaría otra cosa&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;tú siempre tan acertado!!&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;de alguna forma se tiene que repartir la pasta que te sacas haciendo chanchullos financieros en sudacalandia, ¿no?&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;por supuesto&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;es economía básica&lt;br /&gt;Federico dice:&lt;br /&gt;o cinismo avanzado&lt;br /&gt;Mateo dice:&lt;br /&gt;ah, ¿no es igual?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5098989187316140369?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5098989187316140369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5098989187316140369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/06/hotel-jw-marriott-brickell-avenue-miami.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_CRGNpuyPzpU/SEUTlzrt1UI/AAAAAAAABiM/cW1LmGez-lI/s72-c/CracoviaTeatroPunta.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5444954123963750298</id><published>2008-06-03T23:35:00.009-05:00</published><updated>2008-08-26T21:14:48.417-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEdg06uy7aI/AAAAAAAAAN4/3JG8mIMZcCU/s1600-h/restaurante_estrella_2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208237956312264098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEdg06uy7aI/AAAAAAAAAN4/3JG8mIMZcCU/s400/restaurante_estrella_2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Restaurante Ramiro, calle San Martín, distrito de Miraflores, Lima, mayo de 2006.&lt;/strong&gt; Llego con casi veinte minutos de anticipación a la hora pautada, y tomo asiento en una mesa pequeña que tiene un arreglo floral bastante discreto e incluso de buen gusto. Me recibe el hombre alto, flaco y mal encarado que casi siempre me atiende, y que yo ya tengo entre ceja y ceja. Si la comida no fuese tan buena…, me digo a mi mismo buscándome una excusa, antes de mentarle la madre telepáticamente. El flaco me pregunta mecánicamente si quiero tomar algo, y yo le pido un Chivas Regal con hielo y soda. Se marcha indiferente y mascullando algunas palabras para sí, tal vez criticándome malsanamente, al igual que todos los LDMs que aseguran que beber whisky con agua es de mal gusto, y pueden terminar borrachos o haciendo papelones inverosímiles. Vengo con frecuencia a este restaurante, así que ya estoy bastante familiarizado con el trato rudo de sus empleados, que no es más que el reflejo del temperamento voluble y alterado del propio Ramiro, su chef y propietario, un musculoso gay de closet que gusta emerger desde la cocina para lanzar platos sobre las mesas de los comensales. La clientela de LDMs no puede no adorarlo.&lt;br /&gt;Pasan algunos minutos y Fernanda por fin toma asiento enfrente de mí, no sin antes besarme en la mejilla. Esta vez ha llegado más tarde que yo, aunque siempre antes de la hora convenida. No me gusta que me espere y por eso he venido tan temprano. Sonríe de un modo casi adolescente, acaso siendo conciente de que estoy cada día más loco por ella. Todavía no me atrevo a decírselo, finjo actuar como si la considerase una amiga o una simple colega, aunque la frecuencia con que la invito a almorzar o tomar un café después de la oficina es en verdad inusitada.&lt;br /&gt;El flaco vuelve a hacer su aparición.&lt;br /&gt;—Un pisco sour —le pide Fernanda con una sonrisa que se estrella contra la acritud del personaje.&lt;br /&gt;Pienso que no debo hacerle ningún comentario, aunque sinceramente deploro su elección. Me han bastado unos cuantos meses viviendo de nuevo en Lima para aprender a aborrecer el pisco, ese alcohol incivil y agreste que se ha puesto de moda aquí.&lt;br /&gt;—¿Cómo estás? —le digo en cambio, mientras me apresuro a extender mi mano hacia el paquete que he dejado a un costado de la mesa. Me responde que muy bien y toma el paquete de mis manos.&lt;br /&gt;—¿Qué es? —me pregunta sin mucha ansiedad.&lt;br /&gt;—Ábrelo&lt;br /&gt;Hace lo que le pido y observa por unos segundos los dos pequeños tomos de Alianza Editorial. Lee los títulos y el nombre del autor, y exclama:&lt;br /&gt;—¡Muchas gracias!&lt;br /&gt;Aprovecho la situación para tomar su mano, amistosamente. Sin pensármelo mucho me animo a besársela. No deja de sorprenderme la naturalidad con que acepta la situación, pero procuro no detenerme mucho en ese detalle.&lt;br /&gt;—¿Entonces tendré que leer a Borges? —inquiere con cierta picardía.&lt;br /&gt;Ayer mismo me comentó que siempre le había parecido un autor inalcanzable, y yo traté de persuadirla de que se trataba de una idea errónea:&lt;br /&gt;—Creo que es más trabajoso leer a Isabel Allende, y tú lo haces —traté de alegar irónico, aunque supongo que sin muchas posibilidades de convencerla.&lt;br /&gt;—No se trata de eso —me explicó ella entonces—. Siempre he leído lo que he tenido a la mano, soy una lectora muy espontánea, además nunca nadie me ha estimulado a leer autores que por alguna razón veo como demasiado complicados para mí…&lt;br /&gt;Saliendo de la oficina pasé por Crisol para buscar &lt;em&gt;El Hacedor&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El libro de arena&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;—Me encantaría que te des a ti misma la oportunidad de conocer a un narrador verdaderamente sublime —alego bastante estereotípico ante su simpática inquisición. Pienso que es el tipo de afirmaciones que suele impresionar a las mujeres. Por experiencia propia sé que la inmensa mayoría de ellas se sienten subestimadas por seres intelectualmente inferiores. Mi inequívoca intención es que el abogado con el que está casada Fernanda caiga, de manera irremediable, en esa categoría.&lt;br /&gt;—Te agradezco los libros, y sí, por supuesto que los leeré. Pero eso sí, tendrás que prometerme que vas a tener paciencia conmigo si se me ocurre hacerte algún comentario idiota. ¿Por cuál comienzo?&lt;br /&gt;—Yo comenzaría por &lt;em&gt;El hacedor&lt;/em&gt;, un libro sencillo pero complejo al mismo tiempo —le respondo. No quisiera que mi voluntaria pedagogía resulte artificiosa, o aburrida—. Además estoy seguro de que tus comentarios no serán nada idiotas, de hecho me entusiasma mucho poder conversar contigo de estas lecturas.&lt;br /&gt;—¡Muchas gracias! —vuelve a decirme, con su inconfundible voz ronca y juvenil.&lt;br /&gt;—¡Marmota! —le digo, y suelto la carcajada.&lt;br /&gt;La veo reírse del mote que le inventé hace unos días, y no puedo dejar de repetirme que amo a esta mujer. Tal vez Borges pueda ayudarme, pienso finalmente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5444954123963750298?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5444954123963750298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5444954123963750298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/06/restaurante-ramiro-calle-san-martn.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEdg06uy7aI/AAAAAAAAAN4/3JG8mIMZcCU/s72-c/restaurante_estrella_2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5097605825097209272</id><published>2008-06-02T22:20:00.006-05:00</published><updated>2008-08-26T21:15:45.146-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SES4wup9K2I/AAAAAAAAANg/yFa1_wWG_6Y/s1600-h/Horacio+Urteaga.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207490216444373858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SES4wup9K2I/AAAAAAAAANg/yFa1_wWG_6Y/s400/Horacio+Urteaga.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Avenida Horacio Urteaga 972, distrito de Jesús María, Lima, agosto de 2026.&lt;/strong&gt; La casa ha seguido envejeciendo al ritmo de las cosas que por años se han empeñado en quedarse. Puedo percibir claramente los aromas que despiden algunas de ellas, por lo que hago un esfuerzo para no remover mis recuerdos. Todos estos objetos, vetustos y aparentemente inconexos, forman parte de historias que he conocido u oído, y pienso que me volvería loco si intentara hacer memoria.&lt;br /&gt;Así, con la mente casi en blanco, me dirijo a la biblioteca que siempre utilizábamos para nuestras reuniones de familia pequeña. De manera instintiva, y sin pronunciar palabra, me acabo de instalar en el escritorio de cedro nicaragüense en el que mi abuelo mataba el tiempo enseñándome a resolver operaciones algebraicas. Alguna vez formó parte de los activos del Ministerio de Fomento, donde él hizo carrera como funcionario público por algo más de treinta años.&lt;br /&gt;En la pared blancuzca de enfrente, el infaltable retrato de Haya de la Torre me está observando con los mismos gestos exuberantes y culposos del Martín Lutero de Lucas Cranach.&lt;br /&gt;Sentado en uno de los sillones laterales, Paul quiere darme la impresión de haber estado esperando por largo tiempo. Tal como me lo imaginaba, luce avejentado e infeliz. Ha dejado que su pelo lacio y canoso crezca libremente para atarlo con una cola de caballo, y ese detalle me hace percatarme de que aún sigue siendo un cultor de la estética de los ochenta. Sus piernas se entrecruzan con la sensualidad casta y hogareña que sabía exhibir la mujer que fue nuestra abuela. Intenta una especie de sonrisa insensible —casi una mueca sin destinatario, sus labios siempre tan finos como el pico de una golondrina—, y enciende un cigarrillo rubio que despide un desagradable olor a pasto quemado. Giro sobre mi asiento para asegurarme que las ventanas detrás de mí estén abiertas. Desde la segunda planta de la casa de los abuelos, doy un vistazo a la unidad vecinal de Angamos, ahora tan rancia y descolorida. Los jardines más o menos cuidados del pasado se han convertido en extensiones de tierra yerma que enmarcan cúmulos desarticulados de maleza. Me resulta un paisaje ingrato, incluso desagradable.&lt;br /&gt;&amp;shy;—Por fin llegastes —comenta Paul involuntariamente lacónico. Me digo a mí mismo, con bastante alivio, que tal vez no será necesario ningún tipo de preámbulo o manifestación de simpatía. Hemos conversado por teléfono esta misma mañana y no han transcurrido muchas horas desde entonces&lt;br /&gt;— ¿Qué tal estuvo el vuelo?—. La inmediata pregunta de mi primo contiene una manifestación indubitable de interés de su parte. Percibo la contradicción entre ésta y la resistencia al contacto que supondría saludarnos como corresponde después de tantos años de lejanía.&lt;br /&gt;—Habíamos quedado a las cinco de la tarde y apenas son las cinco y diez. Encontré mucho más tráfico del que podía imaginarme —le digo a la defensiva, o queriendo buscar una justificación rápida. Al mismo tiempo intento suavizar cualquier atisbo de tono beligerante, respondiendo a su pregunta—: El vuelo no estuvo tan malo para ser uno de Avianca.&lt;br /&gt;Paul no ha subido nunca a un avión. Me pregunto si alguna vez habrá salido de Lima. Presumo que su sentido del amor propio le impedirá hacerme saber que no ha captado el significado de mi comentario. Recuerdo a Cristina en el aeropuerto de El Dorado, preguntándole a un funcionario excesivamente celoso en la revisión de nuestro equipaje, que si en Colombia creían que alguien sería tan estúpido como para llevar a Mickey Mouse a Disneylandia.&lt;br /&gt;—No entiendo su comentario, señora…—. Fue la incómoda respuesta que brindó el funcionario a mi sonriente ex esposa, impaciente y segura de sí misma.&lt;br /&gt;—Lima ha crecido muchísimo, ya no es el pueblo grande que dejastes a principios de los noventa —me explica Paul con la pedagogía de quien sabe que siempre será el primo mayor—. Aunque cuando te vinistes a vivir aquí ya había crecido bastante.&lt;br /&gt;Imagino el mar de vehículos japoneses con el timón cambiado, la brutalidad congénita de conductores embistiéndose unos contra otros. Era el espectáculo del que me tocaba ser testigo diario desde el automóvil que todas las mañanas me llevaba al centro de Lima. Para ese entonces mi vida se había convertido en una deuda enorme e inmanejable, había renunciado a mi proyecto de vivir de la literatura y llegado a la conclusión de que no me quedaba otra salida que volver a trabajar de abogado. Mi primera asignación en esa nueva etapa consistía en negociar la compra de las acciones de una compañía de seguros en Lima.&lt;br /&gt;—Creo que no vi carros con el timón cambiado, eso es un gran avance —le comento.&lt;br /&gt;Las calles que hoy tuve que recorrer parecían un enorme aparcamiento de vehículos chinos. Casi todas las ciudades que conozco están atestadas de vehículos chinos.&lt;br /&gt;Esta vez Paul sonríe de un modo menos impersonal, como si la ironía de mi comentario fuese capaz de causarle gracia. Recuerdo que la ironía era un rasgo característico de nuestra familia.&lt;br /&gt;—Mira lo que encontré hace poco entre las cosas del abuelo —me dice al entregarme una postal con la imagen amarillenta de la Sagrada Familia. Le doy vuelta para descubrir una caligrafía que, aunque lejana, sigue siéndome propia: “Tenías razón, Barcelona es peculiar y hermosa…” Muchos años atrás, durante uno de mis viajes de mochilero, se la envié a mi abuelo desde alguna estafeta o un estanco.&lt;br /&gt;—¿Esto es lo que me querías entregar? —pregunto a Paul con visible fastidio. Si su respuesta fuese afirmativa, me sentiría en verdad decepcionado.&lt;br /&gt;—Claro que no —se apresura en responderme.&lt;br /&gt;Presiento entonces que Paul aprovechará la ocasión de tenerme a su lado, para dar vueltas sobre temas diversos, pero buscando en realidad hablarme sobre las decisiones que tomó a partir de la muerte de nuestro abuelo. Sabe que es difícil tocar esos temas. Sabe también que si me diese lo que he venido a buscar, podría perder esa oportunidad.&lt;br /&gt;—¿Sabías que Ramiro sigue con su restaurante?&lt;br /&gt;—Sí —le respondo resignado—. Mucha de la gente que viene a Lima lo visita, los comentarios son siempre muy positivos.&lt;br /&gt;—Ah —pronuncia mi primo hermano al escuchar mi respuesta. Aún se refiere a Ramiro como si se tratase de alguien cercano, sólo por el hecho de ambos fueron compañeros en el colegio y en la selección nacional de waterpolo. Lo más probable es que Ramiro ni siquiera recuerde su nombre.&lt;br /&gt;—Uno que se fue y parece que no regresó nunca más es Marquitos —comenta ahora. Su conversación me resulta nerviosa e inconexa.&lt;br /&gt;—¿Marquitos? —pregunto incapaz de recordar— ¿Quién es Marquitos?&lt;br /&gt;—¿No recuerdas a Marcos Martínez, el amigo de Javier? Era mayor que ustedes, pero iba al mismo colegio.&lt;br /&gt;Viene a mi memoria el rostro rojizo de un adolescente con quien compartí varios momentos, en el patio del recreo o los jardines de la residencial San Felipe. Recordé entonces que también estudió derecho en la Católica, que se casó con una muchacha muy bonita de la residencial, y que fue a estudiar a los Estados Unidos.&lt;br /&gt;—Ah —pronuncio, sin saber qué más decir. Pienso que tendré que tener mucha paciencia con Paul.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5097605825097209272?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5097605825097209272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5097605825097209272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/06/avenida-horacio-urteaga-972-distrito-de.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SES4wup9K2I/AAAAAAAAANg/yFa1_wWG_6Y/s72-c/Horacio+Urteaga.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-2320972037072955091</id><published>2008-05-31T03:28:00.004-05:00</published><updated>2008-08-26T21:16:17.251-05:00</updated><title type='text'>El sueño pesado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEEMROp9KzI/AAAAAAAAANI/SvOcvMRk6Vg/s1600-h/Arc+de+triomf.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206456134348385074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEEMROp9KzI/AAAAAAAAANI/SvOcvMRk6Vg/s400/Arc+de+triomf.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;Bar Trole, passeig Lluis Companys, a pocos metros del parc de la Ciutadella, mayo de 1995.&lt;/strong&gt; El estómago se me terminó de revolver, aquí en este mismo lugar, cuando reparé en dos viejos que se desayunaban con sendas jarras de cerveza. Eran menos de las siete de la mañana y acababa de descender del autocar que me había traído desde Madrid. Los largos trechos en vehículos de transporte público comenzaban a provocarme mareos, y ésa era una situación que me resultaba bastante extraña y en ocasiones embarazosa. No pedí el bocadillo de fuet que me había recomendado Javier, horas antes de embarcarme. Solamente una taza de café con leche.&lt;br /&gt;No podría precisar cómo ni desde qué sector del bar apareció Atilio. Simplemente recuerdo que de pronto lo tenía enfrente de mí, preguntándome si tenía un cigarrillo.&lt;br /&gt;Saqué uno de la cajetilla que llevaba en el bolsillo de la pechera de la camisa.&lt;br /&gt;—¿Ducados? —me preguntó, cándido.&lt;br /&gt;—No —le respondí—. Belmont. Cigarrillos venezolanos.&lt;br /&gt;Atilio achicó los ojos extrañado, como si encontrarse con un venezolano en pleno centro de Barcelona fuese algo absolutamente atípico. Luego me enteraría de que se trataba de un tic provocado por cualquier situación inesperada. La vida de Atilio estaba llena de tics.&lt;br /&gt;—Yo trabajé con un venezolano. Simón Gómez se llama. ¿Vos conocés a Simón?&lt;br /&gt;Las posibilidades de que mi respuesta fuera positiva eran casi nulas. Me pareció que había demasiada ingenuidad en ese hombre de edad visiblemente madura. Acaso su acento argentino fue otro factor que me hizo desconfiar y ponerme alerta.&lt;br /&gt;—No, no lo conozco. Hay millones de venezolanos. Yo no soy venezolano. O sí, lo soy. Pero no nací en Venezuela, sino en Perú.&lt;br /&gt;—¿Peruano? ¿Conocés a Carlos López?&lt;br /&gt;Tal vez en verdad se trataba de un ser de otro mundo. Para ese entonces yo tenía apenas veintiséis años, pero ya había conocido a varios seres de otro mundo.&lt;br /&gt;—Tampoco.&lt;br /&gt;—De Ruanda lo conozco.&lt;br /&gt;No entendía mucho de lo que me hablaba. Di un sorbo a mi taza de café con leche antes de preguntarle, casi inconsciente:&lt;br /&gt;—¿A quién?&lt;br /&gt;—A Simón —me respondió—. Es fotógrafo. Trabajó conmigo en Ruanda. Yo soy reportero.&lt;br /&gt;Su aspecto, efectivamente, podía ser el de un reportero de guerra. El cabello y la barba desordenados, la camisa por fuera, un chaleco con infinidad de bolsillos, las ganas desenfadadas de comunicarse. Sentí que me estaba diciendo la verdad. Me tranquilicé. Nunca iba a enterarme de quien era Carlos López, el peruano.&lt;br /&gt;—¿Es tu primera vez en Barcelona?&lt;br /&gt;—No —le mentí a medias—. Mi chica vive aquí —. Esta parte de mi respuesta era verdad, por eso digo que le mentí a medias.&lt;br /&gt;—¿Y dónde te quedás?&lt;br /&gt;—En Sanz —le mentí completamente.&lt;br /&gt;—¿Sanz? ¿Conocés a Joan Segura?&lt;br /&gt;Por alguna razón que no podría precisar, Atilio y yo no pudimos dejar de comunicarnos. Salimos del bar y nos internamos juntos por calles que yo desconocía totalmente. Rápidamente atravesamos el Barrio Gótico. No podía dejar de mirar la ciudad con curiosidad y con agrado, aunque pienso que lo más probable era que Atilio no hubiera reparado en mi evidente actitud de recién llegado. Lo veía demasiado concentrado en su propia conversación para haberlo hecho. En todo caso, sé que me proporcionó demasiada información para un trayecto tan corto: había nacido en Trenquelauquen, había estudiado la secundaria en el Nacional de Buenos Aires, había trabajado para Clarín, era divorciado y se ganaba la vida como reportero freelance. No le dije mucho de mí, ni siquiera que había vivido en Buenos Aires durante tres años. En un momento empezó a hablarme de Ruanda.&lt;br /&gt;—Los hutus tienen ahora el poder, y masacran a los tutsis. El país es un río de sangre, algo verdaderamente espeluznante, la seguridad para la gente de la prensa es prácticamente inexistente, no sé de la suerte de muchos compañeros, Simón se perdió un día y nunca más apareció.&lt;br /&gt;Quizá no dejaba de tener sentido que me preguntara por su colega venezolano.&lt;br /&gt;Me habló de un hombre hutu que gerenciaba un hotel, y que salvó la vida a cientos de tutsis. Me aseguró que había pasado una temporada con él, y que lo había entrevistado para una revista italiana. Relató algunas historias de cuya veracidad dudé profundamente, y que creía haber olvidado, hasta que años después reaparecieron claramente en mi memoria cuando vi en el cine la película Hotel Rwanda, protagonizada por un negro de nombre Don Cheadle.&lt;br /&gt;Reconocí La Rambla en cuanto llegamos, había visto demasiadas fotos en libros y guías turísticas. Cerca de nosotros pude ver la Boquería, sabía que unas cuadras más abajo me encontraría con el Liceu, mi punto de referencia para llegar al piso que Elfriede compartía con un par de amigas en la Xunta de Comerç.&lt;br /&gt;—Hasta aquí llego yo —le anuncié a Atilio.&lt;br /&gt;—Llamame por teléfono —me ordenó al entregarme una tarjeta personal con su nombre y un teléfono—. Llamame por teléfono, por favor —me repitió como queriendo corregir el tono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-2320972037072955091?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2320972037072955091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2320972037072955091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/05/bar-trole-passeig-lluis-companys-pocos.html' title='El sueño pesado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/SEEMROp9KzI/AAAAAAAAANI/SvOcvMRk6Vg/s72-c/Arc+de+triomf.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8730179656321212563</id><published>2008-02-21T21:45:00.005-05:00</published><updated>2008-02-25T21:56:55.688-05:00</updated><title type='text'>Adriano</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R743aUTIJpI/AAAAAAAAAM0/k9UESUSWchc/s1600-h/Adrianp.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169630347532969618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R743aUTIJpI/AAAAAAAAAM0/k9UESUSWchc/s400/Adrianp.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me había propuesto que nos encontraramos la noche previa a la presentación de la novela, en Le Coq d’Or de Las Mercedes. No me conocía en persona. Nunca antes habíamos intercambiado palabra. Días atrás, María Ángeles me había comentado que se había mostrado muy complacido con la idea de ser el presentador. Su generosidad era un lugar común entre quienes le conocían y frecuentaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que iba a estar en la barra del restaurante. Rápidamente distinguí su inconfundible figura de gnomo canoso y erudito. La misma que había visto, más bien a lo lejos, la noche en que se le homenajeaba por los treinta y cinco años de su premio Biblioteca Breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adriano, soy Octavio, le hice saber nada más acercármele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Chico!, exclamó antes de darme un abrazo y pedir al tipo de la barra que me facilitara un vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera habría podrido advertir que ya estaba remecido por el alcohol. Nada comparable, sin embargo, con el estado en que ambos íbamos a culminar aquella velada. Entre trago y trago se extendió hablándome de la novela. Sus palabras eran las de un lector avezado, las de un maestro generoso. Me sentí complacido pensando en las cosas que podría decir en la presentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué título más bonito, me comentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le confesé que los títulos de sus libros siempre me habían parecido sorprendentes. Siguió bebiendo de su vaso de whisky, tal vez buscando restar importancia a mis palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche siguiente todo estaba pulcramente preparado. El local de El Buscón, las botellas de vino tinto, los músicos que habían ensayado el soundtrack de la novela. El único que faltaba era Adriano. Estaba inubicable. María Ángeles, tal vez innecesariamente desesperada, pudo encontrarlo en otro restaurante de Las Mercedes (creo que era el mismo en que murió hace unos días), y arrastrarlo hasta el lugar de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que llegó a balbucear cuando le alcanzaron el micrófono no tuvo la menor importancia. Estaba demasiado borracho para poder articular un par de frases coherentes. Despertó más de una carcajada. Puso la cómica. Arruinó la presentación. María Ángeles, con total justificación, echaba chispas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo jurar que no me importó en lo más mínimo. La verdadera presentación había sido hecha la noche anterior, entre interminables vasos de whisky y un fois gras que él no llegó a probar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8730179656321212563?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8730179656321212563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8730179656321212563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2008/02/adriano.html' title='Adriano'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R743aUTIJpI/AAAAAAAAAM0/k9UESUSWchc/s72-c/Adrianp.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-7611866045977895320</id><published>2007-12-10T23:18:00.000-05:00</published><updated>2007-12-18T19:38:24.648-05:00</updated><title type='text'>¿De verdad volvió Soda?</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rz7qPMq-RnI/AAAAAAAAAJ8/9bBbfjGzYsA/s1600-h/Soda+Stereo2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133798172069348978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rz7qPMq-RnI/AAAAAAAAAJ8/9bBbfjGzYsA/s400/Soda+Stereo2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Si mal no recuerdo en una entrevista publicada por la revista &lt;strong&gt;Pelo&lt;/strong&gt;, sobre la segunda mitad de la década de los ochenta, &lt;strong&gt;Gustavo Cerati&lt;/strong&gt; declaraba que no sería extraño que en algún momento &lt;strong&gt;Soda Stereo&lt;/strong&gt; se decidiera a producir un trabajo equivalente a &lt;strong&gt;El Lado oscuro de la luna&lt;/strong&gt;. Me acordé de esto ayer domingo, en medio del calor del concierto, cuando un generador de energía colapsó durante la ejecución de &lt;strong&gt;Texturas&lt;/strong&gt;, el notable tema con que finaliza &lt;strong&gt;Dynamo&lt;/strong&gt;, tal vez el disco más enigmático e indefinible de la banda. Afortunadamente el incidente se solventó, y el trío &lt;strong&gt;Cerati&lt;/strong&gt;-&lt;strong&gt;Bossio&lt;/strong&gt;-&lt;strong&gt;Alberti&lt;/strong&gt; pudo continuar con una actuación de excepción, no sólo por su musicalidad y su puesta en escena, sino además por un repertorio que incluyó varios de sus mejores y también menos populares temas. &lt;strong&gt;Soda Stereo&lt;/strong&gt; subrayó anoche lo complicado que puede resultar clasificar la música de quienes nunca se encasillaron en un estilo, ni cayeron en la tentación de repetir ninguna de las fórmulas que les habían hecho exitosos. Es verdad que el grupo puede ser entendido como el producto de la inagotable creatividad de &lt;strong&gt;Cerati&lt;/strong&gt;, más que como una obra colectiva propiamente dicha. Pero por otro lado resulta difícil soslayar el aporte de un par de músicos que se salen del molde —&lt;strong&gt;Ficicchia-Alberti&lt;/strong&gt; siempre más espectacular que &lt;strong&gt;Zeta Bossio&lt;/strong&gt;, un bajista en todas las de la ley, incluso en su estudiada actitud &lt;em&gt;low-profile&lt;/em&gt;—. Lo cierto es que observar a &lt;strong&gt;Soda Stereo&lt;/strong&gt; interpretando &lt;strong&gt;Fue&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Corazón delator&lt;/strong&gt;, o &lt;strong&gt;En remolinos&lt;/strong&gt;, pudo incluso hacer tolerable que el recital se cerrase con &lt;strong&gt;Vitaminas&lt;/strong&gt;, de lejos el tema más reclamado y coreado por el público. Como en el caso de &lt;strong&gt;Pink Floyd&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;El lado oscuro de la luna&lt;/strong&gt; ha dejado de ser el mero título de un disco para transformarse en una metáfora que retrata una peculiar actitud musical. Con el transcurrir de los años y la vigencia de su música, &lt;strong&gt;Soda Stereo&lt;/strong&gt; ha dejado de ser una mera banda de rock, para convertirse en un hecho incomprensible. Una especie de antinatural fenómeno de masas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-7611866045977895320?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7611866045977895320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7611866045977895320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/12/de-verdad-vuelve-soda.html' title='¿De verdad volvió Soda?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rz7qPMq-RnI/AAAAAAAAAJ8/9bBbfjGzYsA/s72-c/Soda+Stereo2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3436620055037854723</id><published>2007-12-03T22:45:00.000-05:00</published><updated>2007-12-05T07:01:37.792-05:00</updated><title type='text'>Referendum constitucional: ¿Final de fotografía?</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TNrhg9DDI/AAAAAAAAAMI/mgYcD3s-iZc/s1600-R/referendum.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139959222351236146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TNrhg9DDI/AAAAAAAAAMI/jU6nxepZxDY/s400/referendum.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No me creo esta historia. La propuesta de reforma constitucional de Chávez era un despropósito de tal magnitud, que su aprobación en un referéndum resultaba imposible. Claro está que el personaje tiene sus mañas. Sigue siendo un comunicador eximio. Pero sobre todo un improvisador rápido y chispeante (en la mejor tradición de los contrapunteos llaneros): "&lt;em&gt;Final de película"&lt;/em&gt;. La maquinaria del fraude electoral podía arreglarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquí en adelante insistirá en presentarse como un demócrata, y más de uno, dentro una comunidad internacional plagada de incautos, le creerá. Pero la verdad es que el autoritarismo no cesará. Ni la corrupción. Ni ese desordenado intervencionismo que está haciendo ricos a unos cuantos correligionarios mercantilistas y lisonjeros. Lo cierto es que en la Venezuela de hoy, con un dolar paralelo tres veces más caro que el oficial, es más factible conseguir una cartera Louis Vuiton que un litro de leche, una botella de aceite de oliva griego que un cartón de huevos. ¿Ineptitud pura o caos necesario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras disfruta de sus renovados bríos de demócrata, Chávez no dejará de maquinar estratagemas para perpetuarse en el poder y expandir en la región su proyecto hegemónico. Algo inventarán él o sus corifeos del poder electoral o del tribunal supremo. Interpretaciones de las normas constitucionales y legales que pisoteen toda literalidad, por más evidente que sea. Ya lo anunció luego de "reconocer" la derrota: no renunciará a las reformas propuestas. Nuevamente es un “por ahora”, y hay que creerle. Es preciso reconocer que Chávez, a diferencia de otros caudillos de la región, siempre anuncia lo que va a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto invita a pensar que el BVA y el Santander serán “nacionalizados”. Claro que las nacionalizaciones de Chávez equivalen a una onerosa compra de acciones por parte del estado, un capricho que puede permitirse el tirano dada la descomunal renta petrolera. Los yanquis imperialistas de Verizon perdieron la CANTV, pero se marcharon de Venezuela pletóricos de felicidad con lo obtenido por la transferencia de sus acciones. &lt;em&gt;Business are business,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;and Chávez is our friend.&lt;/em&gt; No hay razón para que lo mismo no suceda con los banqueros vascos y cántabros, que en este instante tal vez hasta estén cruzando los dedos, no vaya a ser que a don Juan Carlos se le ocurra pedirle disculpas al neo-demócrata ofendido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3436620055037854723?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3436620055037854723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3436620055037854723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/12/final-de-fotografa.html' title='Referendum constitucional: ¿Final de fotografía?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TNrhg9DDI/AAAAAAAAAMI/jU6nxepZxDY/s72-c/referendum.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-7801405508839164995</id><published>2007-12-03T22:07:00.000-05:00</published><updated>2007-12-04T08:12:00.442-05:00</updated><title type='text'>Un año sin Bielinsky</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TEkxg9C_I/AAAAAAAAALo/nH53hW41LQY/s1600-R/el_aura_4.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139949210782469106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TEkxg9C_I/AAAAAAAAALo/R1Zs-G68KSs/s400/el_aura_4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las películas de Fabián Bielinsky se deslindan marcadamente de las historias maniqueas que siguen inspirando buena parte del mejor cine. En ellas no existen personajes ubicados en bandos antagónicos. Por el contrario, todos pertenecen a un mismo bando: el de los malos, hablando en ese lenguaje coloquial tan ilustrativo y adecuado para los filmes de cowboys. Pero se trata de malos matizados, personajes que van desde los irredimibles absolutos (Marcos en &lt;em&gt;Nueve reinas&lt;/em&gt;; Dietrich, Montero y Sosa en &lt;em&gt;El aura&lt;/em&gt;), pasando por los algo bienintencionados (Valeria y Juan en &lt;em&gt;Nueve reinas&lt;/em&gt;, Diana en &lt;em&gt;El aura&lt;/em&gt;), hasta los soñadores o potencialmente dañinos (el taxidermista en &lt;em&gt;El aura&lt;/em&gt;). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TFORg9DCI/AAAAAAAAAMA/6oZI2s4Efwk/s1600-R/9reinas1.bmp"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139949923747040290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TFORg9DCI/AAAAAAAAAMA/xqDb2rrDZaE/s400/9reinas1.bmp" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero además de eso, Bielinsky supo ser un maestro al momento de manejar lenguajes diversos. Y para demostralo le bastaron dos películas: Primero &lt;em&gt;Nueve reinas&lt;/em&gt;, con su dinámica de cine negro, sus diálogos que sirven de hilo conductor entre las distintas escenas, sus chispazos de humor inteligente, y ese final inesperado al que no dudo en calificar como uno de los más memorables de la historia del cine (equiparable a los de &lt;em&gt;Vértigo&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;El halcón maltés&lt;/em&gt;). Luego vino &lt;em&gt;El aura&lt;/em&gt;, con su estética bergmaniana, su lentitud voluntaria, y una innegable maestría para mostrar, en un contexto realista de aquí-y-ahora, escenas que únicamente se suceden en las fantasías de sus protagonistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ante la desaparición, siempre súbita y prematura, de un creador como Bielinsky, no puede uno dejar de añorar las obras que nunca realizará y que no podrá apreciar. Queda como consuelo la certeza de que el mejor cine no dejará de echar mano de este sorprendente legado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-7801405508839164995?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7801405508839164995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7801405508839164995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/12/un-ao-sin-bielinsky.html' title='Un año sin Bielinsky'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R1TEkxg9C_I/AAAAAAAAALo/R1Zs-G68KSs/s72-c/el_aura_4.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1109895089212175094</id><published>2007-11-25T22:21:00.000-05:00</published><updated>2007-11-28T17:34:46.520-05:00</updated><title type='text'>Un libro bastante extraño</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0o8bMq-RzI/AAAAAAAAALc/0WDU__fu3W4/s1600-h/Este+libro+te+salvar%C3%A1+la+vida.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136984762925074226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0o8bMq-RzI/AAAAAAAAALc/0WDU__fu3W4/s400/Este+libro+te+salvar%C3%A1+la+vida.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las razones por las que un libro atrapa a un lector son tan variadas que difícilmente podría esbozarse una teoría al respecto. No basta el lenguaje o el estilo, tampoco la temática o el argumento. Cierto es que cada texto tiene sus lectores, y lo que puede parecer apasionante a algunos puede resultar insoportable a otros. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Creo, en ese sentido, que no estoy en condiciones de explicar qué hizo que &lt;em&gt;Este libro te salvará la vida&lt;/em&gt;, la novela de A. M. Homes, ejerciera sobre mí una atracción tal que me impidió despegarme de ella hasta finalizar su lectura, lo cual sucedió hace unos minutos. No dudo que la historia de Richard Novak —“un hombre afortunado que ha realizado algunos de los deseos claves de la contemporaneidad”, como lo define la contratapa del libro— y su crisis existencial no sea lo suficientemente interesante y atractiva como punto de partida. O que el lenguaje lacónico y mesurado de A. M. Homes no sea capaz de generar un estilo narrativo que facilite las cosas al lector. Pero sospecho que hay algo más. Se trata de un libro tremendamente contemporáneo, que muestra sin pudor (A. M. Homes me sigue resultando notablemente impúdica; magnífica cualidad para cualquier escritor) algunos de los rasgos más inasibles de la sociedad americana. Por momentos la lectura me hizo evocar las caricaturas de &lt;em&gt;Los Simpsons&lt;/em&gt;, con sus caracteres desmesuradamente estúpidos e individualistas, y sus ciudades pobladas por personajes diversos e incomprensibles. Pero la novela no se limita a ofrecer un panorama social en clave de humor. Hay una historia moral que subyace y emerge de manera trepidante: la del ganador contemporáneo que decide convertirse en una buena persona, y que comprende en un momento dado que su incapacidad para recuperar lo no vivido —sus relaciones familiares, la cercanía con su ex–esposa y su único hijo— no le impide preservar la vida por vivir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Una novela sorprendente con título de libro de autoayuda. Un libro bastante extraño.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1109895089212175094?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1109895089212175094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1109895089212175094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/un-libro-bastante-extrao.html' title='Un libro bastante extraño'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0o8bMq-RzI/AAAAAAAAALc/0WDU__fu3W4/s72-c/Este+libro+te+salvar%C3%A1+la+vida.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5255440291686389541</id><published>2007-11-24T16:32:00.000-05:00</published><updated>2007-11-25T13:27:26.261-05:00</updated><title type='text'>Escenas de la presentación de un libro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0iYmcq-RwI/AAAAAAAAALE/z4EXBMOHt14/s1600-h/Santiago.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136523161314936578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0iYmcq-RwI/AAAAAAAAALE/z4EXBMOHt14/s400/Santiago.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando se pasó a la etapa de intervenciones por parte del público, la presentación de &lt;em&gt;La cuarta espada&lt;/em&gt;, el último libro de Santiago Roncagliolo, se convirtió en una vertiginosa sucesión de escenas cargadas de mala onda y crispación. La primera en tomar la palabra fue una joven congresista que intentó leer un discurso en el que se refería a las “ideologías trasnochadas” que inspiraron a Guzmán y la subversión de Sendero Luminoso. Casi de inmediato emergieron disonantes improperios en contra de la congresista, pero sobre todo de su partido. La joven había cometido un acto desatinado, y tuvo que parar de leer. Era evidente: la presentación en Lima de un libro sobre Abimael Guzmán escrito por un autor como Santiago, cuya carrera literaria está en pleno ascenso, tenía que congregar a gentes con pensamientos políticos diversos. Y eso, en el Perú de hoy, todavía equivale al peligro cierto de una confrontación cuasi pugilística, en el mejor de los casos. Se comenzó a experimentar un clima de tensión que hacía evocar, aunque fuera lejanamente, los últimos años ochenta y los primeros noventa. Siguieron otras intervenciones. Y más gritos y protestas. Una distinguida anciana con una disparatada hipótesis sobre el título del libro y su relación con el Apocalipsis de San Juan. Una muchacha que se refirió más de una vez a Guzmán como “Presidente Gonzalo”. Más preguntas y amenazas al partido de la congresista. Finalmente una evocación a la conocida pregunta con que Vargas Llosa inicia &lt;em&gt;Conversación en La Catedral&lt;/em&gt;, “¿Cuándo se jodió el Perú? Santiago se limitó a responder: “A mí no me pregunten, cuando yo nací ya estaba jodido”. Un poco de humor que sin duda ayudó a aquietar el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horas más tarde, en un bar de Barranco, Santiago se mostró distendido y conversador. En algún momento me preguntó: "¿Y qué tal el regreso?". "Como el de Calamaro", respondí sin saber en verdad por qué. Me traje de vuelta a casa mi ejemplar de &lt;em&gt;Pudor&lt;/em&gt; dedicado: “&lt;em&gt;Para Octavio, esta historia que ya leíste en Internet, ahora en papel. Santiago&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5255440291686389541?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5255440291686389541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5255440291686389541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/escenas-de-la-presentacin-de-un-libro.html' title='Escenas de la presentación de un libro'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0iYmcq-RwI/AAAAAAAAALE/z4EXBMOHt14/s72-c/Santiago.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8361405763572149094</id><published>2007-11-24T11:25:00.000-05:00</published><updated>2007-11-24T16:24:04.199-05:00</updated><title type='text'>NOSTALGIA DE CARACAS - O de una ciudad-mirador sin mí</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0hXosq-RvI/AAAAAAAAAK8/_HpzGlOIhNE/s1600-h/Caracas3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136451731713836786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0hXosq-RvI/AAAAAAAAAK8/_HpzGlOIhNE/s400/Caracas3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuenta un viejo y repetido chiste que un argentino está de pie en alguno de los miradores del Ávila –la plástica y verde cordillera que separa Caracas del litoral–, inmóvil como una estatua y contemplando el horizonte, cuando un curioso se anima a abordarlo para indagar qué es lo que está haciendo. Como suele suceder, la respuesta es ingenua y, a la vez, desmesurada: «Nada especial, sólo viendo a Caracas sin mí».&lt;br /&gt;No dudo que la jocosidad de este episodio pueda ponerse en entredicho, aunque tal vez sirva para sacar a luz una sensación con frecuencia experimentada por quienes viven en Caracas (argentinos incluidos): la de ser protagonista central de algo en verdad divertido y emocionante. El sol del Caribe, que siempre entusiasma y alegra la vida, podría invocarse como explicación. Pero también el espíritu pluralista de una ciudad que da la bienvenida con facilidad extrema, y difícilmente cuestiona ningún aporte, y menos aún lo rechaza. Ciudad carente de prejuicios, que obvia cualquier indagación sobre los antecedentes –nadie pregunta en qué colegio o universidad estudiaste, o hijo o nieto de quién eres, a veces ni siquiera el apellido: un panorama a todas luces distinto de lo que es insoportablemente usual en tierras no tan lejanas–, y que se comporta como un niño que súbitamente se encuentra en el cuerpo de un adulto y emprende la aventura de la mayoría de edad con curiosidad y despreocupación. De ahí su vocación por la tolerancia, su notable capacidad de asimilación. En toda la ciudad los aportes foráneos son evidentes, pero al mismo tiempo se mimetizan sin mayor esfuerzo, formando un tejido dinámico y entremezclado que invita a sentirse a gusto y en casa. En Caracas no existen restaurantes españoles: los hay gallegos, asturianos, vascos o catalanes. Caminar una tarde por la zona de La Candelaria, es como aterrizar en una especie de síntesis de nacionalidades ibéricas surgida espontáneamente en pleno corazón del trópico. Luego de un almuerzo usualmente memorable es posible tomar el Metro –la manera más práctica de evitar un tráfico siempre caótico y descomunal– y llegar, por ejemplo, hasta Parque Central para recorrer gratuitamente el Museo de Arte Contemporáneo, con su singular muestra de Picasso y su colección permanente de Miró, Chagall, Calder. O quizá visitar alguna de las interesantes librerías de la ciudad, siempre amablemente atendidas. Cualquier jungla de cemento deja de ser tal cuando ofrece bálsamos amenos y variados. Ya entrada la noche, en Las Mercedes o en La Castellana, se puede tomar un trago, o simplemente dedicarse a contemplar mujeres hermosas de todos los tipos y edades. Las caraqueñas son bellas y alcanzables, seres terrenales que conversan, preguntan la hora y ríen amistosamente. No conviene ser muy petulante en Caracas. Ni tampoco demasiado depresivo o melancólico. La ciudad rechaza naturalmente a quienes se resisten a ser parte de su dinámica entusiasta y, no pocas veces, alocada.&lt;br /&gt;Pero también existe una Caracas íntima, de amigos entrañables y relaciones perdurables, de historias profundas. Durante la segunda mitad de los años setenta, cuando era todavía un niño, conocí en ella a varios exiliados latinoamericanos provenientes de países sometidos a oprobiosas dictaduras. Pese a ser asimilados por la ciudad y las facilidades que les brindaba, estos personajes nunca dejaban de evocar con nostalgia sus propias tierras. Quizá sea esa misma nostalgia la que hoy en día experimentan muchos de los habitantes de Caracas –o caraqueños: se puede serlo independientemente del origen–, incluyendo a quienes no se han marchado de una ciudad que parece irremisiblemente condenada a dejar de lado su pluralismo y su tolerancia. Hoy más que nunca resulta natural que buena parte de la mejor literatura ambientada en Caracas tenga como rasgo común un cierto tono sombrío. Pienso por ejemplo en &lt;em&gt;En la casa del pez que escupe el agua&lt;/em&gt;, la monumental novela de Francisco Herrera Luque, o en los ensayos de Mariano Picón Salas, y más recientemente en &lt;em&gt;La enfermedad&lt;/em&gt;, la conmovedora novela de Alberto Barrera Tyszka. El arte siempre llamado a resaltar lo menos evidente, lo que no puede verse con ojos meramente terrenales.&lt;br /&gt;De cualquier manera, la Caracas que siempre tengo presente no es necesariamente la de los textos literarios, tampoco la de las resistencias ciudadanas recientes, sino más bien la de la amistad y la vida cotidiana. Imposible no sentir nostalgia por el trópico cuando el cielo gris de Lima se convierte en una maldición permanente y la humedad no para de calar los huesos. Imposible no echar de menos a mi grupo de amigos caraqueños –variado, cosmopolita, abierto, plural– cuando en ocasiones me siento condenado a lidiar con seres empeñados en hacer valer unos simbolismos fútiles y atávicos, o que hacen de la susceptibilidad extrema su principal carta de presentación. En momentos como esos, suelo buscar refugio en la contemplación de una fotografía del Ávila que tengo en mi biblioteca. Y, por supuesto, no dejo de preguntarme cómo estará Caracas sin mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.etiquetanegra.com.pe/"&gt;ETIQUETA NEGRA &lt;/a&gt;N° 54&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8361405763572149094?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8361405763572149094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8361405763572149094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/nostalgia-de-caracas-o-de-una-ciudad.html' title='NOSTALGIA DE CARACAS - O de una ciudad-mirador sin mí'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0hXosq-RvI/AAAAAAAAAK8/_HpzGlOIhNE/s72-c/Caracas3.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5400891962581672779</id><published>2007-11-21T19:29:00.000-05:00</published><updated>2007-11-21T19:34:23.268-05:00</updated><title type='text'>Fernando Fernán-Gómez, 1921-2007</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0TN6cq-RuI/AAAAAAAAAK0/Y90QfS79OSI/s1600-h/Fernando+Fern%C3%A1n+G%C3%B3mez3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135455879121749730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0TN6cq-RuI/AAAAAAAAAK0/Y90QfS79OSI/s400/Fernando+Fern%C3%A1n+G%C3%B3mez3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5400891962581672779?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5400891962581672779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5400891962581672779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/fernando-fernn-gmez-1921-2007.html' title='Fernando Fernán-Gómez, 1921-2007'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0TN6cq-RuI/AAAAAAAAAK0/Y90QfS79OSI/s72-c/Fernando+Fern%C3%A1n+G%C3%B3mez3.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3494600349459041092</id><published>2007-11-19T21:48:00.000-05:00</published><updated>2007-11-20T12:29:15.878-05:00</updated><title type='text'>La conducta estereotípica</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0JHpMq-RrI/AAAAAAAAAKc/kV21rAF76TY/s1600-h/Loco+Vargas.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5134745298257462962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0JHpMq-RrI/AAAAAAAAAKc/kV21rAF76TY/s400/Loco+Vargas.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"La inclinación edípica impulsa al héroe a la búsqueda de la madre, cuando el actuar que conduce a la hazaña estuvo signado por la libertad más absoluta y despiadada. El mito de la Odisea es el del retorno inexorable al seno materno —encarnado en las metáforas de la esposa virginal y la patria isleña—, que se presenta una vez que la misión está cumplida y todos los medios, lícitos e ilícitos, fueron puestos en práctica. El poema homérico no pretende equipararse a un discurso moralizante, y ésa sea tal vez la razón por la que no ahorra en detalles. Añora entonces el hombre la imagen materna en el momento del logro pragmático, individual y supremo. Los gritos extasiados de los guerreros griegos al haber tomado Troya imploran, acaso de una forma onírica, a sus Ítacas particulares." [Jacques Echermann: &lt;em&gt;Des images dans les rêves: Une relecture du docteur Freud&lt;/em&gt;. Gallimard, 1934 (traducción libre)].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que esta cita puede servir para entender el gesto del Loco Vargas luego de anotar el gol del empate ante Brasil —la camiseta roja con la leyenda &lt;em&gt;FELIZ DÍA, MAMÁ&lt;/em&gt;—, y hasta convertir en justificable su ausencia ante Ecuador por acumulación de tarjetas amarillas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3494600349459041092?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3494600349459041092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3494600349459041092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/el-estereotipo-edpico.html' title='La conducta estereotípica'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0JHpMq-RrI/AAAAAAAAAKc/kV21rAF76TY/s72-c/Loco+Vargas.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8611146122365227196</id><published>2007-11-18T22:20:00.000-05:00</published><updated>2007-11-20T00:01:59.690-05:00</updated><title type='text'>Formas animales</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0DXEcq-RoI/AAAAAAAAAKE/eTXMtbftqC4/s1600-h/fabulas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5134340046618248834" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0DXEcq-RoI/AAAAAAAAAKE/eTXMtbftqC4/s400/fabulas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hoy pude escuchar, luego de muchos años, dos de mis temas favoritos del rock argentino: el clásico &lt;em&gt;El oso&lt;/em&gt;, en la versión original y setentera de Moris y en el remake de Fito Páez, y el más reciente (aunque no menos clásico) &lt;em&gt;Carta de un león a otro&lt;/em&gt;, en la inigualable versión de Juan Carlos Baglietto. Ambos temas tienen en común la crítica al mundo artificial creado por los seres humanos y la nostalgia por la vida silvestre, expuestas a través de los discursos de dos animales cautivos y obligados a participar en espectáculos de circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atribuir a los animales características humanas —una práctica que es moneda común en manifestaciones creativas destinadas al gran público: desde las fábulas griegas hasta algunos taquilleros filmes de Hollywood— constituye una forma bastante gráfica y comprensible de formular críticas y postulados moralizantes, pero tambien un buen camuflaje para las dudas y las angustias que el hombre medio enfrenta en el devenir de la sociedad. Los animales y sus características externas son, en todo caso, elementos que se ajustan adecuadamente a un lenguaje metafórico accesible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es extraño que los animales sean vistos como implícitamente superiores a los seres humanos. Hay aquí una valoración positiva de su falta de malicia. Son inocentes. Son &lt;em&gt;naturales&lt;/em&gt;. Es preciso recordar que la exaltación de la naturaleza es un rasgo esencial del romanticismo (tanto en el &lt;em&gt;sturm und drang&lt;/em&gt;, como es sus demás variantes). Y que todo arte popular es, por definición, romántico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8611146122365227196?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8611146122365227196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8611146122365227196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/formas-animales.html' title='Formas animales'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0DXEcq-RoI/AAAAAAAAAKE/eTXMtbftqC4/s72-c/fabulas.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1051437753880004847</id><published>2007-11-16T01:41:00.000-05:00</published><updated>2007-11-18T03:19:15.111-05:00</updated><title type='text'>Matsuri!!!!</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzywO8q-RmI/AAAAAAAAAJ0/W0Yyf-1NE2E/s1600-h/Matsuri2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133171446146549346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzywO8q-RmI/AAAAAAAAAJ0/W0Yyf-1NE2E/s400/Matsuri2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Con la excusa de encontrarse conmigo para prestarme algunos CDs, mi amigo Paco me invitó a un Matsuri, o festival japonés. Fue una experiencia divertida. Las instalaciones del club nikkei son estupendas. Además, la comida no estaba nada mal (importante detalle). A primera impresión, eran muy escasos los asistentes que carecían de ancestros japoneses, la mujer de Paco y yo incluidos en el grupo minoritario. Luego de comer yakimeshi y varios tipos de maki, Paco se animó a ir por unas cervezas, pese a las airadas protestas de su mujer. Para mí es evidente que la esposa de Paco intenta gobernar su vida. Sobre todo cuando se trata del alcohol. Labor imposible: Paco sigue siendo muy japonés para obedecer a una mujer (una tendencia que parece haber traspasado las barreras de la imigración y las generaciones). Por lo demás, siempre ha sido un hard-drinker incorregible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando íbamos por la cuarta o la quinta botella, Paco se puso de pie sin decirnos nada. Nos percatamos entonces de que no iba en busca de otra cerveza, sino que se estaba dirigiendo a la tarima principal y que comenzaba a subir los pocos escalones que la separaban de la superficie donde nos habíamos quedado nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con gesto decidido Paco tomó un micrófono:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Qué viva el Matsuri! — grito entusiasmadamente dirigiéndose a todos los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. Acaso apenas un tímido rumor de voces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Qué viva el Matsuri! — volvió a gritar Paco, con un entusiasmo digno de mejor causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. Risas nerviosas y aisladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que recién en ese momento Paco se dio cuenta de que estaba haciendo el ridículo. Rápidamente pensó en un plan. O tal vez ya lo había concebido antes de decidirse a subir a la tarima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo un anuncio importante qué hacer —dijo entonces con voz sumamente entonada—: Los señores de Pana Autos donarán un Toyota Avensis al primer miembro de nuestra comunidad que responda a una simple pregunta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aplausos. Ánimo. Cuchicheo de voces que se opacó súbitamente. Evidentemente nadie quería perderse la pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Diga usted los títulos de los cuatro libros que conforman &lt;em&gt;El mar de la fertilidad&lt;/em&gt;, la obra cumbre del escritor japonés Yukio Mishima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente un rumor informe. Logré escuchar que una mujer de mediana edad le preguntaba a otra (ambas parecían hermanas): ¿&lt;em&gt;Historia de una geisha&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Repito la pregunta, señores —dijo entonces Paco con un tono de voz que no podía esconder su más que evidente malicia—: Diga usted los títulos de los cuatro libros que conforman &lt;em&gt;El mar de la fertilidad&lt;/em&gt;, la obra cumbre del escritor japonés Yukio Mishima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez el rumor de voces no se había interrumpido, ni siquiera para permitir que la pregunta fuera escuchada nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto un joven gordo, con una especie de camisa-túnica roja y una banda sobre la frente, se puso de pie y gritó destempladamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Paco! ¡Paco! ¡Lo sé! ¡Lo sé!, ¡Sé la respuesta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gordo parecía bailar de contento. El rostro de Paco dibujaba un innegable gesto de curiosidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cual es la respuesta, Kenji?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenji respondió, con el pueril orgullo del que resuelve una adivinanza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Celica!, ¡Yaris!, ¡Camry!, ¡Corolla!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1051437753880004847?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1051437753880004847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1051437753880004847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/matsuri.html' title='Matsuri!!!!'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzywO8q-RmI/AAAAAAAAAJ0/W0Yyf-1NE2E/s72-c/Matsuri2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-5144595951773158821</id><published>2007-11-15T01:02:00.000-05:00</published><updated>2007-11-15T07:03:29.391-05:00</updated><title type='text'>Una interesante cita de un ensayo de J. M. Coetzee sobre "The Heart of Me", la autobiografía de Doris Lessing</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132851310148240850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzuNElJIxdI/AAAAAAAAAJk/eNVX3rnid6k/s400/Doris+Lessing.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ninguna de las tres mejores escritoras que el África del sur ha producido —Olive Schreiner, Nadine Gordimer, y Lessing (quien, pese a sus reticencias a aceptar la etiqueta de "escritora africana" reconoce libremente que su sensibilidad fue formada en y por África)— terminó la secundaria. Las tres fueron en gran medida autodidactas, y las tres se convirtieron en intelectuales de gran talla. Esto dice algo de la devoción con la que los adolescentes aislados en los márgenes del imperio anhelaban una vida de la que se les había privado: la vida de la mente. Una devoción mucho mayor, por lo visto, que la de la mayoría de sus contemporáneos de la metrópoli."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;("Of the three best-known writers southern Africa has produced—Olive Schreiner, Nadine Gordimer, and Lessing (who, though reluctant to accept the label "African writer," freely acknowledges that her sensibility was formed in and by Africa)—none completed high school. All were substantially self-educated, all became formidable intellectuals. This says something about the fierceness with which isolated adolescents on the margins of empire hungered for a life they felt cut off from, the life of the mind—far more fiercely, it turned out, than most of their metropolitan cousins.")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;New York Review of Books,&lt;/em&gt; Edición de diciembre de 1994.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-5144595951773158821?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5144595951773158821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/5144595951773158821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/una-interesante-cita-de-un-ensayo-de-j.html' title='Una interesante cita de un ensayo de J. M. Coetzee sobre &quot;The Heart of Me&quot;, la autobiografía de Doris Lessing'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzuNElJIxdI/AAAAAAAAAJk/eNVX3rnid6k/s72-c/Doris+Lessing.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-257163311894761660</id><published>2007-11-14T00:34:00.000-05:00</published><updated>2007-11-14T17:30:31.527-05:00</updated><title type='text'>El trance de Renson</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rzp6P2aEGxI/AAAAAAAAAJU/8YdNWRguCKw/s1600-h/Renson.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132549138063563538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rzp6P2aEGxI/AAAAAAAAAJU/8YdNWRguCKw/s400/Renson.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mi buen amigo Nicolás Restrepo acaba de escribirme desde Bogotá para informarme de una situación por demás insólita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro común amigo, el crítico y cronista Renson Said Sepúlveda (quien aparece en la fotografía) está siendo procesado por un juzgado penal de Cúcuta, por un supuesto delito de injuria y calumnia en contra del abogado Pablo Chacón Medina, quien, según el diario &lt;em&gt;El Espectador&lt;/em&gt;, es "una de las personalidades intelectuales de la capital de Norte de Santander".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen del juicio sería el señalamiento hecho por Renson, en el sentido de que Chacón Medina —quien además de abogado penalista cultiva la poesía— “no sabe escribir” y “es mediocre, simulador, vanidoso, analfabeto e incapaz intelectualmente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es grave. Renson puede ir preso. Además Chacón Medina solicitó una cuantiosa indemnización y el embargo de los bienes de Renson.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No conozco la obra del Chacón Medina. En consecuencia, no sé si podría estar o no de acuerdo con las opiniones vertidas por Renson. Sé además que Renson puede ser un crítico implacable y radical, un lector sin concesiones que toma partido con pasión. Pero también sé que existe en algunos escritores la inequívoca propensión de ir por el mundo ejerciendo la defensa de su obra. Ejemplos de este tipo hay por doquier, en esta época plagada de blogs y revistas. Quizá Chacón Medina represente una variedad radical de esta clase de escritor-defensivo. Un poeta abogado. Tenía que ser abogado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Espero que la justicia de Cúcuta sea sensata y no ponga cortapizas al libre ejercicio de la crítica literaria. También querría esperar —aunque sé que sería en vano, tampoco soy iluso— que los Chacón Medina que pululan en los círculos literarios y culturales&lt;em&gt;,&lt;/em&gt; aprendan que uno escribe por una necesidad interna y personal, y no para que otros digan que lo hace bien. Un escritor verdadero es aquel que deja que su obra se defienda a sí misma, y sigue escribiendo sin importar lo que digan los demás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A Renson le envío mi amistad y mi solidaridad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-257163311894761660?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/257163311894761660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/257163311894761660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/el-trance-de-renson.html' title='El trance de Renson'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rzp6P2aEGxI/AAAAAAAAAJU/8YdNWRguCKw/s72-c/Renson.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1137238670268655528</id><published>2007-11-13T23:52:00.000-05:00</published><updated>2007-11-14T00:48:17.901-05:00</updated><title type='text'>¿Y dónde está la izquierda democrática?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzpxdGaEGvI/AAAAAAAAAJE/lg6nzAp1ZKA/s1600-h/bacheletgarcia.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132539470092180210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzpxdGaEGvI/AAAAAAAAAJE/lg6nzAp1ZKA/s400/bacheletgarcia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Por lo visto en el limbo. En la indecisión. O siendo timorata y escrupulosa en demasía para poder así limpiar las imágenes de un pasado no tan memorable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Lula enfrenta serios problemas de corrupción y la atomización de los grupos que lo apoyaron. Por lo demás, Brasil siempre ha sido un mundo aparte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los chilenos —otros que históricamente han querido, sin tanta justificación, mantenerse al margen—, tienen en la señora Bachelet a una presidenta carente del liderazgo necesario para enfrentar sus problemas internos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Alan García, en su tan peruano empeño por &lt;em&gt;blanquearse&lt;/em&gt;, se ha aliado no sólo con la derecha más conservadora, sino con el fujimorismo más abominable. Las bases que lo llevaron al poder han sido olvidadas (salvo cuando se les requiere para algunas tareas de choque, nunca prescindibles del todo). Parece no querer darse cuenta —la percepción siempre un grave problema del personaje, sobre todo cuando asume responsabilidades de gobierno— que su capital político puede en cualquier momento saltar la barrera y pasarse al humalismo, o a lo que haga sus veces en el futuro cercano (Ollanta es demasiado inepto, no sería raro que Chávez le encuentre sustituto más temprano que tarde). Tal vez su compadre Carlos Andrés Pérez debería explicarle cómo en Venezuela los adecos de ayer terminaron transformándose en los chavistas de hoy.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A veces da la impresión de que Chávez y sus secuaces no la tienen tan difícil...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1137238670268655528?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1137238670268655528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1137238670268655528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/y-dnde-est-la-izquierda-democrtica.html' title='¿Y dónde está la izquierda democrática?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzpxdGaEGvI/AAAAAAAAAJE/lg6nzAp1ZKA/s72-c/bacheletgarcia.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3365121161251557120</id><published>2007-11-12T09:59:00.000-05:00</published><updated>2007-11-19T23:57:06.917-05:00</updated><title type='text'>El incidente</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzhqnXqev4I/AAAAAAAAAIs/XoBeKgorJ-M/s1600-h/Zapatero+y+Juan+Carlos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131968999988313986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzhqnXqev4I/AAAAAAAAAIs/XoBeKgorJ-M/s400/Zapatero+y+Juan+Carlos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pese a haber provocado el rechazo explícito de Zapatero con sus habituales descalificaciones, y hasta haber sacado de sus casillas al rey con su comportamiento rufián y matonesco (esto último quizá hasta tenga mérito, don Juan Carlos siempre tan risueño y bonachón), Chávez y su proyecto político no representan ninguna amenaza —al menos directa— para un país como España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chávez sí es un problema real para los países de América Latina, donde los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y hasta el de Argentina le son afines, y donde no existe liderazgo alguno capaz de hacer contrapeso a su amenaza hegemónica. Es lamentable. Cuando no son serviles piezas de su estrategia, los líderes de nuestros países son unos viles apaciguadores, unas malaguas, unos vulgares tibios en la mejor tradición de César Gaviria, el abyecto ex-secretario general de la OEA, siempre presente para validar los abusos y los fraudes electorales. Nuestros &lt;em&gt;líderes&lt;/em&gt; parecen autistas. O es que tal vez se creen muy pragmáticos: al fin y al cabo, ¿qué son unos pocos insultos, si hasta el mismo Bush los resiste?, ¿qué peligro real pueden embargar unas cuantas casitas del ALBA, unas cuantas operaciones oftalmológicas, unos simpáticos médicos cubanos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que las circunstancias forjan al líder, pero este último tiene que poseer un mínimo de capacidad para percibirlas. Nuestros insultados dirigentes, ansiosos por recibir las gracias y los favores de Chávez —no dudan en pedirle que interceda por ellos ante sus amigotes guerrilleros, sueñan con venderle bonos soberanos o asociarse estratégicamente con PDVSA—, me hacen recordar a esos políticos europeos que veían con una especie de benévola simpatía al nazismo, o buscaban una aproximación &lt;em&gt;estratégica&lt;/em&gt; con Hitler a través de un ser tan vulgar y execrable como Mussolini. Conviene recordar que quién no perdió la guerra (lo cual es tan importante como haberla ganado), fue Churchill, un excéntrico y un radical que entendió que Hitler era la principal amenaza para Europa, y que nunca convino en la más mínima posibilidad de negociar, menos aún pactar, con los nazis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la cumbre de Santiago, hubo los discursos de siempre, la foto de familia. Lo más probable es que el tiempo atempere la gravedad del incidente. El gran beneficiado, políticamente hablando, será sin duda Chávez, quien seguirá siendo visto por sus simpatizantes como un verdadero machote, un valiente sin reparos para decirle las verdades en la cara a quien sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien perciba la verdadera dimensión del riesgo que embarga Chávez para la democracia en la región, quien entienda que éste jamás asumirá compromiso alguno sin la segunda intención de imponer su proyecto autoritario (sea como sea, importándole un bledo las formas, ése es su estilo), no tiene por qué mandarlo a callar. Simplemente no debe sentarse con él en la misma mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3365121161251557120?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3365121161251557120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3365121161251557120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/el-incidente.html' title='El incidente'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzhqnXqev4I/AAAAAAAAAIs/XoBeKgorJ-M/s72-c/Zapatero+y+Juan+Carlos.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8189750763699678810</id><published>2007-11-11T01:00:00.000-05:00</published><updated>2007-11-13T14:07:25.189-05:00</updated><title type='text'>La hija de la amante</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131458976916881266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzaawHqev3I/AAAAAAAAAIk/ofB4wGmSALI/s400/The+mistress%27s+daughter.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La curiosidad que manifesté &lt;/span&gt;&lt;a href="http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/el-abogado-que-lee-am-homes.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;días atrás&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; no ha sido defraudada. Todo lo contrario: A.M. Homes me parece una escritora brutalmente honesta y valiente. Y más importante aún, impúdica. Siempre he pensado que para escribir bien es preciso dejar de lado el pudor: leer este texto reafirma mi creencia. En &lt;em&gt;The Mistress’s Daughter&lt;/em&gt; la autora explora de un modo crudo, aunque no exento de comicidad e ironía, su propia condición de hija adoptiva de una familia judía e ilustrada, que de golpe se ve en la situación de conocer y tratar a sus padres biológicos. Todo esto, además, en el contexto de una carrera literaria en ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caer en el sentimentalismo tiene que ser un peligro latente para quien se embarque en un texto de semejante temática. Pero A.M. Homes sortea satisfactoriamente el reto, teniendo como norma una sinceridad realista y sobria, que invita a pensar en un intento de curación personal —al fin y al cabo, escribir es también, entre tantas cosas, una forma de terapia—. Sus encuentros con el padre biológico en hoteles casi furtivos, la prueba de ADN a la que se somete a instancias de éste, los pensamientos con imágenes de sexo que provoca su presencia, la relación conflictiva entre su madre biológica y el padrastro de ésta, se convierten en episodios cuya innegable crudeza es mitigada por la ansiedad que informa todo el relato: ansiedad de la narradora por conocer sus orígenes, y que a la vez es alimentada por el pánico que esta posibilidad le provoca. Una vez producida la inesperada muerte de su madre biológica, A.M. Homes se empeñará en descifrar la biografía de ésta —y así entender la entrega de la hija recién nacida a un matrimonio desconocido, es decir el acontecimiento primordial de su propia biografía— a través de los escasos y difusos objetos materiales que logra rescatar de su casa de Atlantic City. Es aquí donde su oficio de escritora será una herramienta útil para llenar de contenidos las múltiples sombras que le han quedado como legado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;The Mistress’s Daughter&lt;/em&gt; es un libro deslumbrante y profundamente humano. Mis ganas de seguir explorando la obra de A.M. Homes continúan en ascenso.&lt;/span&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8189750763699678810?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8189750763699678810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8189750763699678810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/mistresss-daughter.html' title='La hija de la amante'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzaawHqev3I/AAAAAAAAAIk/ofB4wGmSALI/s72-c/The+mistress%27s+daughter.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8147830475455725817</id><published>2007-11-09T20:04:00.000-05:00</published><updated>2007-11-12T08:12:48.702-05:00</updated><title type='text'>Veneno y sombra y adios, de Javier Marías</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzUGx3qev2I/AAAAAAAAAIc/yhZBNHXPeVY/s1600-h/veneno+y+sombra+y+adios.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131014804284030818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzUGx3qev2I/AAAAAAAAAIc/yhZBNHXPeVY/s400/veneno+y+sombra+y+adios.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No puedo dejar de escribir algunas palabras —necesariamente breves— sobre &lt;em&gt;Veneno y sombra y adiós&lt;/em&gt;, la tercera y última parte de &lt;em&gt;Tu rostro mañana&lt;/em&gt;, la novela de Javier Marías que se postula como uno de los proyectos más ambiciosos y sobresalientes de la literatura contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura tuvo un comienzo quizá no tan emocionante, con evocaciones de &lt;em&gt;Fiebre y lanza&lt;/em&gt; y de &lt;em&gt;Baile y sueño&lt;/em&gt;,&lt;em&gt; &lt;/em&gt;las dos primeras partes de la novela que acababa de releer en preparación a esta tercera. Sin embargo, la narración rápidamente fue ganando en intensidad, con la posición pragmática de Bertram Tupra, el destino bizarro del diplomático De la Garza, y las reflexiones que estas situaciones provocan en el protagonista-narrador Jacques o Jacobo o Jaime Deza. Sobre la mitad del libro y hasta su final, la lectura se volvió aún más trepidante, con una serie de episodios y revelaciones tan profundas como sorpresivas, y con el renovado telón de fondo -al igual que en &lt;em&gt;Fiebre y lanza&lt;/em&gt;- de una íntima conversación con Sir Peter Wheeler, en su casa de Oxford, a orillas del rio Cheever.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Veneno y sombra y adiós&lt;/em&gt; puede ser vista como una especie de compendio o colofón de la obra de Marías, con referencias no sólo a las dos primeras partes de esta colosal novela, sino a otras igualmente esenciales como &lt;em&gt;Todas las almas &lt;/em&gt;(del cual el propio Deza es protagonista)&lt;em&gt;,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Corazón tan blanco&lt;/em&gt; (reaparecen Juan Ranz, pero sobre todo el inefable Custardoy), &lt;em&gt;Mañana en la batalla piensa en mí&lt;/em&gt; (se repiten citas y evocaciones shakespereanas) y &lt;em&gt;Negra espalda del tiempo&lt;/em&gt; (el académico Rico que visita a De la Garza). Un colofón que brinda claves sobre los enigmas psicológicos y filosóficos que están sembrados a lo largo de todas estas narraciones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Como seguramente pasaba con Shakespeare, uno no deja de preguntarse si Marías será capaz de superarse a sí mismo. Con &lt;em&gt;Tu rostro mañana&lt;/em&gt; el listón se ha puesto muy alto. Pienso que en las letras hispanoamericanas contemporáneas, ningún narrador merece el Nobel tanto como Javier Marías. Este último libro no hace más que confirmalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8147830475455725817?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8147830475455725817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8147830475455725817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/veneno-y-sombra-y-adios.html' title='Veneno y sombra y adios, de Javier Marías'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RzUGx3qev2I/AAAAAAAAAIc/yhZBNHXPeVY/s72-c/veneno+y+sombra+y+adios.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6948652738365391594</id><published>2007-11-05T22:53:00.000-05:00</published><updated>2007-11-06T06:32:19.569-05:00</updated><title type='text'>El abogado que lee a A.M. Homes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_lzFyDNbI/AAAAAAAAAIE/sPZ6ZEDy2CI/s1600-h/A+M+Homes.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129571166486476210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_lzFyDNbI/AAAAAAAAAIE/sPZ6ZEDy2CI/s400/A+M+Homes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Niko es un abogado que lee bastante más literatura que el promedio de la gente, lo cual es mucho decir para un abogado. Niko no es el verdadero nombre del personaje de esta historia, no quisiera yo generar entre sus ampulosos y a la vez simplones socios, dudas ni cuestionamientos que pudieran afectar el hasta ahora notable desarrollo de su carrera profesional. Baste decir, para más señales, que Niko trabaja en una firma bastante grande, si tenemos en cuenta las magnitudes propias del pueblo-ciudad en que vivimos, y eso parece obligarlo a cumplir un código de conducta castrante y estandarizado. &lt;em&gt;By the book &lt;/em&gt;en extremo, como el propio Niko diría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir además que no me costó gran esfuerzo hacerme amigo de Niko, cosa que me alegra especialmente en estos días en los que por fin me animé a seguir —parcialmente— algunas de sus más persistentes y entusiasmadas sugerencias: La escritora en cuestión se llama A.M. Homes, y si he de fiarme de los dos relatos que leí ayer domingo (&lt;em&gt;No molestar&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Una muñeca verdadera&lt;/em&gt;), Niko podría ser calificado de oráculo, o al menos de sabio lector. A.M. Homes escribe lacónicamente, como Carver, pero eso no evita que su prosa sea estrepitosa y desmedida. Hay emoción, mucha emoción en esas historias de amor y enemistad, de necesidad y rechazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya varias semanas que Paco Miyagi (otro amigo mío, aunque no de Niko) viajó a Los Ángeles por negocios (algunos, sin embargo, preferimos interpretar que aquel viaje constituía una especie de tributo a sus orígenes okinawenses). A instancias de Niko le encargué &lt;em&gt;The mistress’s daughter,&lt;/em&gt; el último libro de A.M. Homes. Fue un pedido hecho a ciegas, una especie de dádiva a la simpatía que en mí despiertan los entusiasmos de Niko. Eso explica, sin duda, que no me haya preocupado en recoger el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ayer en la tarde estoy llamando con insistencia al celular de Paco. El muy cabrón me acaba de contestar, diciéndome que tiene mucho trabajo, y que apenas podremos vernos el miércoles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6948652738365391594?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6948652738365391594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6948652738365391594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/el-abogado-que-lee-am-homes.html' title='El abogado que lee a A.M. Homes'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_lzFyDNbI/AAAAAAAAAIE/sPZ6ZEDy2CI/s72-c/A+M+Homes.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1004420211700349474</id><published>2007-11-05T21:10:00.000-05:00</published><updated>2007-11-05T23:45:44.102-05:00</updated><title type='text'>Orson Welles, mi pariente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_OelyDNZI/AAAAAAAAAH0/MCE4a70H9ho/s1600-h/orson-welles2.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129545525531719058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_OelyDNZI/AAAAAAAAAH0/MCE4a70H9ho/s400/orson-welles2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Creo que es Javier Marías quien dice que pueden presentarse en seres sin relación ni parentesco, detalles que, de una forma inenarrable e inexplicable, terminan hermanándolos o emparentándolos en la mente de quienes los han conocido u observado. Uno asocia, sin razón aparente, a una joven hermosa con un viejo lamentable, a un asesino con un futbolista, a un coleccionista de libros usados con un perro mutilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa misma manera tal vez he venido yo relacionando a Orson Welles con algunos miembros de mi familia, al punto de pensar o figurarme que los Vinces somos la rama latina de los Welles (o Wells), hipótesis que sé descabellada pero que me gusta y me divierte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serán quizá esos ojos bovinos, tan característicos en mi abuelo y en mis tíos abuelos, o en mi padre y sus hermanos y primos, y que yo, fatalmente, he terminado heredando. O tal vez la misma pipa que tantas veces vi fumando a mis mayores (en algún momento lo intenté y fracasé). O más aún, esa singular y siempre desequilibrada mezcla de altivez y desazón que es común a muchos de sus personajes (pienso ahora mismo en O’Hara, aquel irlandes descomunal y nostálgico en &lt;em&gt;The lady of Shanghai&lt;/em&gt;), lo que me hace emparentar a mis parientes con aquel que puede serlo, sin haberlo sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo más nos une, según acabo de enterarme: la sincera devoción por las películas de John Ford. Quizá sea verdad, después de todo, que lo que se hereda no se hurta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1004420211700349474?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1004420211700349474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1004420211700349474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/orson-welles-mi-pariente.html' title='Orson Welles, mi pariente'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Ry_OelyDNZI/AAAAAAAAAH0/MCE4a70H9ho/s72-c/orson-welles2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-4683456299445697275</id><published>2007-11-03T12:52:00.000-05:00</published><updated>2007-11-03T20:46:54.112-05:00</updated><title type='text'>Primera Revista Latinoamericana de Libros: ¿Hay un New York Review of Books para el mundo hispanoamericano?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzSA1yDNRI/AAAAAAAAAG0/n2g7_Edn17M/s1600-h/sep-title_under.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128704987546989842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzSA1yDNRI/AAAAAAAAAG0/n2g7_Edn17M/s400/sep-title_under.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128705258129929506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzSQlyDNSI/AAAAAAAAAG8/dXaAfSzyYI0/s400/sep-img.jpg" border="0" /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128706387706328402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzTSVyDNVI/AAAAAAAAAHU/71IpyMoMKO8/s400/sep-name1_under.jpg" border="0" /&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128706580979856738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzTdlyDNWI/AAAAAAAAAHc/4tbX3XxQ_OM/s400/sep-name2_under.jpg" border="0" /&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128706804318156146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzTqlyDNXI/AAAAAAAAAHk/3wzTlHGYsNs/s400/sep-name3_under.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La respuesta es afirmativa gracias a la iniciativa de Fernando Gubbins, un joven peruano, licenciado en Filosofía y MPA de Columbia, que ha logrado aglutinar las voluntades y las colaboraciones de Edmundo Paz Soldán, Germán Carrera Damas, Pablo Quintanilla y Pablo de Santis, entre otros, en la primera entrega -verdaderamente antológica- de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.midoeditores.com/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Primera Revista Latinoamericana de Libros-PRL&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero la cosa no queda ahí. Se esperan interesantes nombres para los números venideros: Sergio Ramírez, Alvaro Rey de Castro, Alberto Barrera Tyszka, serán algunas de las firmas que aparecerán en esta revista sobre libros, y nada más que libros, en la que el concepto de reseña no es sinónimo de resumen breve, pero tampoco de texto críptico, y donde la lectura es el pretexto para generar un debate, una discusión o incluso para incursionar en temas paralelos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El lanzamiento de la PRL equivale a la postulación de un hito en la historia editorial de Latinoamérica. Fernando Gubbins y su equipo son acreedores de nuestra admiración y agradecimiento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-4683456299445697275?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4683456299445697275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4683456299445697275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/primera-revista-latinoamericana-de.html' title='Primera Revista Latinoamericana de Libros: ¿Hay un New York Review of Books para el mundo hispanoamericano?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyzSA1yDNRI/AAAAAAAAAG0/n2g7_Edn17M/s72-c/sep-title_under.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-2912689799469600985</id><published>2007-11-02T07:16:00.000-05:00</published><updated>2007-11-03T18:09:52.856-05:00</updated><title type='text'>La vida de los otros</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyxqDVyDNPI/AAAAAAAAAGk/bJGcsrSATr4/s1600-h/La+vida+de+los+otros2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128590681287374066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyxqDVyDNPI/AAAAAAAAAGk/bJGcsrSATr4/s400/La+vida+de+los+otros2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;“Estoy pensando en lo que Lenin dijo de la &lt;em&gt;Apassionata&lt;/em&gt;, de Beethoven: Si sigo escuchándola no terminaré la revolución. ¿Puede alguien que haya escuchado esta música, pero que la haya escuchado de verdad, continuar siendo una mala persona?”. Esta hermosa pregunta es hecha por el escritor Dreyman a su novia, la actriz Christa-Maria. Ambos, sin embargo, ignoran que su conversación -al igual que su vida entera- estaba siendo oída, a través de cables secretos y micrófonos escondidos, por Wiesler, un frío agente de la Stasi que había recibido el encargo de espiar a Dreyman y determinar su fidelidad al régimen comunista de la RDA. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyxppFyDNOI/AAAAAAAAAGc/ZHQvbZN7qnY/s1600-h/La+vida+de+los+otros3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128590230315807970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyxppFyDNOI/AAAAAAAAAGc/ZHQvbZN7qnY/s400/La+vida+de+los+otros3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La legión de los que abogan por un arte neutro o amoral sin duda crece día a día. La posibilidad de un arte comprometido parece haber sido contaminada del todo, por la avalancha panfletaria producida desde o a favor de algunas de las dictaduras más terribles que la humanidad ha conocido. Tal vez éste sea uno más de los dudosos legados que hemos recibido del siglo veinte. Contrario a esta tendencia cada vez más general, &lt;em&gt;La vida de los otros&lt;/em&gt; (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006) es un filme que subraya una de las misiones superiores del arte: la redención del hombre a través de la contemplación estética: Una obra contundente, equilibrada, humilde, pero sobre todo comprometida con el ser humano, con su necesidad de libertad y su capacidad de reflexionar y cambiar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-2912689799469600985?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2912689799469600985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2912689799469600985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/11/la-vida-de-los-otros.html' title='La vida de los otros'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RyxqDVyDNPI/AAAAAAAAAGk/bJGcsrSATr4/s72-c/La+vida+de+los+otros2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-627757137879945242</id><published>2007-09-10T23:52:00.000-05:00</published><updated>2007-09-11T00:58:44.702-05:00</updated><title type='text'>¿Bartleby o Bergotte?</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RuYfO8kaWWI/AAAAAAAAAE8/IUXW1_b1SrY/s1600-h/vermeer-definitiva.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108805168935885154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RuYfO8kaWWI/AAAAAAAAAE8/IUXW1_b1SrY/s400/vermeer-definitiva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El escritor de mediana edad se pregunta —con no poco snobismo y sin razón para estar seguro de nada— a quién está asemejando más: si a Bartleby o a Bergotte. Difícil cuestión que no tiene relación con el origen de ambos personajes, cuyos creadores pueden ser vistos como contemporáneos entre sí, por el simple hecho de que sus vidas llegaron a solaparse sobre el último cuarto del plácido siglo que les tocó en suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor de mediana edad decidió dejar de escribir, y en recompensa fue retratado, amplia y elogiosamente, por un escritor joven dentro de una primera novela vivencial y evocativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor de mediana edad sospecha que el escritor joven lo hizo con malicia, o como parte de una coartada mayor que ninguno de los dos es capaz de descifrar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-627757137879945242?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/627757137879945242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/627757137879945242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/09/bartleby-o-bergotte.html' title='¿Bartleby o Bergotte?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RuYfO8kaWWI/AAAAAAAAAE8/IUXW1_b1SrY/s72-c/vermeer-definitiva.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-4969628430190711226</id><published>2007-08-23T22:50:00.000-05:00</published><updated>2007-08-25T13:27:23.327-05:00</updated><title type='text'>Nunca habrías pensado en un final como ése</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs5YHskaWTI/AAAAAAAAAEk/5bhgTygLsPI/s1600-h/Caracas2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102112317103561010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs5YHskaWTI/AAAAAAAAAEk/5bhgTygLsPI/s400/Caracas2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Caminas como un sonámbulo, como un autómata perverso. O como cualquiera de los comemierdas que pululan por los alrededores: maricones, choros, vendedores de cds piratas, haitianos de la Tío Rico. Tu voluntad apenas repara en las escenas que toman forma en el interior de tus nervios ópticos. No es por costumbre, no es por aburrimiento ni siquiera. Jamás pudiste conformarte con este entorno día a día más inhóspito e infernal. Años atrás, recuerdas, tu hermano y tú se remojaron corriendo por estas mismas calles, emocionados mientras más de un transeúnte encantado o atónito sonreía frente a aquella danza de la lluvia de dos niños inmigrantes. Seguramente eran incapaces de adivinar su origen. ¿Quién puede imaginarse una geografía donde apenas llueve?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-4969628430190711226?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4969628430190711226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4969628430190711226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/08/nunca-habras-pensado-en-un-final-como.html' title='Nunca habrías pensado en un final como ése'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs5YHskaWTI/AAAAAAAAAEk/5bhgTygLsPI/s72-c/Caracas2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6847108133548263924</id><published>2007-08-23T22:38:00.000-05:00</published><updated>2007-11-27T12:11:50.749-05:00</updated><title type='text'>Las fugas paralelas de Octavio Vinces.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0oXHsq-RxI/AAAAAAAAALM/7NhU23xwp_Q/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136943745987397394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0oXHsq-RxI/AAAAAAAAALM/7NhU23xwp_Q/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Octavio Vinces nació en Lima y ya nació fastidiado de estar allí (creo que siempre anda algo disconforme si no está devorándose libros cuya lectura parece eterna, escribiendo, o charlando de los temas más diversos junto a una botella de vino tinto), luego se fue a la Argentina, a Venezuela, a Nueva York, y de saltos, Canadá, España, Francia, México, Ecuador, a otros destinos, y siempre terminó volviendo a Venezuela (¿Quién lo entiende?) para querer irse de todas partes y además volver. Arrastra la herencia del emigrante: ya no tiene patria en ninguna parte del mundo. A cambio de las patrias, perdidas o tenidas, recibió la facultad de usar un lenguaje diverso y cosmopolita, además de encarnar de un instante a otro, sin ninguna cortapisa, visiones desiguales o contrastantes en lenguajes diferentes y quizá contradictorios. Vinces es un actor, puede convertirse en cada personaje, alterar la nacionalidad, el vestuario, el sexo, la religión, y dejar al espectador de patio o palco, ajeno a esos cambios.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Su primera novela, &lt;em&gt;Las Fugas Paralelas&lt;/em&gt;, ha sido premiada por unanimidad por la editorial Alfaguara junto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la justa del premio Alfaguara-UNAM correspondiente al año 2003. El jurado fue integrado por Pedro Angel Palou y Eduardo Antonio Parra (notorias figuras de la ya consagrada generación del crack), y por las escritoras Mónica Lavín, Rosa Beltrán y Anamari Gomís. Participaron 86 novelas, 77 correspondientes a México y las otras nueve repartidas entre España, Costa Rica, Estados Unidos, Uruguay, Argentina y Venezuela. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;em&gt;Las fugas paralelas&lt;/em&gt; es una novela cargada de gran subjetividad: los personajes caminan, hablan y se encuentran con otros personajes a través del velo de sus propios pensamientos, de su inherente individualismo, como fantasmas que eligen encarnar un espectro humano y mantienen la interioridad de su propia entidad, ocultándola, dejándola salir sólo por mínimas dosis servidas en copitas de cristal. Pero también hay desencuentros, violencia política, ruptura generacional. Cada capítulo le propone al lector, de alguna manera, un nuevo lenguaje, una nueva psiquis y aún el esbozo de otra obra (pienso que Vinces podría trabajar varias novelas al mismo tiempo), lo cual lleva a hacer un esfuerzo para reiniciar a cada instante la disección de un nuevo sujeto, con sus complejos y dudas, con sus esperanzas y sus conformismos, a través de su autonomía de acción y pensamiento: personajes que transitan movidos por su propia decepción, su desencanto. Peor también por su deseo de supervivencia. Los acontecimientos externos (un acto terrorista, el reencuentro con un viejo amor adolescente, la adaptación a nuevas ciudades y países) explican los actos de los personajes, pero de ninguna manera interrumpen su trabajada identidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El autor demuestra el temple de un escritor de fondo, aunque sea un novel que apenas coquetea con esa idea que ha sacado como un conejo por las orejas del sombrero de su tiempo libre, como un experimento hecho con instrumentos tomados de un laboratorio de maletín. Una obra por su propia determinación de decir: "Hasta aquí". ¿Qué nos deja eso? Una novela sin conclusiones generales, que han sido sacrificadas por la dinámica de producir un sinnúmero de conclusiones particulares. A eso se le llama arte literario y lo es sin ninguna duda. Es una novela soberbia, no sólo en el sentido grandilocuente de la palabra, sino también porque al narrador pareciera importarle un bledo lo que el lector pueda pensar o sentir: construye sus personajes a capricho, como si luego él mismo fuese a ser el único espectador del resultado final. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Toda la obra pareciera expresar no sólo la línea de un pensamiento reflexivo o simplemente sometido al arbitrio propio de un narrador extraño a sus personajes, sino un esbozo profundamente subjetivo que incluye aquello que se piensa distraído y al instante hemos olvidado. Una obra en la que se recorre página tras página, de pronto se llega al final, y se siente como si no se hubiese llegado a ninguna parte. Ahí se comprende que la obra quedó atrás, que los conceptos se derramaron en imágenes, frustraciones y destiempos, porque cada personaje, al acercarse a un desenlace, ya ha emprendido su propia partida, y uno se siente como una especie de pasajero coleado en el carro de esa niña inmadura que tiene que soportar a dos imbéciles obsesionados por la futilidad del hombre televisado en su capítulo final. Es entonces cuando el lector que ha terminado su lectura, ha dejado el libro en el sillón, con una sensación de que ha leído algo que no tiene un desenlace, se acerca a la nevera o se prepara un café, no sin cierta sensación hueca, de ausencia de la presa de caza, como si la narración le hubiese negado algo, y tiene que volver al sillón, posar su mano sobre el libro, manosearlo, tal vez esperar al otro día, la otra semana, sin devolverlo a la biblioteca, dejándolo por ahí a la mano, para que no se le enfríe la labor que debe emprender pronto: recomenzar la lectura, ya desprovisto de prejuicios, y alcanzar el disfrute total de su literatura, en las palabras a gotas de la subjetividad, la tristeza, la resignación y la melancolía de personajes que se muestran tras el antifaz de su propia fuga.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Las Fugas Paralelas&lt;/em&gt; denota el temperamento de un escritor que será una figura de las letras. El resto, para Octavio Vinces, es seguir escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JOSE MACIAS.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6847108133548263924?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6847108133548263924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6847108133548263924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/08/las-fugas-paralelas-de-octavio-vinces.html' title='Las fugas paralelas de Octavio Vinces.'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/R0oXHsq-RxI/AAAAAAAAALM/7NhU23xwp_Q/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6475643677869999431</id><published>2007-08-22T22:32:00.000-05:00</published><updated>2007-08-23T22:50:24.760-05:00</updated><title type='text'>Sushi bar con piercing</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0Ac8kaWQI/AAAAAAAAAEQ/Y8avTX-iYh4/s1600-h/Sushi+bar.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101734450175826178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0Ac8kaWQI/AAAAAAAAAEQ/Y8avTX-iYh4/s400/Sushi+bar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se ha sentado a mi costado, acabo de verla reflejada en el espejo que está enfrente (¿es que todos los sushi bars tienen espejos, o es idea mía?); vuelvo mi mirada hacia ella y descubro un piercing en el ala derecha de su nariz (tal vez ésta sea demasiado larga para su rostro): un detalle que parece querer suavizar la necesaria seriedad de sus anteojos de carey. Es bastante joven y me parece atractiva, me estoy diciendo sin decírmelo. La mujer que le acompaña —hasta ahora no he reparado en su presencia— le indica donde está el baño, en un inglés duramente pronunciado y gramaticalmente prolijo. Se pone de pie y entonces me percato de que no se trata de una jovencita; tal vez hasta sea contemporánea mía: el piercing me ha confundido. Todo esto me hace pensar brevemente en Amanda, tan lejana ahora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hajime coloca sobre la barra el sashimi que he ordenado: piezas de salmón anaranjado, esponjosas y perfectamente cortadas. Remojo una de ellas en el wasabi que he diluido con salsa de soya. Los palillos son de madera balsa, traídos de China o de Singapur. El sabor del salmón reventará en mi paladar, lechoso, sensual, deliciosamente gelatinoso. La guapa del piercing y las gafas de carey ha regresado. Noto que entre ella y su acompañante hay un puesto vacante. Sin &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;duda esperan por alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la base del espejo un &lt;em&gt;maneki neko&lt;/em&gt; parece estar riéndose de mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6475643677869999431?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6475643677869999431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6475643677869999431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/08/sushi-bar.html' title='Sushi bar con piercing'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0Ac8kaWQI/AAAAAAAAAEQ/Y8avTX-iYh4/s72-c/Sushi+bar.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-770896965028739357</id><published>2007-07-23T00:03:00.000-05:00</published><updated>2007-08-22T22:57:26.154-05:00</updated><title type='text'>Esperando el 24 de septiembre</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0FmskaWSI/AAAAAAAAAEc/c1tf2oUP9M4/s1600-h/Javier+Marias.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101740115237689634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0FmskaWSI/AAAAAAAAAEc/c1tf2oUP9M4/s400/Javier+Marias.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RqQ2vfSjaxI/AAAAAAAAAEI/3QcVbBOjFbg/s1600-h/Javier+Marias.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-770896965028739357?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/770896965028739357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/770896965028739357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/07/blog-post_23.html' title='Esperando el 24 de septiembre'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rs0FmskaWSI/AAAAAAAAAEc/c1tf2oUP9M4/s72-c/Javier+Marias.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-4624544882683526045</id><published>2007-07-10T22:59:00.001-05:00</published><updated>2007-07-10T23:05:48.706-05:00</updated><title type='text'>El miedo a la cultura</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RpRV1jl4T-I/AAAAAAAAAEA/_56E01aQPJs/s1600-h/quijanopiero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085784257783680994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RpRV1jl4T-I/AAAAAAAAAEA/_56E01aQPJs/s400/quijanopiero.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-4624544882683526045?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4624544882683526045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/4624544882683526045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/07/blog-post.html' title='El miedo a la cultura'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RpRV1jl4T-I/AAAAAAAAAEA/_56E01aQPJs/s72-c/quijanopiero.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1956041672899024737</id><published>2007-06-22T18:43:00.000-05:00</published><updated>2007-08-22T22:50:35.255-05:00</updated><title type='text'>Javier Marías termina el tercer volumen de Tu rostro mañana, su obra más ambiciosa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079042285309065458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RnxiDG8I-PI/AAAAAAAAAD4/22BurRaIWWA/s400/6a00cd96ff1be04cd500cd9705eab64cd5-500pi.bmp" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;El escritor Javier Marías acaba de poner punto final al tercer volumen de &lt;em&gt;Tu rostro mañana&lt;/em&gt;, ese gran proyecto literario al que ha dedicado nueve años de su vida y que, una vez concluido, considera su "mejor novela", "la más compleja y ambiciosa", y "con mayor hálito, impulso y fuerza" en sus páginas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tengo la sensación de que la novela ha quedado como yo quería, aunque sé que lo que el autor sienta no importa mucho, porque no es quién para juzgarla", afirma Marías en una entrevista con Efe, en la que adelanta algunas claves de este tercer volumen que Alfaguara publicará a finales de septiembre y que tendrá unas 700 páginas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tercera "y última" entrega se titulará, salvo que el autor cambie de opinión, &lt;em&gt;Veneno, sombra y adiós&lt;/em&gt;, y se sumará a las 375 páginas de la primera, &lt;em&gt;Fiebre y lanza&lt;/em&gt; (2002), y a las 416 de la segunda, &lt;em&gt;Baile y sueño&lt;/em&gt; (2004).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son en total más de 1.500 páginas, y Marías, uno de los escritores españoles de mayor prestigio internacional, cae en la cuenta de que su novela será "más larga que el &lt;em&gt;Tristan Shandy&lt;/em&gt; y quizá que el &lt;em&gt;Quijote&lt;/em&gt;, lo cual, si se piensa en esos términos, es una osadía".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No hace ni dos semanas que entregó el original, y el autor vive estos días entre "el agotamiento" lógico que produce el haber terminado un proyecto de tal envergadura, y "una especie de desconcierto, de lástima y de melancolía". "También, satisfacción, claro".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En esa melancolía influye además "un elemento de tipo personal" que tiene mucho que ver con "una de las razones" que lo llevaron a dividir esta obra en varios volúmenes: la muerte de su padre, el filósofo Julián Marías, en diciembre de 2005, y la de Sir Peter Russell, importante hispanista de Oxford y gran amigo del novelista, ocurrida medio año después.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno y otro han inspirado sendos personajes de la novela (el del padre del narrador y el de Peter Wheeler) y "ambos tenían mucha curiosidad por verse 'ficcionalizados'". Sus edades "tan frágiles" animaron al escritor a publicar la obra en varios volúmenes, para que al menos pudieran ver impreso alguno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Les dio tiempo a leer los dos primeros antes de morir, pero Marías los ha mantenido "en danza en el tercero a uno y otro, hablando y haciendo cosas". "Al terminar la novela, de pronto es como si se me hubieran muerto de verdad porque ya no los voy a tener dentro de la ficción", dice el escritor durante su conversación con Efe, que tiene lugar en su casa de Madrid.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"Sin sus vidas prestadas este libro no habría existido. Descansen ambos ahora, también en la ficción de estas páginas", afirmará el escritor en la mención expresa que hará de ellos al final de la novela.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Han pasado casi nueve años desde aquel 3 de septiembre de 1998 -"siempre empiezo mis novelas un 3 de septiembre"-, en que escribió las primeras líneas de esa historia protagonizada por Jaime Deza (llamado también Jacobo, Yago o Jacques), un español que se va a Inglaterra para hacer más llevadera la separación de su mujer y allí es contratado por "un grupo sin nombre", dependiente del MI6 o Servicio Secreto Británico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los reclutados por ese grupo poseen el raro "don" de ver en los otros y de conocer hoy cómo serán sus rostros mañana; son también capaces de saber hasta dónde pueden llegar las personas, si serán leales o traidores, si llegarán a matar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la última entrega, el protagonista "ve que su rostro puede cambiar", por lo que "en cierto sentido el tercer volumen podría ser 'Mi rostro mañana'".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"Hay un momento en el que empieza a ver que cosas que jamás hubiera imaginado hacer o decir o sentir, comienza a hacerlas y a decirlas", comenta Marías, cuya obra ha sido traducida a 36 idiomas (el chino se acaba de incorporar a la lista) y que sin duda es uno de los escritores españoles más premiados internacionalmente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si los dos primeros volúmenes transcurrían sobre todo en Londres y Oxford, "en el tercero hay una buena parte que sucede en Madrid", comenta el autor, para añadir que el protagonista "cada vez se va involucrando más" en el grupo para el que trabaja, y "va sabiendo más" sobre las consecuencias de lo que hace.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los lectores "más fieles" de Marías saben que "hay vinculaciones fuertes" entre sus libros, y no se extrañarán por tanto de que en &lt;em&gt;Veneno, sombra y adiós&lt;/em&gt; reaparezca un personaje de &lt;em&gt;Corazón tan blanco&lt;/em&gt;, la novela que fue calificada de "absoluta obra maestra" por el famoso crítico alemán Marcel Reich-Ranicki, que en varias ocasiones ha pedido el Nobel para el escritor madrileño.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ese volumen hay "algunos ecos y resonancia deliberadas de esa novela y también de &lt;em&gt;Mañana en la batalla piensa en mí&lt;/em&gt;", otro de los títulos preferidos por los seguidores de Marías. Y reaparecerá en una breve escena el académico Francisco Rico, que ya intervino en &lt;em&gt;Negra espalda del tiempo&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habrá fragmentos cómicos -"no puedo evitarlo", asegura- y más acción que en los otros dos volúmenes. Y por supuesto, esas digresiones tan características de sus obras y ese juego con el tiempo, que, como se ha dicho en alguna ocasión, el autor eleva a la categoría de personaje.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Efe, 10 de junio de 2007&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1956041672899024737?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1956041672899024737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1956041672899024737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/06/javier-maras-termina-el-tercer-volumen.html' title='Javier Marías termina el tercer volumen de Tu rostro mañana, su obra más ambiciosa'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RnxiDG8I-PI/AAAAAAAAAD4/22BurRaIWWA/s72-c/6a00cd96ff1be04cd500cd9705eab64cd5-500pi.bmp' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116188702216656819</id><published>2007-05-20T13:12:00.000-05:00</published><updated>2007-05-20T09:03:09.190-05:00</updated><title type='text'>Mensaje de Ithaca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Paz%20Soldan.8.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/200/Paz%20Soldan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;El escritor &lt;/span&gt;&lt;a href="http://riofugitivo.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Edmundo Paz Soldán&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; ha tenido la enorme generosidad de leer y comentar el manuscrito de &lt;em&gt;La distancia&lt;/em&gt;&lt;em&gt;.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero compartir con quienes frecuentan este blog —amigos míos, en su mayoría— el contenido del e-mail que me remitió desde Ithaca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"El título que ha encontrado Octavio Vinces para su libro es perfecto. El poeta recorre distancias geográficas y temporales, es un nostálgico sin melodramas de su vida en el barrio de Belgrano en Buenos Aires, un cercano espectador de su paso por Cornell en Ithaca, un viajero conmovido recorriendo un museo madrileño. Hay también una travesía de registros, desde el tono coloquial y algo retórico de los primeros poemas al lenguaje despojado de los últimos. Los temas se multiplican, pero Vinces es, sobretodo, un poeta romántico, alguien que sabe de días interiores contemplando el atardecer en la mirada del ser amado."&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cecilia Podestá, poeta y editora, y David Ballardo, lector y librero, me han animado a publicar esta colección de poemas inéditos, cuya primera versión data de 1992. Si todo sale bien será para este año, aquí en Lima.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116188702216656819?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116188702216656819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116188702216656819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/mensaje-de-ithaca.html' title='Mensaje de Ithaca'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116191979335374675</id><published>2007-05-11T11:04:00.000-05:00</published><updated>2007-05-20T08:40:49.127-05:00</updated><title type='text'>Los otros perros románticos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/c_bnperro.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/c_bnperro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;Yo también fui amigo de los perros románticos,&lt;br /&gt;aquellos que se creían singulares en el desierto,&lt;br /&gt;o capaces de imitar las voces de los pájaros en medio de una jungla pagana.&lt;br /&gt;Tenía poco más de veinte años, enseñaba literatura en una escuela secundaria,&lt;br /&gt;me enamoré de alguna alumna&lt;br /&gt;y una que otra alumna tuvo la ocurrencia de enamorarse de mí,&lt;br /&gt;simple e inútil perro romántico.&lt;br /&gt;Los días transcurrían húmedos y silenciosos, con la humedad y el silencio&lt;br /&gt;que sólo es capaz de imprimir el trópico a los hombres&lt;br /&gt;y a sus ideas.&lt;br /&gt;En ese entonces un amigo llamado Luigi quería escribir conmigo&lt;br /&gt;una novela a cuatro manos,&lt;br /&gt;el proyecto parecía una quimera experimental y sin sentido,&lt;br /&gt;una labor que, hoy pienso, debimos haber realizado,&lt;br /&gt;ya que al fin y al cabo no hacíamos nada de provecho.&lt;br /&gt;Slavko, por su parte, era un muchacho mulato que se declaraba tercamente croata,&lt;br /&gt;pensaba quizá que la carga genética podía más que la ausencia&lt;br /&gt;o la solitaria crianza de su madre. Era un tipo brillante, sin embargo,&lt;br /&gt;escribía novelitas sobre &lt;em&gt;barbies&lt;/em&gt; y fantasías sexuales,&lt;br /&gt;cuentos en los que los protagonistas eran indigentes que hablaban como filósofos,&lt;br /&gt;y algunas otras cosas similares.&lt;br /&gt;Slavko y Luigi nunca fueron mis amigos;&lt;br /&gt;pero tampoco eran amigos entre ellos, vivían permanentemente enfrentados&lt;br /&gt;en una competencia por demostrar que uno podía escribir más estupideces&lt;br /&gt;que el otro.&lt;br /&gt;El único amigo de todos nosotros era Francisco, que tocaba el piano&lt;br /&gt;y a veces iba a misa los domingos.&lt;br /&gt;Francisco había compuesto una sinfonía que tituló &lt;em&gt;Las danzas indias&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;y que nunca mostró a sus verdaderos amigos. Pienso que la vida de Francisco&lt;br /&gt;terminó siendo un verdadero desperdicio.&lt;br /&gt;Sin duda era el más invernal de todos nosotros, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;aunque finalmente fue el único de los cuatro que no terminó marchándose.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116191979335374675?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116191979335374675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116191979335374675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/los-otros-perros-romnticos.html' title='Los otros perros románticos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115586248112537497</id><published>2007-05-11T11:02:00.000-05:00</published><updated>2007-05-20T08:54:20.735-05:00</updated><title type='text'>Fotografía en el campus de Cornell University</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBS_KXNXkI/AAAAAAAAADI/Ic4qr4oZGbA/s1600-h/middle2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066640825858743874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBS_KXNXkI/AAAAAAAAADI/Ic4qr4oZGbA/s400/middle2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;La lectura sobrecogedora de tus ojos&lt;br /&gt;a unos pasos de nuestra primera casa,&lt;br /&gt;allá en el silencio permanente de la cascada,&lt;br /&gt;cuando caminábamos&lt;br /&gt;sin medida y sin cansancio posibles,&lt;br /&gt;sólo para entregarnos simplezas en palabras aisladas,&lt;br /&gt;o captar las inconexas imágenes&lt;br /&gt;de los bosques nevados de los cuentos de mi infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115586248112537497?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115586248112537497'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115586248112537497'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/fotografa-en-el-campus-de-_115586248112537497.html' title='Fotografía en el campus de Cornell University'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBS_KXNXkI/AAAAAAAAADI/Ic4qr4oZGbA/s72-c/middle2.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115545144075484666</id><published>2007-05-11T11:01:00.000-05:00</published><updated>2007-05-11T11:01:34.984-05:00</updated><title type='text'>Temporada (1991-1994)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vaga sonoridad&lt;br /&gt;de tus pasos&lt;br /&gt;se disuelve&lt;br /&gt;entre las horas: anhelados&lt;br /&gt;días interiores&lt;br /&gt;que contemplan&lt;br /&gt;el atardecer de tu mirada&lt;br /&gt;palideciendo en la despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el bregar innato&lt;br /&gt;de tus formas,&lt;br /&gt;mantengo la esperanza —a lo&lt;br /&gt;lejos— de un amor enredado&lt;br /&gt;en las burbujas del vaso,&lt;br /&gt;o de una vejez al amparo&lt;br /&gt;de la tibia resonancia&lt;br /&gt;de tu sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasar de la decencia a la indecencia,&lt;br /&gt;de lo razonable a lo irracional,&lt;br /&gt;de lo fresco a lo pútrido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;con el único deseo de finalizar&lt;br /&gt;mis días&lt;br /&gt;en la esfera fugaz&lt;br /&gt;de tu mutación incansable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surges con recelo&lt;br /&gt;desde la realidad más impúdica,&lt;br /&gt;como el camino&lt;br /&gt;del caracol&lt;br /&gt;tus brazos se adentran&lt;br /&gt;en la rigidez de mis palabras,&lt;br /&gt;tus sonidos&lt;br /&gt;en la vaguedad de mi futuro o en lo incierto&lt;br /&gt;de mi herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por este campo de alegrías pacientes,&lt;br /&gt;germinando desde la difunta locura,&lt;br /&gt;rozando el cuerpo con los pétalos de tu espacio,&lt;br /&gt;espero el reencuentro&lt;br /&gt;con tu humildad esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo,&lt;br /&gt;entre las moradas&lt;br /&gt;tus señales transitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá la lucidez de una germinación&lt;br /&gt;o el ocaso&lt;br /&gt;de las pálidas adolescentes,&lt;br /&gt;nos sobrevivan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rota mi voz gritará,&lt;br /&gt;entonces,&lt;br /&gt;intentando evitar el desencuentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naufragio de las horas&lt;br /&gt;impregnando su hedor melancólico&lt;br /&gt;en cada nueva aproximación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pesada indiferencia de días&lt;br /&gt;posteriores,&lt;br /&gt;en los que construir&lt;br /&gt;el porvenir del hijo&lt;br /&gt;tiene como norte el sur&lt;br /&gt;de los padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E inútil decencia&lt;br /&gt;en las gentes&lt;br /&gt;que se quedaron,&lt;br /&gt;haciendo de sus casas&lt;br /&gt;una imagen postal&lt;br /&gt;atípica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ando por sus vidas y la risa&lt;br /&gt;se presenta,&lt;br /&gt;imponiendo acaso&lt;br /&gt;su originalidad&lt;br /&gt;elefantiásica,&lt;br /&gt;su sonido raspante&lt;br /&gt;de signo de interrogación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pleno florecimiento&lt;br /&gt;de tus pétalos —un martilleo de voces&lt;br /&gt;se inserta,&lt;br /&gt;y rasga mis sienes: luz&lt;br /&gt;de tinieblas&lt;br /&gt;donde habita la lejanía,&lt;br /&gt;donde los tigres de la infancia&lt;br /&gt;arrancan en aullidos&lt;br /&gt;en Do mayor—, los ojos,&lt;br /&gt;presumiendo el encuentro,&lt;br /&gt;se tornan&lt;br /&gt;preocupados&lt;br /&gt;como uniendo y estropeando&lt;br /&gt;alternativamente&lt;br /&gt;los silencios interiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fracaso del presente o agonía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puede más el querer,&lt;br /&gt;acaso,&lt;br /&gt;que la natural tendencia&lt;br /&gt;a agonizar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de las ventanas,&lt;br /&gt;la violencia traspasando nuestro pudor&lt;br /&gt;de hogar&lt;br /&gt;de pequeña burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos pálidos aún&lt;br /&gt;ante la realidad cercana de los sueños,&lt;br /&gt;tercos,&lt;br /&gt;refrescando la memoria&lt;br /&gt;del dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el pudor maternal&lt;br /&gt;se convertiría en ternura,&lt;br /&gt;durmiendo en las húmedas noches&lt;br /&gt;de una oveja&lt;br /&gt;innecesaria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115545144075484666?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115545144075484666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115545144075484666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/temporada-1991-1994.html' title='Temporada (1991-1994)'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115535566479580717</id><published>2007-05-11T11:00:00.000-05:00</published><updated>2007-05-11T11:00:54.678-05:00</updated><title type='text'>Museo del Prado, 1995</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.elrelojdesol.com/museo-del-prado/images/VELAZQUEZ---LAS-MENINAS.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.elrelojdesol.com/museo-del-prado/images/VELAZQUEZ---LAS-MENINAS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Rompo con mis manos las palabras, musitas,&lt;br /&gt;en ellas encuentro el candor de tiempos juveniles,&lt;br /&gt;la belleza de la ignorancia&lt;br /&gt;que nos condena a ser&lt;br /&gt;parte de la solución o del problema,&lt;br /&gt;como el lunar en el rostro&lt;br /&gt;de la Infanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmerso en mi travesía, sin embargo,&lt;br /&gt;recorro con simulado silencio&lt;br /&gt;tus últimas palabras.&lt;br /&gt;Ellas dan forma&lt;br /&gt;al destino,&lt;br /&gt;robando a lo lejos un fulgor de lunática noche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aventura del amor o presagio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iluminando mi frente te derrites&lt;br /&gt;en solitarios aullidos.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115535566479580717?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115535566479580717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115535566479580717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/museo-del-prado-1995.html' title='Museo del Prado, 1995'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115466131140928698</id><published>2007-05-11T10:59:00.000-05:00</published><updated>2007-05-20T09:01:55.058-05:00</updated><title type='text'>Belgrano</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBUvaXNXlI/AAAAAAAAADQ/M606D72xOWI/s1600-h/Belgrano.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066642754299059794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBUvaXNXlI/AAAAAAAAADQ/M606D72xOWI/s400/Belgrano.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://www.argentinahomes.com/vivirenarg/images/index_vivearg_belgrano.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hoy recorrí la vieja calle donde vivían mis padres,&lt;br /&gt;las veredas estaban pobladas de escombros y algún que otro&lt;br /&gt;edificio nuevo,&lt;br /&gt;pero sin duda se trataba de la misma calle.&lt;br /&gt;Los barrios cambian con el paso de los años, y las ausencias prolongadas&lt;br /&gt;hacen que el retorno sea como observar una fotografía súbita y descuadrada,&lt;br /&gt;o como si viésemos una ciudad bombardeada&lt;br /&gt;o una vida que ha seguido su curso al margen de la nuestra.&lt;br /&gt;Hoy recorrí la vieja calle de Belgrano,&lt;br /&gt;me detuve delante del edificio donde vivían mis padres,&lt;br /&gt;y en plena observación del entorno pude percibir la presencia&lt;br /&gt;de mi madre&lt;br /&gt;cruzando la calzada hacia el almacén de Julio, el uruguayo,&lt;br /&gt;para hacer la compra y prepararnos la merienda&lt;br /&gt;(Julio ya no existe en este barrio, en lugar del almacén hay un estacionamiento;&lt;br /&gt;nadie lo recuerda, no pregunté a nadie por él).&lt;br /&gt;Pienso entonces que mi madre vive aún en Belgrano,&lt;br /&gt;que en sus calles adoquinadas&lt;br /&gt;ella no está muerta,&lt;br /&gt;que es uno de los tantos fantasmas que las recorren con humildad y poca estridencia,&lt;br /&gt;un fantasma que un día cualquiera partió&lt;br /&gt;atada a la existencia de una familia de esposo y dos hijos.&lt;br /&gt;Recordé que el día de mi partida Buenos Aires estaba nublada y llovía,&lt;br /&gt;antes de subir al tren mi madre me dio un beso y un abrazo,&lt;br /&gt;y me prometió que volvería.&lt;br /&gt;Hoy recorro estas calles quizá con la única intención de sentir&lt;br /&gt;que esa promesa se está cumpliendo,&lt;br /&gt;aún cuando ella no esté para darme la bienvenida, para abrirme la puerta del departamento,&lt;br /&gt;o para prepararme el almuerzo mientras en el tocadiscos no dejan de sonar&lt;br /&gt;las mismas canciones psicodélicas.&lt;br /&gt;La mañana no está lluviosa, hace sol y al mismo tiempo un poco de frío.&lt;br /&gt;No puedo evitar pensar que esta vez no debería marcharme de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115466131140928698?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115466131140928698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115466131140928698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/belgrano.html' title='Belgrano'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RlBUvaXNXlI/AAAAAAAAADQ/M606D72xOWI/s72-c/Belgrano.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115455069651826312</id><published>2007-05-11T10:58:00.000-05:00</published><updated>2007-05-11T10:58:36.731-05:00</updated><title type='text'>Litoral</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las olas son una muralla fuerte e inusitada.&lt;br /&gt;Las gaviotas las encaran como una agrupación&lt;br /&gt;de albañiles acróbatas.&lt;br /&gt;Mis pasos en la arena me adhieren al espacio,&lt;br /&gt;y al estruendo con que se anuncian&lt;br /&gt;los deseos adormecidos, pero aún latentes.&lt;br /&gt;Existe aquí un pescador de azufres y de corales,&lt;br /&gt;o de las palabras que se remontan&lt;br /&gt;al instante en que las pronunciaste por vez primera.&lt;br /&gt;Silencio del viajero, sosiego del peregrino.&lt;br /&gt;Acumuladas mis vivencias se desbordan en segundos,&lt;br /&gt;y esperanzadas&lt;br /&gt;se difuminan sobre un lienzo&lt;br /&gt;con los colores de Gauguin. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115455069651826312?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115455069651826312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115455069651826312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/litoral_02.html' title='Litoral'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115446026123581777</id><published>2007-05-11T10:57:00.000-05:00</published><updated>2007-05-11T10:57:45.520-05:00</updated><title type='text'>Lejanía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando tiempo atrás comenzábamos a conocernos&lt;br /&gt;yo no podía prever que tus rasgos esenciales —tu semblante&lt;br /&gt;infinito, el cóncavo rumor de tus palabras,&lt;br /&gt;tus miradas sentimentales&lt;br /&gt;y marítimas—&lt;br /&gt;terminarían adentrándose, íntima e inusitadamente,&lt;br /&gt;en el laberinto multiforme de mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmigo están Cernuda y Rilke&lt;br /&gt;que saben que toda belleza se asemeja a un ángel terrible&lt;br /&gt;al que sólo puede quererse con olvido en lugar de persistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo nunca pensé que te perdería,&lt;br /&gt;y que en tu alejamiento el amor iba a ser un fantasma ciego&lt;br /&gt;que se desdibuja con el transcurrir de mi vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115446026123581777?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446026123581777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446026123581777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/lejana.html' title='Lejanía'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3667675375080747257</id><published>2007-03-24T21:04:00.000-05:00</published><updated>2007-03-24T21:13:30.067-05:00</updated><title type='text'>La generosidad de Julio Ortega (a propósito de Las fugas paralelas)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RgXZLlFsSDI/AAAAAAAAAC8/EjdeTMhn5o4/s1600-h/brownAutumn.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5045677750496282674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RgXZLlFsSDI/AAAAAAAAAC8/EjdeTMhn5o4/s400/brownAutumn.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hola Octavio,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias otra vez por tu novela que, en efecto, pude leer finalmente. Me gustó mucho el concierto de personajes cosmopolitas, pero también la solucion técnica de no diferenciarlos demasiado por sus voces evitando con tacto los regionalismos nacionales... De pronto tienes razón y hay un pan-hispanismo hablado. Así mismo, me interesó la solución formal de armar el libro con relatos orales o testimonios de vida, que resulta muy fluida y vivencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que tu experiencia multinacional y tu residencia catalana pueden ser distancias privilegiadas para internalizar los dramas y dilemas de esa errancia del espanol nuestro. Ya le pasó a Dante, nada menos, cuyo exilio lo asumió como el peregrinaje de su propia lengua. Aunque los peruanos sospecho que estamos comodos en cualquier parte porque creemos, como los incas, que donde esta uno esta su tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicidades y mi abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3667675375080747257?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3667675375080747257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3667675375080747257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/03/la-generosidad-de-julio-ortega-propsito.html' title='La generosidad de Julio Ortega (a propósito de Las fugas paralelas)'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RgXZLlFsSDI/AAAAAAAAAC8/EjdeTMhn5o4/s72-c/brownAutumn.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8056777958319740681</id><published>2007-02-28T22:31:00.000-05:00</published><updated>2007-02-28T09:54:44.167-05:00</updated><title type='text'>Nube</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdtMr9juCVI/AAAAAAAAABQ/iGaRUDtgSQk/s1600-h/viridiana.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033701326659127634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdtMr9juCVI/AAAAAAAAABQ/iGaRUDtgSQk/s400/viridiana.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Las nubes albergan el letargo de los amores efímeros,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;libros inacabados,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;consuelos ilusorios para tiempos de sequía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Uno les habla a ellas,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;y las palabras atraviesan su distancia y su altura,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;la solidez y la longevidad gaseosa,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;sin hallar respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las nubes toman la forma de rostros familiares,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;rasgos queridos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;gestos en que nos encontramos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Uno las observa y las reconoce,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;permaneciendo ignorante&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;de sus contradicciones más íntimas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8056777958319740681?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8056777958319740681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8056777958319740681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/nubes.html' title='Nube'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdtMr9juCVI/AAAAAAAAABQ/iGaRUDtgSQk/s72-c/viridiana.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1248096676272155023</id><published>2007-02-23T16:01:00.000-05:00</published><updated>2007-02-26T21:36:21.836-05:00</updated><title type='text'>La palabra</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/ReIKwNjuCcI/AAAAAAAAACk/Xv7OoosKJ4c/s1600-h/Liv+Ullman.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5035599156743113154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/ReIKwNjuCcI/AAAAAAAAACk/Xv7OoosKJ4c/s400/Liv+Ullman.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una palabra nueva cae de tu boca,&lt;br /&gt;gota de lluvia sobre el mar de nuestro lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afinábamos los oídos&lt;br /&gt;queriendo percibir la amplitud de cada fonema.&lt;br /&gt;¿Es todavía el presente momento para el diálogo,&lt;br /&gt;o de el se apodera la distancia inevitable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra zozobra entre las otras palabras.&lt;br /&gt;Su significado se diluye&lt;br /&gt;como rasgos de un rostro en el devenir de los años,&lt;br /&gt;y terminará yaciendo en la guarida de lo ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, toda palabra es efímera y cambiante.&lt;br /&gt;Sólo la mutabilidad del amor comparte esa suerte.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1248096676272155023?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1248096676272155023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1248096676272155023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/aos.html' title='La palabra'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/ReIKwNjuCcI/AAAAAAAAACk/Xv7OoosKJ4c/s72-c/Liv+Ullman.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-2063099371293561209</id><published>2007-02-21T13:03:00.000-05:00</published><updated>2007-02-21T13:09:30.388-05:00</updated><title type='text'>Periplo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdyJm9juCYI/AAAAAAAAAB0/sDmWqLN4g4Q/s1600-h/Metro+de+Caracas"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034049785945786754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdyJm9juCYI/AAAAAAAAAB0/sDmWqLN4g4Q/s400/Metro+de+Caracas" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Habíamos oído decir que el destino del viajero&lt;br /&gt;era arribar al hogar, tarde o temprano.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero mientras tanto&lt;br /&gt;nosotros seguíamos viajando en el Metro,&lt;br /&gt;y pasando de largo, una y otra vez,&lt;br /&gt;por la estación de Parque del Este.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En ese periplo recorrimos ciudades y museos,&lt;br /&gt;conocimos variopintas personalidades,&lt;br /&gt;y compramos algunas de las cosas inservibles&lt;br /&gt;que todavía tú conservas —: collares de huesos y piedras blancas,&lt;br /&gt;CDs de dudosos cantautores,&lt;br /&gt;postales baratas con los cuadros de Miró.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Desde mi alcoba evoco el fervor&lt;br /&gt;que sólo tu nombre me ha proporcionado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Caminante de jornadas cortas, solías llamarme con tu voz de arena.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Un muro invernal y súbito ha separado tu corazón del mío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-2063099371293561209?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2063099371293561209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/2063099371293561209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/periplo.html' title='Periplo'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdyJm9juCYI/AAAAAAAAAB0/sDmWqLN4g4Q/s72-c/Metro+de+Caracas' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-6733119302939844476</id><published>2007-02-21T09:42:00.000-05:00</published><updated>2007-02-21T09:43:45.954-05:00</updated><title type='text'>Historia del monólogo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdxai9juCXI/AAAAAAAAABo/p5L2IshnxGQ/s1600-h/Malena_0000_Reduced.jpeg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033998040179804530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdxai9juCXI/AAAAAAAAABo/p5L2IshnxGQ/s400/Malena_0000_Reduced.jpeg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El hombre quiso domesticar al búho prehistórico,&lt;br /&gt;con la intención de posarlo sobre su hombro&lt;br /&gt;e iniciar el diálogo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-6733119302939844476?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6733119302939844476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/6733119302939844476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/historia-del-monlogo.html' title='Historia del monólogo'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdxai9juCXI/AAAAAAAAABo/p5L2IshnxGQ/s72-c/Malena_0000_Reduced.jpeg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-3382205145183027800</id><published>2007-02-20T10:58:00.000-05:00</published><updated>2007-02-20T11:01:36.463-05:00</updated><title type='text'>February</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdsbNdjuCTI/AAAAAAAAAA8/PStTPq28RnQ/s1600-h/audrey+hepburn2.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033646926603356466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdsbNdjuCTI/AAAAAAAAAA8/PStTPq28RnQ/s400/audrey+hepburn2.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Such warmth beneath the green solitude in sight,&lt;br /&gt;Long-lasting tenderness of hands,&lt;br /&gt;Hair and smile kindly tangled into my memory:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Is that you,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Or the meaning of poetry?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-3382205145183027800?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3382205145183027800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/3382205145183027800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/february.html' title='February'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/RdsbNdjuCTI/AAAAAAAAAA8/PStTPq28RnQ/s72-c/audrey+hepburn2.bmp' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-7268744761416517640</id><published>2007-02-18T20:22:00.000-05:00</published><updated>2007-02-20T07:54:02.509-05:00</updated><title type='text'>Sábado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj78zJMM1I/AAAAAAAAAAw/HhruWSFF5fc/s1600-h/closer018.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033049605526008658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj78zJMM1I/AAAAAAAAAAw/HhruWSFF5fc/s400/closer018.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando el silencio se apodera del fin de semana,&lt;br /&gt;y la ausencia de seres queridos sobrevuela nuestras cabezas,&lt;br /&gt;la escritura se convierte en una labor&lt;br /&gt;ardua&lt;br /&gt;y desconcentrada,&lt;br /&gt;un coto donde animales salvajes&lt;br /&gt;vagan libremente&lt;br /&gt;sabiendo que nadie podrá cazarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las letras se asemejan a piedras en un camino de extramuros.&lt;br /&gt;Las palabras a hitos o fulgores momentáneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay acompañante ideal en tales circunstancias.&lt;br /&gt;Ni la TV, ni los vídeos,&lt;br /&gt;ni el Internet o los juegos electrónicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno simplemente desearía escuchar la voz del ser amado.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-7268744761416517640?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7268744761416517640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/7268744761416517640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/sbado.html' title='Sábado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj78zJMM1I/AAAAAAAAAAw/HhruWSFF5fc/s72-c/closer018.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-1656602203680693980</id><published>2007-02-18T20:16:00.000-05:00</published><updated>2007-07-03T16:05:40.171-05:00</updated><title type='text'>Old friend from law school</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj6wzJMM0I/AAAAAAAAAAk/xIXuqLN6Dm8/s1600-h/AnnieAnnie.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033048299855950658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj6wzJMM0I/AAAAAAAAAAk/xIXuqLN6Dm8/s400/AnnieAnnie.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Provenía de uno de esos barrios infinitos de L.A.,&lt;br /&gt;conducía un VW Bug y vestía al estilo Annie Hall.&lt;br /&gt;Su presencia no pasaba desapercibida,&lt;br /&gt;sus intervenciones se estrellaban contra la temática aparente&lt;br /&gt;de las clases.&lt;br /&gt;Más de un profesor la observaba&lt;br /&gt;con la mirada de un viejo lobo haciendo la digestión.&lt;br /&gt;En los bares y pizzerías de Collegetown&lt;br /&gt;su presencia era más bien esporádica,&lt;br /&gt;y cuando se dejaba ver siempre llevaba consigo un libro de Rawls.&lt;br /&gt;Amaba la libertad, amaba la democracia,&lt;br /&gt;detestaba las posturas que vaciaban de contenido a tales conceptos.&lt;br /&gt;Jamás la escuché citar a Catharine MacKinnon o a Andrea Dworkin.&lt;br /&gt;En cambio Kant sí era una de sus referencias permanentes.&lt;br /&gt;En mi biblioteca está el libro de &lt;em&gt;The Finger Lakes of New York&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;que me dedicó antes de despedirnos:&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;In font memory of wonderful times&lt;br /&gt;spent in Ithaca&lt;/em&gt;”, dejó escrito en él con su letra casi cirílica.&lt;br /&gt;Ignoro cómo pudo haber perdido la virginidad con mi amigo mexicano,&lt;br /&gt;aunque de cualquier manera me alegré por lo dos.&lt;br /&gt;Tiempo después él me contaría&lt;br /&gt;que una noche la había llamado desde un bar del DF, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;borracho y llorando,&lt;br /&gt;para confesarle que se había enamorado de otra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-1656602203680693980?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1656602203680693980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/1656602203680693980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/02/old-friend-from-law-school.html' title='Old friend from law school'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Rdj6wzJMM0I/AAAAAAAAAAk/xIXuqLN6Dm8/s72-c/AnnieAnnie.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-8295740105472276121</id><published>2007-01-13T10:23:00.000-05:00</published><updated>2007-01-14T21:55:28.393-05:00</updated><title type='text'>Abre los ojos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Raj5nJ4UfoI/AAAAAAAAAAM/T57_mP-RdOM/s1600-h/Abre+los+ojos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019536235766775426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Raj5nJ4UfoI/AAAAAAAAAAM/T57_mP-RdOM/s400/Abre+los+ojos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La segunda película de Alejandro Amenabar explora la profundidad más siniestra y confusa del sueño, aquella dimensión en la que puede experimentarse con imágenes y situaciones que aparecen tan reales como palpables, e incluso arriesgarse a emprender la aventura de otro sueño. Los deseos se hacen realidad, los amores frustrados toman cuerpo, algún momento feliz de la vida se vuelve recurrente. Pero también afloran los miedos, las tristezas, las soledades más negras y profundas. El ser humano que se despliega con osadía y se atreve a amar y ser amado, y tal vez por eso mismo, se autodestruye ante la inevitable visión de una realidad limitada y devastadora. Pariente cercana de algunas de las mejores muestras de la literatura fantástica —evocar los sueños futuristas de &lt;em&gt;La noche boca arriba&lt;/em&gt;, el escalofriante cuento de Julio Cortazar, o la devastación psíquica de &lt;em&gt;El rostro ajeno&lt;/em&gt;, la novela de Kobo Abe, fue inevitable—, &lt;em&gt;Abre los ojos&lt;/em&gt; demuestra que se puede hacer cine de ciencia ficción de un modo inteligente y sin necesidad de recurrir al facilismo de los efectos especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El excepcional talento de Alejandro Amenábar, que ya había sorprendido en &lt;em&gt;Tesis &lt;/em&gt;y luego se confirmaría de manera notable en &lt;em&gt;The Others&lt;/em&gt;, logró con este filme de 1997 un verdadero hito en la historia del cine al que Hollywood no estuvo ajeno con un remake, eso sí, bastante discutible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-8295740105472276121?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8295740105472276121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/8295740105472276121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2007/01/abre-los-ojos.html' title='Abre los ojos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_C2GKNpKKv4s/Raj5nJ4UfoI/AAAAAAAAAAM/T57_mP-RdOM/s72-c/Abre+los+ojos.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116718415797678574</id><published>2006-12-26T20:45:00.000-05:00</published><updated>2007-01-08T23:42:56.623-05:00</updated><title type='text'>El malestar en la práctica política</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/930233/El%20malestar.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/400/887240/El%20malestar.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando el poder político es conquistado por algún bastardo improvisado y sin antecedentes, alguien carente del menor escrúpulo al momento de pisotear las normas que presuponen una existencia social civilizada, o de azuzar los sentimientos más subalternos de una mayoría incapaz de distinguir la paja del trigo; cuando quien pretende alzar las banderas de la oposición se revela esencialmente inepto para sobreponerse a lo que está sucediendo, o aplica torpes estrategias que no funcionan o que sólo lo harían con poder y nepotismo, o peor aún, termina aliándose con el bastardo —siendo su embajador, por ejemplo—; cuando no es posible diferenciar entre estado y gobierno, y éste es facineroso, y además un obstáculo para una existencia libre, y un fastidio y una molestia; cuando los organismos estatales se convierten en los engranajes de una maquinaria represiva, el servicio de inteligencia y la administración tributaria en primer lugar, pero también el banco central o algún ente administrador de divisas; cuando, para colmo de males, algunos de los ciudadanos mejor formados terminan ejerciendo de gestores de esta estructura (ya no es sólo la Academia de las Américas la que provee de represores, más de una Ivy League debería replantearse o repensar las cosas visto el quehacer de no pocos de sus ex -alumnos); cuando los medios de comunicación comienzan a ser complacientes y se alinean; cuando además respetadas figuras de la cultura —un escritor laureado con el Nóbel, un actor de cine, un hombre de teatro— brindan públicamente su apoyo al bastardo o a alguno de sus amigotes que impone su rigor sobre otro país “hermano”; cuando los capitales concluyen que pueden hacerse de buenos negocios, mucho mejores de los que se harían si la competencia fuera limpia, y terminan siendo no sólo indiferentes, sino también cómplices y promotores; en fin, cuando el camino está empedrado de podredumbre y de dificultades y de mala onda, y uno no aspira a otra cosa que a una vida digna y ordenada, a no agredir a nadie ni a ser agredido, a ser una persona honesta y bien vivida, es lógico, es comprensible que se sienta frustrado y molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me cabe duda de que la práctica política es la primera fuente de malestar entre los latinoamericanos. "La única cosa que se puede hacer es emigrar", afirmaba con pesimismo Simón Bolívar mientras navegaba por el río Magdalena, un día de 1830, hacia el puerto caribeño de Santa Marta, donde la muerte en diciembre de ese mismo año le impediría embarcarse rumbo a Europa. Es bastante desafortunado —una lástima y una vergüenza— que casi dos siglos más tarde esas palabras quejumbrosas y desilusionadas suenen tan actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116718415797678574?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116718415797678574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116718415797678574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/12/el-malestar-en-la-prctica-poltica.html' title='El malestar en la práctica política'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116581071315043254</id><published>2006-12-10T23:15:00.000-05:00</published><updated>2006-12-11T18:47:06.800-05:00</updated><title type='text'>La libertad como asignatura pendiente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/494537/Pinochet.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/400/477647/Pinochet.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tienen en común aquellos que lloran, dentro y fuera de Chile, la muerte de Augusto Pinochet, con los que hace pocos días aplaudían la reelección de Hugo Chávez?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque lo habitual sea que quien alabe a uno denoste del otro, la verdad es que no hay gran diferencia entre los que, por un lado, pretenden canonizar al hoy difunto general por haber sentado las bases de la prosperidad económica de Chile, y quienes, por el otro, ven en el comandante paracaidista a un justiciero social y un defensor de la soberanía latinoamericana. Ambas posiciones no dejan de ser, en el fondo, profundamente pragmáticas: las dos privilegian los resultados y prestan poca atención a los medios que se emplean para obtenerlos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una conclusión se impone: en las preferencias de un significativo sector de latinoamericanos (si no la mayoría), la defensa de las libertades públicas no juega un rol fundamental. Esto no deja de ser lamentable y, al mismo tiempo, peligroso. Los regímenes encabezados por personajes como Pinochet o Chávez tienen como consigna la intolerancia frente a todo tipo de oposición, la destrucción —política y personal— de quien manifieste cualquier disconformidad. El terreno para la exclusión y el resentimiento está abonado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La educación para la libertad tiene que convertirse en una política pública fundamental e irrenunciable. Una libertad que vaya de la mano con la promoción de la iniciativa individual, pero también con la igualdad de oportunidades y el siempre sagrado derecho de opinar. Un verdadero ciudadano ha de ser consciente de que ningún logro material puede servir como justificación para una dictadura. Es ésta una asignatura pendiente para las nuevas generaciones de latinoamericanos. De lo contrario la sombra de la división y de la violencia social seguirá pendiendo sobre sus cabezas, tal como hoy pende sobre las nuestras. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116581071315043254?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116581071315043254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116581071315043254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/12/la-libertad-como-asignatura-pendiente.html' title='La libertad como asignatura pendiente'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116528599468853979</id><published>2006-12-04T21:24:00.000-05:00</published><updated>2006-12-05T22:48:23.603-05:00</updated><title type='text'>El autócrata expansivo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/844206/Chavez.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/400/85347/Chavez.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Para lograr su más reciente triunfo electoral Hugo Chávez no ha necesitado convencer a nadie. Que la calle estaba con Manuel Rosales parecía ser un comentario generalizado, producto de la percepción de quienes entienden que las grandes movilizaciones de masas constituyen la encuesta más fiable. Pero ese tipo de percepciones pueden (o suelen) ser erróneas. La verdad es que en la Venezuela de 2006 todos los factores jugaron a favor de Chávez. Esto no es gratuito. Desde su elección en 1998 la maquinaria de un estado rebosante de petrodólares ha venido desplegándose sobre la sociedad con el fin de oscurecer conciencias, captar lealtades y reprimir todo atisbo de disidencia. Dentro de esa lógica, medios de comunicación del estado, burocracia, fuerzas armadas y clientelismo político son elementos de una combinación tan letal como efectiva. Pero además está el añadido de que todo se desarrolla en el marco de una institucionalidad que no por aparente, deja de cumplir su cometido. Chávez no es un dictador tradicional, sino un autócrata validado por la existencia de instituciones “&lt;em&gt;democráticas&lt;/em&gt;” y la indiscutible legitimidad que la fuerza de los votos le otorga frente a los ojos del mundo. Es precisamente este doble juego de totalitarismo y democracia lo que lo fortalece y parece hacerle inmune. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al optar por presentar un candidato la oposición aceptó tácitamente las reglas de este juego macabro. A partir de ahí sólo era preciso que los observadores internacionales de siempre (la OEA a la cabeza) dieran fe de que, “&lt;em&gt;al margen de ciertos inconvenientes aislados&lt;/em&gt;”, el proceso se había desarrollado con total normalidad. ¿No es normal acaso que la población participe, que las elecciones sean dirigidas por un poder autónomo, y que finalmente gane el candidato que recibe la mayor cantidad de votos? Todo suena tan lógico y racional y democrático, aunque en realidad no lo sea. Es verdad que Rosales fue un excelente candidato, pero ni él ni ningún otro hubiese podido derrotar al aparato mediático-clientelar-represivo de un gobierno que no sólo cuenta con la fidelidad incondicional de los militares y de los demás poderes públicos, sino que además mantiene una política sistemática de represión y aislamiento en contra de quienes osan manifestar su disconformidad. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Dominado el escenario interno, el siguiente paso es la importación del modelo. Es preciso entender esta realidad en su cabal dimensión, comprender quién es en verdad Hugo Chávez Frías y la amenaza que su fortalecimiento político representa para la región. Hasta ahora todos —oposición venezolana y comunidad internacional— se han sometido a las reglas del juego que él ha planteado, y el resultado no ha sido otro que un festín de votos y de aparentes legitimidades a su favor. Ya lo dijo el propio Chávez apenas conocidos los resultados oficiales: la revolución se ahondará, y además &lt;em&gt;se expandirá&lt;/em&gt;. El norte es el socialismo (en su versión castrista, claro está). Que nadie se engañe. La democracia en América Latina se enfrenta a un peligro mayor. Ya no se necesita dominar Sierra Maestra para hacerse del poder. Los autócratas ganan en las urnas. Chávez seguirá azuzándolos y financiándolos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116528599468853979?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116528599468853979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116528599468853979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/12/el-autcrata-expansivo.html' title='El autócrata expansivo'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116465230719242282</id><published>2006-11-27T13:29:00.000-05:00</published><updated>2006-11-27T21:18:26.936-05:00</updated><title type='text'>A proposito de J.D. Salinger</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/776471/Salinger.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/400/792709/Salinger.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;¿Es en verdad posible hacer una lista de novelas escritas por retoños literarios de J.D. Salinger? ¿Constituye el ADN de este enigmático y escurridizo neoyorquino una herencia demasiado notoria en algunos escritores? Yo creo que sí, y que además no hay nada de malo en ello. A mi juicio se han escrito varias cosas buenas, algunas en verdad entrañables, a partir de su legado e influencia. Por lo demás, varios de sus posibles herederos no dudan en manifestar abiertamente una devoción que tal vez no tenga equivalente ("Salinger salvó mi vida", afirmó alguna vez Alberto Fuguet con fervor casi místico). La personalidad de Holden Cauldfield da para eso y más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí mi lista provisional. Es bastante corta. Debo decir, sin embargo, que todos me parecen libros respetables, si no excelentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;em&gt;Mala Onda&lt;/em&gt;, de Alberto Fuguet.&lt;br /&gt;2. &lt;em&gt;Materia dispuesta&lt;/em&gt;, de Juan Villoro.&lt;br /&gt;3. &lt;em&gt;Piedra de mar&lt;/em&gt;, de Francisco Massiani.&lt;br /&gt;4. &lt;em&gt;Tú, mío&lt;/em&gt;, de Erri de Lucca.&lt;br /&gt;5. &lt;em&gt;Kafka on the Shore&lt;/em&gt;, de Haruki Murakami.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien esté en desacuerdo y quiera hacérmelo saber tendrá que buscar la vía adecuada. Este blog no está abierto a los comentarios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116465230719242282?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116465230719242282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116465230719242282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/11/proposito-de-jd-salinger.html' title='A proposito de J.D. Salinger'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116459462121576110</id><published>2006-11-26T20:35:00.000-05:00</published><updated>2006-11-27T21:06:17.960-05:00</updated><title type='text'>¿Manga, manga, manga?...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/13471/Murakami2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/400/82414/Murakami2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span&gt;Han pasado casi dos meses desde que en este mismo blog afirmé que planeaba iniciar la lectura de &lt;em&gt;Kafka on the Shore,&lt;/em&gt; la última novela de &lt;a href="http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/el-pjaro-que-da-cuerda-al-mundo.html#links"&gt;Haruki Murakami&lt;/a&gt; (a propósito, Tusquets acaba de publicar la edición en español con el título de &lt;em&gt;Kafka en la orilla&lt;/em&gt;). Al fin comencé ayer. Hoy, que he llegado a la página 100, estoy tan enganchado como para sospechar que no me despegaré de ella hasta haber leído la última letra impresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murakami no hace ningún esfuerzo por ocultar sus influencias. Por el contrario parece querer hacer permanente alarde de ellas, no dejar resquicio de duda respecto de su existencia e importancia. Es así que resultan demasiado obvias las semejanzas de Kafka Tamura, el adolescente protagonista de la novela, con Holden Caulfield en &lt;em&gt;The catcher in the rye&lt;/em&gt; (si no me equivoco el mismo Murakami la tradujo al japonés). Otro Salinger más para la lista, pudiera concluirse con escepticismo. En todo caso un Salinger con intermitencias de Truman Capote, pudiera tal vez añadirse. Pero afortunadamente Murakami tiene la rara virtud de parecer original echando mano de los recursos más obvios. Recursos que en el caso de un escritor tienen que ser sus propias lecturas, aunque éstas no sean siempre las que uno pudiera esperarse. De ahí que haya diálogos entre gatos filosóficos y seres humanos discapacitados. O una increible historia de escolares hipnotizados mientras recolectan setas en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Dance, dance, dance&lt;/em&gt; es el título (en inglés) de una de las primeras novelas de Haruki Murakami. ¿Pudiera ser &lt;em&gt;Manga, manga, manga&lt;/em&gt; (en cualquier idioma) el de una futura?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116459462121576110?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116459462121576110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116459462121576110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/11/manga-manga-manga.html' title='¿Manga, manga, manga?...'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116440457014833306</id><published>2006-11-24T16:33:00.000-05:00</published><updated>2006-11-27T20:34:48.086-05:00</updated><title type='text'>La invitación me llegó a tiempo, pero...</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/hello/18/3733/1024/barrera_enfermedad02.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/hello/18/3733/1024/barrera_enfermedad02.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/803/2174/1600/841917/Barrera.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Últimamente me estoy perdiendo las grandes fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a preocuparme... &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116440457014833306?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116440457014833306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116440457014833306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/11/la-invitacin-me-lleg-tiempo-pero.html' title='La invitación me llegó a tiempo, pero...'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116260192707271640</id><published>2006-11-03T19:54:00.000-05:00</published><updated>2006-12-21T18:47:40.346-05:00</updated><title type='text'>La antesala del Greyhound</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/greyhound300.6.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/greyhound300.5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Llegamos casi a la medianoche. La estación era un galpón enorme y descolorido. Las luces resultaban insuficientes para esa extensión donde no había nadie aparte de nosotros. Además del escueto mobiliario, unas vendor machines ofrecían bebidas y alimentos envasados. Javier sacó los bultos de la maletera de su Honda Civic y los colocó delante de la puerta de embarque. Patty me miraba con disgusto o asombro, y yo no sabía qué decirle, si es que algo tenía que decirle; tomé su mano y percibí el entorno alrededor nuestro: la noche del Deep South reptando arisca y silenciosa, cual loba en celo. Quizá lo saqué de alguna pésima traducción de Faulkner —las ediciones argentinas que todavía leo— o de una película cuyo título no recordaba. “So here we are!”, exclamó Javier poniendo su típica cara de imbécil: “Are you guys ready to travel?!”. Jimena obtuvo una lata de DrPepper’s y un paquete de M&amp;M’s, abrió este último antes de dibujar con su brazo un círculo que rozaba la posición de cada uno de los presentes. Patty tomó un chocolate, lo introdujo en su boca e infló los cachetes exageradamente, como si se tratase de un bocado enorme. Javier soltó la carcajada aguda, larga, profundamente imbécil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro presupuesto era absurdo. Debíamos llegar al campus, instalarnos y llamar al sponsor para que me transfiriese la primera mensualidad de mi beca. Sólo habíamos podido obtener unos pocos dólares con la venta del Volkswagen. Teníamos acceso a tarifas excepcionales, hubiéramos podido viajar sin escalas. Pero entonces se inmiscuyó mi madre, advirtiéndome que debía visitar al Javier, que era inconcebible que me fuese a los Estados Unidos recién casado y becado y no visitase a mi primo que la había pasado tan mal. Nunca sabré si Patty llegó a estar convencida o si la decisión fue enteramente mía. “Claro que me parece buena idea visitarlo”, fueron sus únicas palabras sentada en la escalera del dúplex, su cuerpo inclinado hacia atrás, los brazos estirados de manera que cada mano se sujetaba de la rodilla correspondiente. Javier sacó una cajetilla de Luckies y encendió uno. Cuando todavía vivíamos en la Residencial San Felipe solía quedarse en los estacionamientos hasta altas horas de la noche, fumando marihuana y conversando con Gabriel y los vigilantes. Siempre fue un inútil, un bueno para nada, el idiota de la familia. Fuimos criados juntos porque era el único hijo de la única hermana de mi madre, y quedó huérfano cuando no había cumplido tres años. Su padre se vino a los Estados Unidos dejándolo al cuidado de su familia materna, por lo que en la práctica terminó siendo para mí algo parecido a un hermano mayor: un hermano cuya imbecilidad había sido un karma durante toda mi infancia y adolescencia. En el San Antonio de Padua solía estar entre los pésimos estudiantes y los sempiternos castigados. Sus compañeros de clase lo llamaban ”Godzilla”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿A qué hora llega el bus, papi?”, preguntó Jimena, una de sus manos en un bolsillo de la chaqueta, la otra sosteniendo la lata de gaseosa. Javier alzó ambas cejas y esbozó una sonrisita sádica y despreocupada Conozco perfectamente sus códigos; era su manera de decirme hasta aquí hemos llegado, no cuentes más con mi ayuda. Disfruta haciendo sentir que la confianza depositada en él es una ilusión vana, una esperanza injustificada y sin sentido. Jimena sacó la mano del bolsillo y comenzó a sobarle la barriga. Él me mostró la lengua. “¡Godzilla concha de tu madre!”, le espeté a media voz y solté nerviosamente la carcajada. Hubiese querido matarlo en ese instante. Cuando hablamos telefónicamente me aseguró que conseguiríamos pasajes aéreos a un precio excelente. “Tranquilo Marquitos, cuenta con mi apoyo, yo te hago la gestión, pero por favor no dejes de visitarme, hermanito lindo”. Siempre logra convencerme con esa forma de ser sensiblera y patética. Llegamos al aeropuerto y ahí nos estaba esperando junto a Jimena, la puertorriqueña con quien se había casado recientemente y a la que conocía de algunos attachments. Me abrazó y comenzó a llorar desaforadamente, como si alguien se hubiera muerto. Jimena lo abrazaba por la espalda. Hubiera querido zafarme pero no podía, me estaba sujetando con una fuerza incontenible. Siempre ha sido un fortachón desmesurado. A veces, mientras dormía en mi habitación con ventana a la playa de estacionamiento, mi mente volaba hacia él y sus conversaciones con Gabriel se me hacían palpables, las voces de ambos construyendo fantasías inasibles, mutaciones de una realidad en donde compartían sueños y tronchos. Pero en ocasiones el peso de la vida era en verdad insoportable, las estelas del abandono y del olvido invadían su corazón, y entonces Godzilla sentía la necesidad de vengarse, como si el aniquilamiento de aquéllos que eran notoriamente más débiles pudiera apaciguarlo o devolverle la calma perdida. El suelo de la Residencial temblaba por el efecto de sus pisadas arrebatadoras cada vez que su cuerpo inmenso iniciaba su marcha aleatoria y destructiva. Más de una vez el golpe de su aliento reptil inundó mi habitación convirtiéndome en presa de un calor fugaz pero irresistible. Entonces, cuando el temblor se hacía verdaderamente insoportable y el llanto de los vecinos se había convertido en el canto de fondo de aquel espectáculo apocalíptico, se abalanzaba contra alguno de los edificios y principiaba a demolerlo con su fuerza desaforada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin me soltó, aunque no había parado de lloriquear del todo. Su abrazo me había dejado agotado y sólo atinaba a mantener la cabeza gacha mientras mi mente volvía a ubicarse dentro de los límites físicos de aquel aeropuerto. “¿A que no sabes quién soy yo?”, le preguntó Patty, grácil e irónica, sus brazos rodeando sus hombros con una familiaridad inesperada. Javier le dio un beso en la mejilla y mirándole a los ojos le dijo “Gracias”. No entendía por qué, esperé que continuara: “Gracias por rescatarlo al Marquitos”, y siguió lloriqueando el muy imbécil. Patty rió. Jimena rió. Apenas comenzaba a ser consciente de que aquella visita era un grave error.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116260192707271640?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116260192707271640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116260192707271640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/11/la-antesala-del-greyhound.html' title='La antesala del Greyhound'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116260145756974585</id><published>2006-11-03T19:48:00.000-05:00</published><updated>2006-11-03T20:06:52.913-05:00</updated><title type='text'>Fotografía de abuelos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/img008.1.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/img008.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Una vez captadas la imágenes de los jóvenes éstas se estancan y se petrifican, el tono de las voces jamás llegará a enervarse, sus pieles permaneciendo firmes y apenas marchitadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes las conserven envejecerán poseyendo aquel recuerdo estático; las brechas de las edades irán profundizándose; o, en el caso de sus contemporáneos, comenzarán a figurárselos como seres cada vez más jovenes y lejanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reviso algunas viejas fotografías, y experimento la peregrina sensación de ser más viejo que aquel par que nunca pensó en ser causa de mi existencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116260145756974585?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116260145756974585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116260145756974585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/11/fotografa-de-abuelos.html' title='Fotografía de abuelos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116130715831667893</id><published>2006-10-19T20:01:00.000-05:00</published><updated>2006-10-20T07:59:58.146-05:00</updated><title type='text'>Cita en Interlagos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Fernando%20Alonso.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Fernando%20Alonso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Si la lógica existe, Fernando Alonso debería alcanzar su segundo campeonato mundial de Fórmula Uno el próximo domingo, en el circuito de Interlagos, Brasil. Que lo haga. Que la tenacidad, el &lt;em&gt;fair-play&lt;/em&gt; y la lealtad se impongan de una buena vez. Han sido demasiados años dominados por un ser execrable que no sólo representa lo peor de la Formula Uno, sino también algunas de las más bajas características que puede poseer un ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin nunca justifica los medios. Lo contrario no es más que la filosofía barata de siempre, la misma que sirve para justificar a politiqueros o a falsos pragmáticos vacíos de contenido. Por el contrario, es preciso recordar aquellos dos imperativos kantianos tan simples, y a la vez tan amplios: Mirar siempre al ser humano como un fin, nunca como un medio. Actuar como si cada acción propia estuviese destinada a convertirse en regla universal. Estos son tal vez la mejor síntesis de siglos de reflexión filosófica sobre la moral. Y el deporte tiene que ser gobernado por valores. De lo contrario pierde su esencia y su sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suerte, Fernando. Nunca cambies. Aunque mañana te vayas a MacLaren. O pasado a Ferrari.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116130715831667893?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116130715831667893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116130715831667893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/cita-en-interlagos.html' title='Cita en Interlagos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116123377585692490</id><published>2006-10-18T23:43:00.000-05:00</published><updated>2006-10-19T20:51:47.396-05:00</updated><title type='text'>OldBoy</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy4.0.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 292px; CURSOR: hand; HEIGHT: 198px" height="277" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy4.0.jpg" width="318" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;En pleno centro de Seul un hombre llamado Oh Dae-su es hipnotizado y secuestrado. A partir de entonces pasa quince años de su vida encerrado en una habitación, sin más contacto con el mundo exterior que un aparato de televisión. Frecuentemente es dormido con el mismo gas que utilizaba el ejercito ruso para contrarrestar a los guerrilleros chechenios. A pesar de sus preguntas y especulaciones nunca llega a conocer el verdadero motivo de su tormento. Agota días enteros especulando sobre las personas que podrían tener motivos para hacerle daño y escribiendo sus nombres en unos cuadernos. Se sorprende al descubrir la longitud de la lista. “Creía haber tenido una vida &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;común”, comenta. Sus captores lo alimentan, le permiten entrenarse físicamente para preparar una venganza tan ansiada como necesaria. Súbitamente es liberado, no sin pasar por una hipnosis previa. Una vez en la calle se entera de que su esposa había sido brutalmente asesinada y que el principal sospechoso del crimen era él. “Lo importante no es saber quién, sino por qué”, le dice una misteriosa voz a través de un teléfono celular. Se trata del autor de su tormento. Enterarse del porqué &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy5.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 278px; CURSOR: hand; HEIGHT: 184px" height="220" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy5.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;de su largo secuestro será su verdadera perdición, su maldición y su castigo. Ése es el momento culminante de la película. Para ese entonces ya habrá redescubierto el amor junto a Mi-do, una joven &lt;em&gt;itamae&lt;/em&gt; o chef de comida japonesa. “Las mujeres no pueden hacer buen sushi, tienen las manos frías”, le había comentado ésta antes de tocar su mano y provocarle un &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 285px; CURSOR: hand; HEIGHT: 194px" height="219" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;desmayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh Dae-su descubre que la intención última de su verdugo no había sido la de mantenerlo retenido por quince años. A través de la hipnosis él y su amante habían sido inducidos a iniciar una relación aberrante. Una relación cuya verdadera dimensión y significado harán banal todo su sufrimiento previo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha dicho que respecto del dolor existen dos modelos: uno que proviene &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy2.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 276px; CURSOR: hand; HEIGHT: 173px" height="184" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy2.jpg" width="350" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;de la tradición griega y que puede ser sintetizada en la frase de Herodoto: &lt;em&gt;ta pathemata mathemata&lt;/em&gt;, “los padecimientos, los sufrimientos, son enseñanza”. Este primer modelo, que aparece en varias tragedias —especialmente en la &lt;em&gt;Electra&lt;/em&gt; de Sófocles—, es fundamental para el psicoanálisis, que enseña a rebuscar penosamente en la interioridad con el fin de evadirse del pozo de la enfermedad. El otro modelo proviene del Eclesiastés, uno de los primeros libros de la Biblia, escrito en el siglo II a.C., y cuyo postulado esencial puede resumirse en la siguiente frase: &lt;em&gt;qui auget scientiam, auget et dolorem&lt;/em&gt;, es &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;decir, quien aumenta el conocimiento aumenta también el dolor. En conclusión, es preferible ignorar la realidad para no sufrir.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/OldBoy6.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 308px; CURSOR: hand; HEIGHT: 202px" height="226" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/OldBoy6.jpg" width="400" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De un modo implícito, Oh Dae-su se adhiere al segundo modelo. Luego de escribir toda su historia se somete a una hipnosis buscando la evasión definitiva de la realidad. Su ignorancia le permitirá vivir en paz, incluso amar y ser amado por Mi-do.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de la acción extrema, de la abundancia de sangre y violencia, OldBoy (Park Chan-wook, 2003) es un filme complejo y con varias lecturas posibles. Un verdadero descubrimiento cinematográfico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116123377585692490?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116123377585692490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116123377585692490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/oldboy.html' title='OldBoy'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116122299562406942</id><published>2006-10-18T20:50:00.000-05:00</published><updated>2006-10-19T07:29:26.383-05:00</updated><title type='text'>Anna Politokovskaia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Politkovskaia.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Politkovskaia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Putin declaró en Dresde, Alemania, que el vil asesinato de la periodista Anna Politokovskaia —crítica denodada de su persona y, especialmente, de la política que su gobierno viene aplicando en Chechenia— era un acto contra Rusia y los poderes establecidos en ese país. Añadió además que la capacidad de influencia de Politokovskaia sobre las decisiones del Kremlin era “extremadamente insignificante” y que el asesinato hacía más daño a Rusia y a Chechenia “que sus propias publicaciones”. Por supuesto no dejó pasar la ocasión para asumir, delante de la señora Angela Merkel, el compromiso de hacer todo lo posible por esclarecer las circunstancias de la muerte de la periodista. Siempre es recomendable guardar las formas, sobre todo cuando se tiene enfrente a un respetable líder europeo occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad las "paternales" palabras de Putin no hacían más que desenmascararlo. Los miles de moscovitas que se congregaron para rendir un último homenaje a la periodista asesinada estaban ahí para refutar su megalomaníaco intento de minimizar su personalidad y su legado. Como recuerda mi buen amigo &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/6309895.asp"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Ariel Segal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;, Politokovskaia se había encargado de exponer en su libro, &lt;em&gt;La Rusia de Putin&lt;/em&gt;, la “ineludible realidad de un presidente recibido con alfombra roja por los dirigentes democráticos cuando en realidad Rusia mantiene un régimen que, guardando ciertas formas y apariencias, no es muy distante al del totalitarismo soviético”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre existirán megalómanos, seres ansiosos por acrecentar su poder y su influencia sobre los otros. Personajes ambiciosos y despreciables que no cejarán en su empeño de imponer sus ideas a una sociedad que termina convertida en víctima. Las grandes potencias con sus políticas internacionales signadas por el pragmatismo nunca serán un problema real, siempre que haya algo que dar a cambio (y si es petróleo, mucho mejor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras las instituciones internacionales sigan haciendo uso de la doble moral, mientras el funcionamiento y la estructura de ciertos estados continúen siendo moldeables al gusto del inquilino de turno, quienes opten por la posición moral de decir la verdad no dejarán de correr peligro de muerte.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116122299562406942?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116122299562406942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116122299562406942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/anna-politokovskaia.html' title='Anna Politokovskaia'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116070876161589572</id><published>2006-10-12T21:51:00.000-05:00</published><updated>2006-10-19T07:31:31.930-05:00</updated><title type='text'>Cuando la cultura no es una prioridad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Instituto%20Cervantes.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Instituto%20Cervantes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Ésta es la nueva sede central del Instituto Cervantes en Madrid. Un majestuoso edificio ubicado en plena calle de Alcalá, a escasos metros de la plaza de Cibeles, el Banco de España, la Casa de América y el Círculo de Bellas Artes. El escritor venezolano, residente en Madrid, Juan Carlos Chirinos cree que es la primera vez que el local de un banco pasa a ser sede de una institución cultural. Quizá esté en lo cierto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Y aunque no lo esté, no deja de ser algo extraordinario. Imposible no sentir envidia cuando me ha tocado en suerte nacer —y ahora nuevamente vivir— en un país donde aún puede ser materia de discusión si es necesario o no crear un Ministerio de la Cultura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116070876161589572?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116070876161589572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116070876161589572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/cuando-la-cultura-no-es-una-prioridad.html' title='Cuando la cultura no es una prioridad'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116067414470437331</id><published>2006-10-12T12:27:00.000-05:00</published><updated>2006-10-14T08:35:07.690-05:00</updated><title type='text'>El Nóbel en liquidación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Orhan%20Panuk.20.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Orhan%20Panuk.20.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;En una enorme tienda por departamento de Caracas existe una sección de librería y papelería donde se liquidan, a precio de gallina flaca, los saldos de aquellas ediciones por las que habían apostado las distribuidoras editoriales, y (digámoslo así, como algunos de sus inefables empleados suelen decirlo) no &lt;em&gt;funcionaron&lt;/em&gt; en el mercado. Ahí adquirí, entre otros, un ejemplar de &lt;em&gt;Los años inútiles&lt;/em&gt;, de Jorge Eduardo Benavides, algunos libros de Paul Theroux y una interesante antología de nuevos narradores norteamericanos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;No solía visitar aquella tienda con el fin de ver o comprar libros —para eso tenía las agradables librerías de Montse, Walter, Daniel o Javier—, aunque normalmente terminaba haciéndolo. Quizá esto suene a lugar común misógino y desafortunado, pero en verdad no lo es: acompañar a mi esposa cuando va de tiendas merece siempre algún tipo de recompensa. Fue en una de esas ocasiones en que me animé a tomar un ejemplar de &lt;em&gt;El libro negro&lt;/em&gt;, de Orhan Pamuk.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Hoy que Pamuk comienza a disfrutar de las mieles del Nóbel y sus libros serán, con toda seguridad, protagonistas principales de los anaqueles, tengo aquel ejemplar de carátula roja (por cierto bastante evocativa de la bandera turca) sobre mi escritorio, a un costado de la computadora. Supongo que el otorgamiento del premio será una buena razón para iniciar su lectura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Como en el juego de la ruleta, la trascendencia, la fama o la notoriedad de un autor dependen a veces de situaciones coyunturales o aleatorias. Más allá de la calidad literaria de Pamuk —de la cual, honestamente, no estoy en condiciones de opinar—, esta anécdota pareciera querer recordarme esa realidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116067414470437331?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116067414470437331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116067414470437331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/el-nbel-en-liquidacin_12.html' title='El Nóbel en liquidación'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116053639591672556</id><published>2006-10-10T21:26:00.000-05:00</published><updated>2006-10-11T07:38:23.833-05:00</updated><title type='text'>La furia y el bombo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Manolo%20el%20del%20bombo.0.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Manolo%20el%20del%20bombo.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;“Soy como España en los mundiales, en los momentos cumbres me derrumbo”, se autocompadecía uno de los personajes de una serie cómica de Antena 3 (¿o acaso de TVE?), luego de no haber podido desempeñarse de manera eficiente con su novia, quien recostada al otro lado de la cama, simplemente lo observaba con una extraña mezcla de resignación y esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en los problemas de impotencia masculina, el fútbol español se derrumba por un laberinto en el que parece imposible distinguir la causa del efecto. Hoy fue la debacle de la selección juvenil (desde que son adolescentes los italianos destilan oficio y experiencia, debe de ser una cuestión genética). Ayer las derrotas ante Suecia e Irlanda del Norte. Anteayer la eliminación mundialista frente a los franceses, con golazo de Zinedine Zidane incluído pese a las pancartas ibéricas que le declaraban jubilado de manera anticipada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es lo que está pasando realmente? Quien lo sepa con certeza debería ser nombrado seleccionador español. Quizá demasiado extranjero en la liga y poca promoción de "canteranos". O tal vez la novedad de las selecciones autonómicas. O acaso la falta de huevos y el exceso de &lt;em&gt;glamour&lt;/em&gt;. España siempre ha sido una selección perdedora, eso es una verdad histórica. Pero en años anteriores al menos evidenciaba entrega, corazón, cierta virilidad que se manifestaba de un modo desordenado, inorgánico, individualista. Aquello que se denominaba “Furia”. Hoy en día poco queda de eso. En verdad es una lastima, los españoles siempre han sido de los grandes animadores en las citas futboleras. Además traían consigo el valor agregado de Manolo, el del Bombo, ese optimista a la fuerza que inagotablemente animaba a su selección, aunque ésta no despegase. Un personaje lleno de colorido y simpatía que, al igual que la novia insatisfecha, presenciaba las derrotas de su equipo con una mezcla de resignación y esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esperanza es lo último que se pierde, sobre todo en el fútbol. Ojalá que la selección española mayor —con Luis Aragonés o sin él— clasifique para la Eurocopa. Que lo haga por Manolo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116053639591672556?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116053639591672556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116053639591672556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/la-furia-y-el-bombo.html' title='La furia y el bombo'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116053310481434394</id><published>2006-10-10T20:55:00.000-05:00</published><updated>2006-10-11T07:35:31.990-05:00</updated><title type='text'>El Booker 2006</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Kiran%20Desai2.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Kiran%20Desai2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;La escritora Kiran Desai (nacida en la India en 1971) ha ganado el 'Man Booker', el premio literario más prestigioso del Reino Unido, por su novela &lt;em&gt;The Inheritance of Loss&lt;/em&gt;, un relato sobre la vida de un juez que ve alterada su apacible jubilación en el Himalaya.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;De acuerdo con el website del &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.themanbookerprize.com/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;premio&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;, Kiran Desai es actualmente estudiante de la facultad de Creative Writing de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.columbia.edu"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Universidad de Columbia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;, en Nueva York.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Un detalle curioso: su madre, que también es escritora, ha sido candidata en tres oportunidades al Booker, aunque nunca lo ha logrado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Criada y educada en Inglaterra y los Estados Unidos, Kiran Desai es otro ejemplo de un autor proveniente de una cultura periférica, que se coloca en un lugar destacado de la literatura anglosajona contemporánea. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Precisamente ayer me &lt;/span&gt;&lt;a href="http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/las-mejores-novelas-britnicas.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;preguntaba&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt; si no era el mestizaje un factor que explicaba la vitalidad y el vigor de esa literatura. La irrupción de Kiran Desai quizá sea una evidencia más de que la respuesta tiene que ser afirmativa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116053310481434394?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116053310481434394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116053310481434394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/el-booker-2006.html' title='El Booker 2006'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116044985672795441</id><published>2006-10-09T22:06:00.000-05:00</published><updated>2006-10-15T19:19:53.560-05:00</updated><title type='text'>¡Ah, Penélope!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Volver3.1.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Volver3.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Este fin de semana me fui a la playa. El sábado vi &lt;em&gt;Volver&lt;/em&gt; en mi laptop. Para el día de hoy lunes, la he visto ya al menos tres veces más. Pienso que éste puede ser el mejor filme de Almodóvar, lo cual es bastante decir, el manchego ha dirigido varias películas estupendas. Sin embargo, hay un elemento especial que hace que &lt;em&gt;Volver&lt;/em&gt; sea una obra incomparable: Penélope Cruz ha pasado ya varios años en Hollywood y eso se nota. No sólo luce de maravilla en su papel de Raimunda, ese personaje tan castellano como sensual y femenino, sino que además lo interpreta con una naturalidad y un oficio que no son usuales en las pelis españolas. Sé que muchos estarán en desacuerdo conmigo, pero a mí me da la impresión de que muchos actores del cine español suelen evocar al oficio del teatro en demasía: esos movimientos acartonados, esas voces impostadas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Penélope sencillamente se devora la película. ¿Su momento cumbre?: Sin duda la interpretación de &lt;em&gt;Volver&lt;/em&gt; de Carlos Gardel a ritmo de flamenco, una escena de las que suelen pasar a la historia del cine (por cierto, la voz es de la cantaora Estrella Morente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá haya algo —yo diría más bien que mucho— de subjetividad en esta apreciación mía. Quedé deslumbrado con ella desde aquel viejo video de &lt;em&gt;La fuerza del destino&lt;/em&gt;, el temita pegajoso de Mecano. En &lt;em&gt;Jamón Jamón&lt;/em&gt;, de Bigas Luna, terminó de hechizarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora hay algo diferente: la chica creció, recorrió el mundo, con el paso de los años su belleza tomó cuerpo como un gran reserva tinto de la Ribera del Duero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah Penélope, estás tan irresistiblemente madura, guapa y femenina que resulta lógico que los principales personajes masculinos de &lt;em&gt;Volver&lt;/em&gt; estén muertos o sean unos hijos de puta absolutamente prescindibles.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/FONT&lt;&lt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116044985672795441?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116044985672795441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116044985672795441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/ah-penlope_09.html' title='¡Ah, Penélope!'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-116044829081079981</id><published>2006-10-09T21:37:00.000-05:00</published><updated>2006-10-09T23:51:12.893-05:00</updated><title type='text'>Las mejores novelas “británicas”</title><content type='html'>&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://puenteareo1.blogspot.com/2006/10/god-save-king.html#links"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/coetzee_j_m-19971120024R.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;span&gt;&lt;a href="http://puenteareo1.blogspot.com/2006/10/god-save-king.html#links"&gt;Puente Aéreo&lt;/a&gt;, el excelente y siempre bien informado blog de Gustavo Faverón, informa que el periódico londinense &lt;a href="http://books.guardian.co.uk/departments/generalfiction/story/0,,1890247,00.html?gusrc=rss&amp;feed=10"&gt;The Guardian&lt;/a&gt; ha realizado una encuesta con el fin de determinar cuáles son las mejores novelas británicas del periodo 1980-2005. La primera de la lista ha sido &lt;em&gt;Disgrace&lt;/em&gt;, de J.M. Coetzee, cuya versión española fue lanzada por Mondadori con el título de &lt;em&gt;Desgracia&lt;/em&gt;. Si mal no recuerdo, hace un tiempo Mario Vargas Llosa subrayó lo poco afortunado de tal elección editorial, pues una traducción más fidedigna sería “&lt;em&gt;Caer en desgracia&lt;/em&gt;”, que es precisamente lo que le sucede a su protagonista, un catedrático de Ciudad del Cabo que, debido a serios problemas de orden ético, es purgado de la universidad donde había trabajado por años, y emprende un viaje al interior de Sudáfrica en busca de su única hija, quien había optado por el destierro voluntario. &lt;em&gt;Disgrace&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Desgracia&lt;/em&gt; es una novela llena de significados y sutilezas, cuya relativamente corta extensión no fue un obstáculo para profundizar en los laberintos de la violencia y la tragedia personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo que, pienso, vale la pena destacar de la selección. Si bien es cierto estamos ante un concepto bastante amplio de lo “británico” (la selección incluye a Irlanda y los países del Commonwealth), no lo es menos que varios autores provenientes de culturas extranjeras o periféricas (no sólo de ex colonias, sino de otros países que nunca estuvieron bajo el dominio británico) resultan hoy en día esenciales para la literatura anglosajona. Nombro a algunos: Kazuo Ishiguro, Salman Rushdie, Buchi Emecheta, Hanif Kureishi, VS Naipaul, Vikram Seth, Derek Walcott, y el mismo J.M. Coetzee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto entonces —casi por una especie de condicionamiento reflejo— si la “contaminación” que, en el sentido metafórico, implica todo mestizaje no es uno de los motivos principales que explican el vigor y la vitalidad de la actual literatura anglosajona.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://puenteareo1.blogspot.com/2006/10/god-save-king.html#links"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-116044829081079981?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116044829081079981'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/116044829081079981'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/las-mejores-novelas-britnicas.html' title='Las mejores novelas “británicas”'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115992577105605799</id><published>2006-10-03T20:19:00.000-05:00</published><updated>2006-10-04T16:49:59.633-05:00</updated><title type='text'>Los dulces recuerdos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Anita%20Ekberg.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/Anita%20Ekberg.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Leo en la edición digital de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.elpais.es/articulo/agenda/Anita/Ekberg/harta/ver/dolce/vita/elpporgen/20061003elpepiage_2/Tes/"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El País&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; que Anita Ekberg, a sus 75 años, ha declarado a un diario sueco que ha visto tantas veces &lt;em&gt;La dolce vita&lt;/em&gt;, que si tuviera que hacerlo una vez más "vomitaría". Al parecer tampoco guarda buenos recuerdos de la célebre escena en la Fontana di Trevi: "Allí estuve esperando con un vestido de noche en el agua congelada; hacía un frío del carajo. Cuando acabó la escena, no sentía las piernas y tuvieron que sacarme en brazos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fortuna nuestra época cuenta con la memoria inconmensurable que le proporcionan los medios audiovisuales. Cuando al igual que Marcelo Mastroiani, aquel otro hermoso protagonista del filme y la escena, la Ekberg haya dejado este mundo y no esté entre nosotros —o en su lujosa residencia italiana, para ser más exactos—, las generaciones venideras podrán seguir deleitándose con esa figura irresistiblemente sugestiva y húmeda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su malestar y su vejez serán entonces nada más que un eco diluyéndose en la lejanía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115992577105605799?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115992577105605799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115992577105605799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/los-dulces-recuerdos.html' title='Los dulces recuerdos'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115984433812473709</id><published>2006-10-02T21:41:00.000-05:00</published><updated>2006-11-27T20:56:05.876-05:00</updated><title type='text'>El pájaro que da cuerda al mundo</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/HarukiMurakami_de.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/400/HarukiMurakami_de.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Es realmente extraño que me anime a escribir mi nombre en los libros que han llegado a ser de mi propiedad. De hecho mi biblioteca está conformada, en su inmensa mayoría, por ejemplares de apariencia virginal, con páginas intactas y carátulas relucientes. Libros casi nuevos a pesar de los años, como si no hubiesen sido destinados a la bestial manipulación que para muchos implica la lectura. Conozco infinidad de personas que, en cambio, acostumbran destrozar carátulas, quebrar lomos, ajar páginas, y hasta realizar anotaciones marginales con bolígrafos de distintos colores. Cuando era más joven tal actitud me parecía una profanación y una afrenta. La sufrí especialmente durante mi etapa de estudiante de derecho en Cornell, donde los textos de clase solían ser tomos hermosamente encuadernados y hechos con un papel y una impresión superiores. Hoy en día, que algo he madurado —eso espero al menos—, tan sólo me limito a calificar a esa conducta como una muestra más de la brutal desaprensión y el incomprensible sentido de lo efímero que caracterizan a nuestro tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguna vez escribo mi nombre en la primera página de un libro, lo hago de un modo inconsciente. Es decir sin razón ni motivo aparentes. Toda regla tiene su excepción, y en este caso se trata de una absolutamente arbitraria. Pero quisiera pensar que, al menos en algunos casos, esto es prueba de mi evidente identificación con lo leído, del reconocimiento de su calidad y sus enseñanzas para alguien que pretende hacer de la escritura un coto cerrado y un punto de fuga. Si este pensamiento tiene algo de verdad, tal sería el caso de la novela &lt;em&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/em&gt;, de Haruki Murakami, un volumen de longitud considerable donde anoté mi nombre con pluma fuente y tinta líquida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días &lt;/span&gt;&lt;a href="http://riofugitivo.blogspot.com/2006/09/la-extraa-msica-de-haruki-murakami.html"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Edmundo Paz Soldán&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; colgó un post sobre Haruki Murakami. El post es inteligente e informado, como suele suceder con las cosas que escribe Edmundo. En él cita dos excelentes novelas que yo también he leído: &lt;em&gt;Sputnik, mi amor&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Tokio Blues&lt;/em&gt;. Debo decir que ambas me gustaron, me resultaron interesantes, profundas y entretenidas. Sin embargo coloco a &lt;em&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/em&gt; en otra dimensión. Una superior. O desconocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tooru Okada, el protagonista de la novela, es un abogado en el paro que, a partir de una llamada telefónica, desciende por un laberinto en el que se mezclan la ilusión y la pesadilla. Varios de los personajes de &lt;em&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/em&gt; (May Kasahara, Creta Kanoo, Malta Kanoo, Nutmeg y Cinnamon) son de una irrealidad tan evidente, que parece una riesgosa osadía haberlos colocado dentro de una novela ambientada en el tiempo presente. Estos personajes se desenvuelven en el Japón contemporáneo, al lado de políticos corruptos y miembros de la yakuza, la temible mafia japonesa. Además está el personaje del teniente Mamiya, un antiguo combatiente de las tropas de ocupación de la Manchuria y ex inquilino de un campo de concentración soviético, que es evocativo de un capítulo de la historia de la post guerra poco conocido en Occidente. Con esta mezcla de personajes fantásticos y contemporaneidad, lo singular no es que la novela sea atrayente, interesante y entretenida. Sino que además sea profundamente coherente y creíble. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me digo a mí mismo que el &lt;em&gt;Manga&lt;/em&gt; (漫画), es decir la historieta japonesa impresa o animada, es parte esencial de la educación sentimental de mi generación. En mi caso particular, tambien lo fue el aprendizaje del idioma japonés. Imposible olvidar a esos personajes increiblemente hermosos -y siempre de ojos enormes-, protagonistas de aventuras ambientadas en la segunda guerra mundial o la Europa medieval o en un futuro explosivo y violento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que cada nuevo libro que saque Murakami generará en mí el deseo inequívoco de leerlo. Hace poco mi hermano estuvo de vacaciones en Lima y me trajo un ejemplar de &lt;em&gt;Kafka on the Shore.&lt;/em&gt; Pronto lo empezaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Decido tomarme un respiro. Retiro mis dedos del teclado del &lt;em&gt;laptop&lt;/em&gt; y abandono la biblioteca. Busco un vaso con agua. Por alguna razón que desconozco, me dirijo a mi habitación y comienzo a hurgar en el armario donde guardo una colección de videos. Tengo algunas películas japonesas, casi todas de Kurosawa. Encuentro unos viejos videos de Astroboy, de Meteoro, de Mazinger Zeta; no me acordaba que todavía los tengo. Al cabo de unos cuantos segundos me sorprendo al descubrir mi nombre, escrito con bolígrafo azul, sobre la superficie de las viejas cajas de cartón que los contienen).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115984433812473709?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115984433812473709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115984433812473709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/10/el-pjaro-que-da-cuerda-al-mundo.html' title='El pájaro que da cuerda al mundo'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115959509939262339</id><published>2006-09-30T00:42:00.000-05:00</published><updated>2006-10-04T09:24:21.030-05:00</updated><title type='text'>Música del alma</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Grasa%20De%20Las%20Capitales%20(adelante).jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/Grasa%20De%20Las%20Capitales%20%28adelante%29.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Son más de las 12 de la noche. He colocado mi viejo CD de &lt;em&gt;La Grasa de las Capitales&lt;/em&gt; en la computadora. Mi mente vuela al día en que mi padre tuvo un gesto de cariño hacia mí y decidió regalármelo. Recuerdo a Ale, el muchacho uruguayo encargado de la tienda Giros de Valencia, tocando un bajo imaginario mientras los acordes de &lt;em&gt;Perro andaluz&lt;/em&gt; retumbaban dentro del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente hay música que se guarda en el alma. Música para soñar y sentir que continuamos vivos.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115959509939262339?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115959509939262339'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115959509939262339'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/09/msica-del-alma.html' title='Música del alma'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115802922337114772</id><published>2006-09-12T21:33:00.000-05:00</published><updated>2006-09-13T18:48:10.910-05:00</updated><title type='text'>El apogeo de los puntos de vista</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Cheever.1.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/Cheever.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hace más o menos un par de años que Santiago Roncagliolo me advirtió de la existencia de John Cheever, y me recomendó leerlo. En ese entonces todavía vivía en Caracas y Walter Rodríguez —mi entrañable amigo de la librería Lectura— me facilitó sendos ejemplares de los &lt;em&gt;Diarios&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La geometría del amor&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Coloqué ambos volúmenes en la biblioteca del apartamento que en ese entonces alquilaba en Los Palos Grandes, pero el tiempo pasaba y no me animaba a iniciar la lectura de ninguno de ellos. Roberto Bolaño, siempre lúcido e inigualable, reveló alguna vez que acumulaba libros sin ninguna esperanza cierta de leerlos, y más bien como quien colecciona cromos; es decir, por el simple placer que implica su posesión. Un placer meramente visual, a lo sumo táctil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hace unos meses, sin embargo, mi amigo David Ballardo, de la librería El Virrey, me pidió prestados los &lt;em&gt;Diarios&lt;/em&gt;. Por supuesto, que se los facilité. El desgarramiento que debería producir el desprenderse de un libro sólo es superable cuando su destinatario es el lector indicado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En varios de nuestros encuentros posteriores, David se prodigó en elogios hacia los &lt;em&gt;Diarios&lt;/em&gt;. Tal vez por eso hace un par de sábados me animé por fin a hojear &lt;em&gt;La geometría del amor&lt;/em&gt;. A estas alturas ya he concluido varios de sus relatos, siempre de la mano de las reveladoras notas de Rodrigo Fresán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Desde mi lectura de &lt;em&gt;Adiós, hermano mío&lt;/em&gt;, el primer cuento de la compilación, pude darme cuenta de que David y Santiago estaban en lo cierto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los miembros de una familia burguesa de Boston (los Pommeroy) pasan unas cortas vacaciones en la casa de recreo materna, edificada sobre una isla de las heladas costas de Massachussets. Desde el principio la tensión de los miembros de la familia se centra en Lawrence, el rebelde hermano menor con quien todos se reencontrarán luego de una larga temporada. Como era de esperarse, éste terminará arruinando las vacaciones familiares con su conducta desaprensiva e hiriente. Sin embargo, el relato permite entrever que ciertas características personales e intelectuales —las mismas que configuran una personalidad lúcida e interesante— no son ajenas a Lawrence. Libre pensador, ex alumno de Yale y Columbia, políticamente comprometido, el rebelde hermano menor busca decididamente deslindarse del matriarcado que, bajo la batuta de una viuda superficial y egoísta, conforman los Pommeroy. Pero estos rasgos —paradójicamente o no— pasan desapercibidos para el resto de una familia concentrada en la superficialidad y la autocomplacencia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Sin duda lo más interesante y singular de la trama es que ésta sea narrada desde la perspectiva tangencial y exclusiva de uno de los hermanos de Lawrence (“me alegro de recordar que soy un Pommeroy”, es una de sus primeras declaraciones), un personaje que se antoja bastante débil de carácter, benévolo hasta el exceso, estúpidamente superficial en ocasiones. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me parece que este mismo patrón se repite en otros relatos de &lt;em&gt;La geometría del amor&lt;/em&gt;: en el del ama de casa que espía las miserias ajenas a través de un enorme aparato de radio, o en el del hombre que intenta sobrellevar su enésima crisis matrimonial mientras es espiado por uno de sus vecinos, o en el del sujeto que se refugia en artificiosos cálculos geométricos para desdibujar el creciente desamor de su esposa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No había comentado esto con nadie —y quizá por eso mismo me animo a hacerlo en aquí—: Cheever se me ha revelado como un maestro en el arte de desplegar el alegato que se desprende de un exclusivo punto de vista. Pero ahí no termina todo. Sin que el narrador necesite enunciarlo de manera expresa, el lector avisado estará en posibilidad de adivinar la existencia de un punto de vista contrario, quizá más sólido y contundente, incluso capaz de desmentir el que aparece como principal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Subjetividades expresas que invitan a concluir en la existencia de subjetividades soterradas. Narradores que terminan aplastados por la perspectiva de aquellos que son objeto de sus calificaciones y sus críticas. El apogeo de los puntos de vista, en resumidas cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115802922337114772?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115802922337114772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115802922337114772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/09/el-apogeo-de-los-puntos-de-vista.html' title='El apogeo de los puntos de vista'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115811438067821723</id><published>2006-09-11T20:26:00.000-05:00</published><updated>2006-09-13T15:28:56.656-05:00</updated><title type='text'>Una fecha desagradable</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Torres%20Gemelas.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/Torres%20Gemelas.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hace 12 años mi madre moría en una ciudad improbable, mientras yo tomaba su mano y hablaba en sus oídos palabras que seguramente ya no podía entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21 años atrás, ella había sufrido la desaparición de una de sus mejores amigas por obra del general asesino que bombardeó el palacio de La Moneda e instauró una dictadura que aún hoy algunos se atreven a defender, y hasta a poner de ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7 años más tarde, mientras bebía un café en una panadería de Las Mercedes, mis ojos verían la transmisión en vivo de un Boeing estrellándose contra el perfil espigado de la segunda torre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy consciente de que las cosas negativas pueden presentarse cualquier día. Pero eso hoy me da lo mismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tengo ganas de quedarme en casa, de permanecer acostado en la cama y arropado de pies a cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115811438067821723?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115811438067821723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115811438067821723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/09/una-fecha-desagradable.html' title='Una fecha desagradable'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115742062137829855</id><published>2006-09-04T20:29:00.000-05:00</published><updated>2006-09-14T23:20:49.653-05:00</updated><title type='text'>Ciudades de Dios</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/untitled4.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/untitled4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En uno de los momentos culminantes del filme&lt;em&gt; Ciudad de Dios&lt;/em&gt; (Fernando Miralles, 2002), Ze Pequeno, el malhechor y traficante de drogas más temible de la favela carioca bautizada con ese nombre en los años 60, reclama airadamente a Bené, su socio y único amigo, el no haberle permitido castigar con la muerte a un bandido que había asesinado a una mujer embarazada. “&lt;em&gt;El que mata en la favela debe morir como ejemplo, sabes que esa es la ley&lt;/em&gt;”, escupe con tono casi moralista, a lo que Bené simplemente responde: “&lt;em&gt;Necesitas una novia, Ze&lt;/em&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ciertamente Bené es el personaje más equívoco de la película. Aliado y cómplice principal de Ze Pequeno, compinche suyo desde la niñez —es decir, desde la época en que Cabeleira, su hermano mayor y miembro de la banda de delincuentes conocida como &lt;em&gt;Trio Ternura&lt;/em&gt;, no había sido muerto a balazos por la policía, y Ze Pequeno respondía aún al nombre de Dadinho—, es, al mismo tiempo, un hippie soterrado, un cultor del amor y de la paz que decide abandonar el crimen para irse con su chica a una granja a criar animales y fumar marihuana. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero antes de llegar a poner en marcha su plan romántico, Bené muere abaleado por el mismo bandido que, días atrás, había salvado de las garras de Ze Pequeno. La advertencia de este último parece resonar en los oídos de todos: “&lt;em&gt;Cría una culebra y te morderá&lt;/em&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/untitled.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/untitled.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La muerte de Bené es el detonante de la guerra entre las facciones de Ze Pequeno y Sandro Cenoura, el otro gran traficante de drogas de la favela. Al final de la guerra todos son brutalmente asesinados, incluyendo a Mane Garinha, un buen ciudadano que había sido empujado al mundo de la violencia más terrible a causa de su necesidad de vengarse de Ze Pequeno, quien había violado a su novia, matado a su hermano y destrozado su vivienda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En algunas escenas Buscapé, un muchacho pacífico de la favela que sueña con convertirse en fotógrafo y que es el narrador y personaje principal de la película, explica que Ze Pequeno es, simplemente, un ser obsesionado con su trabajo y su objetivo de dominar el tráfico de drogas en la favela. “&lt;em&gt;Si su negocio hubiera sido legal, Ze Pequeno habría sido hombre del año&lt;/em&gt;”, afirma con una ironía destacable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Dadinho.0.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 248px" height="254" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/Dadinho.jpg" width="320" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/untitled3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Que semejantes monstruos sean los habitantes de una localidad bautizada con el título del clásico agustiniano, hace pensar en posibles analogías. Instituciones santas, nombres resonantes, prestigios envidiables, son también el escondrijo de seres inefables. La personalidad de Ze Pequeno —arrolladora, definidamente encaminada a sus fines, apegada a un método en consecuencia: la personalidad de un visionario o un predestinado que jamás reconoció a superior alguno y que actúo siempre según su propio criterio— evoca la de otros tantos, tal vez más finos, más elegantes y sofisticados, pero, en el fondo, igualmente abominables. Como también lo hace la de Bené, siempre rebosante de simpatía y de doble moral. Sandro Cenoura representa a la competencia, esa entidad maligna que no debería existir y cuyos intereses —o negocios o afectos o seguidores o fieles— provocan copiosas salivaciones en bocas ajenas. Y también están los Mané Garinha, los tipos buenos que se dejan arrastrar —carecen de toda alternativa, qué remedio— a los círculos más viciosos de la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Lo único cierto es que todos morirán, que de una u otra forma serán aniquilados. Y que vendrán otros a tomar sus posiciones y su territorio, como la banda de &lt;em&gt;Los enanos,&lt;/em&gt; que termina apoderándose de los negocios de Ze Pequeno y Sandro Cenoura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Buscapé, a su manera, es un ser afortunado. No puede huir, pero al menos trasciende fungiendo de cronista más o menos independiente de la debacle. Una especie de Hobbes carioca. &lt;em&gt;Homo homini lupus&lt;/em&gt;: Cuánta razón pareces haber tenido, sir Tommy.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/untitled3.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/untitled3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115742062137829855?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115742062137829855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115742062137829855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/09/ciudades-de-dios.html' title='Ciudades de Dios'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115612598637819100</id><published>2006-08-20T21:02:00.000-05:00</published><updated>2006-08-21T21:08:20.416-05:00</updated><title type='text'>La merienda</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.bbrevista.com/images/agosto05/LUNCHTIT.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.bbrevista.com/images/agosto05/LUNCHTIT.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;La madre de su novia tenía cara de no matar una mosca, pero a pesar de eso —o precisamente por eso— él decidió ser cauteloso. Se esforzó para que su pulso no temblase al tomar la cucharilla del azúcar, y pudo ver con satisfacción que ningún granito cayó fuera de la taza. Usualmente tomaba el té con dos cucharillas, pero prefirió no arriesgarse de nuevo. Al reparar en el cuchillo en forma de espátula, recordó las frecuentes visitas a la casa de su abuela, cuando todavía era un niño. La mantequilla estaba aún intacta y pensó que, por nada del mundo, debía ser el primero en deformar aquel poliedro perfectamente amarillo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;El comedor estaba instalado en una pieza no muy grande. La iluminación era más que aceptable. Observaba el rostro sonriente de su novia, sus zarcillos de perlitas, su cabello liso y brillante. El té estaba hirviendo y él, que sentía una profunda repulsión por los líquidos calientes, se quemó la lengua. Felizmente el hermano de la muchacha hundió el cuchillo en la mantequilla, lo cual le produjo cierto alivio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;En una época no muy lejana había sido un ser ajeno a ese tipo de escrúpulos. Nació y creció en una ciudad atravesada por autopistas y sembrada de edificios colosales. Nadie allí se había percatado de su existencia. Pero, por alguna razón que no viene a cuenta, tuvo que mudarse al pueblo donde ahora vivía, y entonces comenzó a percibir que cierta tendencia a la ofuscación parecía serle congénita: sentía pánico al cruzar las calles libres de tráfico, la tranquilidad de los días le atormentaba, la lentitud generalizada de los ciudadanos le provocaba mareos. Experimentó la sensación de vértigo por primera vez en su vida, cuando descubrió una fotografía suya en la página social del diario local. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Entre la tensión enorme y las ganas de probar la mantequilla, optó por intervenir en una conversación inexistente. Cuando el reloj del comedor campaneó anunciando que eran las seis de la tarde, la madre se levantó de la mesa. No supo por qué, pero intuyó que había desaprobado el examen. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115612598637819100?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115612598637819100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115612598637819100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/la-merienda.html' title='La merienda'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115489567104347347</id><published>2006-08-06T15:03:00.000-05:00</published><updated>2006-08-06T15:21:11.086-05:00</updated><title type='text'>Abigail</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/Sin-t??tulo-1.png"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/200/Sin-t%3F%3Ftulo-1.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Mis primeros recuerdos de Caracas están obligatoriamente ligados a Abigail. Su cuerpo largo y bronceado asomándose tras la cortina de la ducha como una nutria húmeda y curiosa. O su voz ligeramente ronca canturreando alguna vieja canción de Silvio. Quise a esa mujer con la urgencia del que se sabe perdiendo su castidad sin remedio. Éramos un par de recién llegados, de advenedizos en una ciudad de clima cálido y gentes que se nos antojaban gélidas. Pero más allá de eso, quizá no había nada real que pudiera vincularnos. Ella era una cubana huyendo de la miseria, una joven aún asombrada ante los anaqueles de cualquier supermercado de barrio. Y yo un limeño de clase media baja y ex agregado del Opus Dei en busca de sosiego. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;A veces nos encontrábamos al final de la tarde, cuando ambos salíamos de nuestros respectivos trabajos: yo de un estudio de arquitectos donde operaba una computadora con AutoCad; ella de un bufete de abogados en el que fungía de secretaria o mecanógrafa a pesar de haber ejercido de procuradora en los tribunales penales de La Habana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;Solíamos beber café y comer &lt;em&gt;Chip-a-Cookies&lt;/em&gt; en un local en la planta baja del Centro Plaza. En ocasiones nos metíamos al cine para ver una película cualquiera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;Eres especial, podía decirme al tiempo que su cuerpo desnudo se cubría con las sábanas de una cama de motel. Eres especial, como una gaviota surcando los mares perennes. Abigail era una pésima poeta, aunque ambos fingiéramos ignorarlo. Sus besos en cambio resultaban de una dulzura incomparable. Al menos para mí, que nunca había besado a una mujer semejante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;Conversaba con ella sobre su pasado reciente mientras acariciaba su trasero o palpaba con delicadeza los cañones castaños de su vello púbico. Abigail estaba casada con un cuarentón llamado Evaristo. Evaristo no había podido marcharse de Cuba y Abigail tomó la decisión de separarse. Fue un momento difícil, me explicaba, pero no podía seguir con un hombre cuyos planes eran distintos a los míos. En Caracas, sin embargo, vivían parientes de Evaristo que la habían acogido y ayudado durante los primeros meses de su estadía. Pasado el tiempo, Abigail conoció a un contrabajista enano que vivía en Maracay y que la ayudó a conseguir un trabajo en Valencia. El contrabajista se había enamorado perdidamente de ella, no obstante estar casado y ser padre de cuatro hijos. Según Abigail nunca llegaron a tener nada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;Me gustaba escuchar las historias de Abigail, ser testigo del desenfado y la naturalidad con que revelaba sus cosas más íntimas u ocultables. Ya entrada la noche nos encaminábamos al edificio donde ambos vivíamos. Ella se quedaba en la planta baja donde estaba siendo acogida momentáneamente por la conserje, una mujer fuerte y locuaz, y también oriunda de Guanabacoa. Por mi parte tomaba el ascensor hasta el piso 5, donde compartía un apartamento de tres dormitorios con una pareja de ecuatorianos y una muchacha colombiana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115489567104347347?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115489567104347347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115489567104347347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/abigail.html' title='Abigail'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115446021833769481</id><published>2006-08-01T14:21:00.000-05:00</published><updated>2006-08-01T14:23:38.340-05:00</updated><title type='text'>El antiblog</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.losnoveles.net/pfovinces.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 94px; CURSOR: hand; HEIGHT: 119px" height="407" alt="" src="http://www.losnoveles.net/pfovinces.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Soy enteramente consciente de la intermitencia con que voy alimentando este blog, lo cual no es otra cosa que el reflejo de mi ser voluble y desidioso. Unas elecciones presidenciales con peligro de Apocalipsis y un mundial de fútbol insufriblemente glamoroso —ambos con sus correspondientes antesalas y secuelas— han sido los perfectos pretextos para su accidentado desarrollo. Algunos de mis mejores amigos me han deslizado comentarios respecto de mi poca persistencia, a veces con alarma, otras con humor, aunque invariablemente con una buena disposición que se agradece. Que alguien se preocupe por indagar por el blog de uno es conmovedor, habiendo tantos colgados en la web. Una amiga —quizá la más brillante de todos los que tengo— me sugirió que no sería mala idea la de crear un blog que se denomine "El antiblog". Es muy tarde ya para renombrar éste, aunque me encantaría que ella pusiera en práctica su propuesta. Yo simplemente prometo —de vanas promesas hechas a la volada están plagadas nuestras comunicaciones habituales; en realidad ya nadie se las cree— alimentar el mío con más frecuencia.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115446021833769481?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446021833769481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446021833769481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/el-antiblog.html' title='El antiblog'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115446006711600774</id><published>2006-08-01T14:19:00.000-05:00</published><updated>2006-11-27T20:53:57.310-05:00</updated><title type='text'>RAE: Javier Marías, elegido académico en la primera votación</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.rae.es/Imagenes/graficos.nsf/imagenes/Portada*edif_azul/$File/edif_azul.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rae.es/Imagenes/graficos.nsf/imagenes/Portada*edif_azul/$File/edif_azul.gif"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.rae.es/Imagenes/graficos.nsf/imagenes/Portada*edif_azul/$File/edif_azul.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rae.es/Imagenes/graficos.nsf/imagenes/Portada*edif_azul/$File/edif_azul.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El escritor Javier Marías, "uno de los grandes novelistas españoles contemporáneos", ha sido elegido esta noche académico de la Lengua, en primera votación y por amplísima mayoría, lo que demuestra el elevado grado de consenso que había suscitado su candidatura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Marías (Madrid, 1951), ocupará la vacante de Fernando Lázaro Carreter en la Real Academia Española y su candidatura fue propuesta por Arturo Pérez-Reverte, Gregorio Salvador y Claudio Guillén.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Salir elegido en primera votación es muy difícil, porque se necesita el apoyo de dos tercios del total de académicos en posesión de su plaza, que actualmente son 42.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A la sesión de esta noche han asistido 31 académicos y seis votaron por correo. En esa primera ronda Marías necesitaba un mínimo de 28 votos y logró 29.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El secretario de la Academia, Guillermo Rojo, visiblemente satisfecho, ha afirmado que "es rarísimo" conseguir un consenso tan amplio como el logrado por el novelista, "aunque se sea candidato único", y ha destacado la importancia de la obra de Marías, traducida a 34 idiomas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El escritor Javier Marías ha dicho que es "un honor" para él haber sido elegido miembro de una institución "ilustrada, civilizada, laica, culta e independiente como es la Academia de la Lengua, con tres siglos de antigüedad". &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115446006711600774?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446006711600774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115446006711600774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/rae-javier-maras-elegido-acadmico-en.html' title='RAE: Javier Marías, elegido académico en la primera votación'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115445992341920392</id><published>2006-08-01T14:16:00.000-05:00</published><updated>2006-08-01T14:18:43.433-05:00</updated><title type='text'>MEMORANDUM INFORMATIVO-ESPECULATIVO: JUAN RULFO®</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.letralia.com/130/rulfo.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.letralia.com/130/rulfo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.letralia.com/130/rulfo.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Noticia de último minuto: Los herederos del escritor mexicano Juan Rulfo® han logrado registrar su nombre como marca comercial, tal como habían anunciado semanas atrás. Estos mismos herederos habían hecho público su deseo de retirar el nombre del escritor del Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo®, que se entrega en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara®, porque desde su punto de vista “no se estaba haciendo un buen uso del mismo”.&lt;br /&gt;Comienzan las especulaciones. Es aún prematuro, empero, para concluir si el prestigioso certamen literario tenga o no que modificar su denominación. A partir de ahora tal vez los editores deban cuidarse de poner Juan Rulfo® (o Juan Rulfo™, para las traducciones al inglés) en las cubiertas de Pedro Páramo® o El llano en llamas®. Mientras tanto la tremenda bronca entre la familia y los organizadores de la FIL de Guadalajara® sigue en pie. Está cabrón, como diría alguno de los personajes de Diablo Guardián® de Xavier Velasco® o de Amores Perros® de Alejandro González Iñárritu®.&lt;br /&gt;Al margen de cualquier aproximación lúdica, chismosa o tremendista, me he puesto a pensar (¡A veces se me ocurren unas cosas!...) que tal vez estemos siendo testigos inconscientes de una paradoja en plena gestación.&lt;br /&gt;Intentaré explicarme:&lt;br /&gt;1. Los trabajos literarios, al igual que toda la amplia variedad de trabajos creativos, son protegidos internacionalmente por la legislación sobre derecho de autor o copyright. De acuerdo con ésta, una vez muerto un autor sus sucesores son titulares del derecho de exclusividad sobre su obra por un término de 50 años (es de suponerse que los abogados de Dan Brown® y Paulo Coelho® les hayan advertido que si quieren dejar asegurados a sus descendientes, deberán cuidarse de hacer excelentes inversiones financieras o inmobiliarias. No sólo porque corren el riesgo de que sus libros pasen al olvido, sino porque aún manteniendo su popularidad, en alguna fecha pasarán inexorablemente al dominio público y entonces el sueño habrá concluido: ¡adiós a la fiesta de los derechos de autor y las regalías!).&lt;br /&gt;2. La protección de las marcas, en cambio, permite su renovación periódica, de modo que cumpliendo con un simple trámite los titulares mantienen sus derechos exclusivos. La denominación Coca-Cola® fue utilizada por primera vez en 1886, el mismo año en que se publicó El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde®. Pero mientras el uso legítimo de esa marca sigue correspondiendo en exclusiva a los fabricantes de aquel brebaje negro y meloso, que poco o mucho tendrá que ver con su antecesor de 1886, la novela de Stevenson® puede ser utilizada libremente por cualquiera que desee, digamos, rodar una película de dudosa factura.&lt;br /&gt;3. ¿Qué pasaría si los herederos de otros escritores intentaran imitar a los de Juan Rulfo®? ¿Será tarea fácil comercializar las obras de un escritor sin mencionar su nombre? En el caso de El Código Da Vinci® pudiera ser. Pero se me antoja que no en el del Ulises®, o de En busca del tiempo perdido®, o del Libro del desasosiego®. Cuando un escritor adquiere la condición de celebridad pareciera imposible divorciar su obra de su sombra tutelar. Pudiera ser entonces algo no del todo descabellado que a través de la propiedad de una marca registrada, los herederos de un autor conserven cierto control sobre su obra por un término indefinido.&lt;br /&gt;4. Es cierto que en ocasiones los derechos de exclusividad reconocidos por el copyright han justificado pequeñeces mentales y egoísmos absurdos —María Kodama®, la viuda y ex secretaria de Jorge Luis Borges®, es para muchos una especie de bruja o perro de presa inefable; los sucesores de Ramón del Valle-Inclán® fueron, durante muchos años, el principal obstáculo para la edición de sus Obras Completas—. Todo esto puede afectar las expectativas de los lectores y entorpecer odiosamente la labor de los editores, qué duda cabe. Sin embargo estos ejemplos, por más negativos que sean, carecen de relevancia alguna frente al supremo derecho de todo ser humano de legar a sus descendientes los bienes que adquirió legítimamente en vida, más aún cuando éstos fueron creados por él mismo.&lt;br /&gt;5. Por momentos pareciera que en la lógica que informa al copyright, subyace una desvalorización de las creaciones del intelecto con relación a otras categorías de bienes: un mortal adquiere un predio, y éste puede pasar a sus descendientes, de generación en generación, mientras que un pintor o un escritor está privado de esta posibilidad respecto de la obra que él mismo ha creado. La tan mentada inmaterialidad de las obras intelectuales no justifica esta discriminación; de hecho podemos sustituir el predio de nuestro ejemplo por acciones de bolsa o bonos soberanos, sin afectar a ningún heredero. Tampoco parece aceptable el típico argumento law and economics® en el sentido de que los derechos de autor son un incentivo para el desarrollo de la creatividad, y que, por ende, se reconoce a los creadores y a sus herederos la exclusividad de ciertos derechos sobre la obra por un periodo de tiempo determinado, finalizado el cual ésta pasa al dominio público. ¿Y entonces por qué los bancos y las fábricas no pasan al dominio público luego de un periodo de tiempo posterior a su organización o creación? ¿Es que acaso no se quiere incentivar el desarrollo de la banca y la industria?&lt;br /&gt;Me parece que hay mucho de absurdo, de discriminatorio, de helado pragmatismo en la manera en que se han organizado estas cosas. Nunca ha dejado de resultarme grotescas y desmesuradas aquellas noticias que anuncian que Bill Gates® o un jeque árabe o un banquero japonés ha adquirido por un precio descomunal algún óleo o manuscrito creado en medio del tormento espiritual y la pobreza material de su autor. Frente a semejante panorama, quizá convenga a los herederos de Juan Rulfo® registrar el rostro de su célebre antepasado como marca comercial. Podrían hacer buen dinero si algún día se pusieran de moda las camisetas estampadas con caras de viejetes risueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA DEL EDITOR: Ante las dudas que este caótico ensayo plantea, se ha considerado conveniente incluir, de conformidad con las leyes y tratados internacionales vigentes sobre la materia, el rótulo ® junto a aquellas denominaciones que, según nuestra razonable entender, pudieran ser objeto de derechos por parte de terceros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115445992341920392?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115445992341920392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115445992341920392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/08/memorandum-informativo-especulativo.html' title='MEMORANDUM INFORMATIVO-ESPECULATIVO: JUAN RULFO®'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115428510548895011</id><published>2006-07-30T13:42:00.000-05:00</published><updated>2006-11-29T17:45:20.366-05:00</updated><title type='text'>¿Sería Paul Auster tan buen escritor si no fuese tan fotogénico?</title><content type='html'>&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/200/Paul%20Auster.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;"¿Tú crees que Paul Auster podría ser tan buen escritor si no fuese tan fotogénico?" Fue la primera cuestión (supongo que espontánea) que planteó mi amiga Batirtze cuando, según lo planificado, nos encontramos en la librería Noctua para luego irnos a tomar un café en el Arábiga. Tenía en sus manos un ejemplar de &lt;em&gt;Experimentos con la verdad&lt;/em&gt;, editado por Anagrama, y habría podido decirse que contemplaba con añoranza la fotografía impresa en su solapa. No era una tonta cualquiera lanzando preguntas etéreas o intentando hacerse la interesante. Acababa de ser admitida al doctorado de filosofía en Austin, y sabía que no necesitaba hacer grandes esfuerzos para salirse del molde de lo común. Por esos días se preparaba para marcharse de Los Palos Grandes.&lt;br /&gt;"No lo sé", me aventuré a responderle fingiendo desinterés: "además hasta ahora siempre he tenido el mismo inconveniente con sus libros: he sido incapaz de soltarlos, me han absorbido al punto que cualquier otra lectura me ha resultado prescindible, al igual que ir al cine o al supermercado, o llevar mi ropa a la lavandería".&lt;br /&gt;Quizá incluí en mi breve explicación al supermercado y la lavandería, debido a que el primer libro de Auster que leí fue &lt;em&gt;Leviathan&lt;/em&gt;, durante la época en que era becario en Cornell. El hecho de que Batirtze estuviese ad portas de volver a ser estudiante hizo que, casi sin quererlo, me remontara a aquella época.&lt;br /&gt;Salimos del local luego que ella pagó el libro.&lt;br /&gt;Alrededor de dos años más tarde, pasé por El Virrey para encontrarme con Carla, una amiga a quien había dejado de ver por muchos años y que, por una increíble coincidencia, no sólo estudiaba en el mismo programa de doctorado, sino que además se había hecho íntima de Batirtze. Como había llegado con unos minutos de anticipación, me dispuse a recorrer con la vista el interior de la librería con la intención de localizar a David o a Walter. Pero mi teléfono celular comenzó a timbrar. Era Carla, explicándome que había ido directamente al Delicass pues estaba hambrienta y prefería visitar la librería después de la cena.&lt;br /&gt;El cambio de planes no me molestó en lo más mínimo.&lt;br /&gt;De vuelta a la calle me sorprendí al reconocer en un peatón cualquiera el rostro de un antiguo compañero de Cornell, un joven boliviano que, hasta donde había tenido noticia, se había quedado trabajando en una firma de abogados de Nueva York. Él también me reconoció. Nos saludamos con afecto, hablamos rápidamente de lo que cada uno hacía (como era de esperarse, él estaba en Miguel Dasso por cuestiones de trabajo) e intercambiamos tarjetas.&lt;br /&gt;Debo confesar que, desde el primer momento, había quedado maravillado por el magistral tratamiento que Paul Auster brinda a la casualidad, atribuyéndole la capacidad de revelarnos, de manera radical e inesperada, el sentido más profundo de nuestra existencia. De un encuentro como el mío con Marcelo —mi colega boliviano—, tal vez podría él sacar toda una novela.&lt;br /&gt;Cuando finalicé de recorrer los escasos metros que me separaban del Delicass por fin encontré a Carla, quien ocupaba una de las mesas exteriores. Me recibió con su típica sonrisa, amplia y luminosa. Tomé asiento enfrente de ella, y antes de que comenzáramos nuestra charla —ella y yo podemos conversar, literalmente, de cualquier cosa: afortunadamente carece de esa pose de intelectual excluyente y a la vez agobiante que caracteriza a tantos académicos, Batirtze incluida— pude darme cuenta de que había colocado sobre la mesa un ejemplar de &lt;em&gt;Experimentos con la verdad&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;"Es un escritor estupendo", me explicó al percibir mi evidente asombro: "el libro es de Batirtze, ella me lo prestó. Mira su fotografía . Es guapo, ¿no?".&lt;br /&gt;Vienen a mi mente estos recuerdos cuando ya he leído los dos primeros capítulos de &lt;em&gt;The Brooklyn Follies&lt;/em&gt; y soy consciente de que no podré despegarme de ella hasta finalizarla. ¿Será producto de la casualidad que uno siempre termine atrapado por las novelas de Paul Auster?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115428510548895011?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115428510548895011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115428510548895011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/07/sera-paul-auster-tan-buen-escritor-si_30.html' title='¿Sería Paul Auster tan buen escritor si no fuese tan fotogénico?'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30255873.post-115428495338190841</id><published>2006-07-30T13:41:00.000-05:00</published><updated>2006-08-05T05:36:08.843-05:00</updated><title type='text'>El visitante inesperado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/1600/El%20visitante%20inesperado.3.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/803/2174/320/El%20visitante%20inesperado.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Una noche húmeda de agosto, mientras Ana y las niñas se concentraban en una de sus sempiternas partidas de monopolio, alguien tocó el timbre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Consecuentemente me tocó a mí abrir la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Hola Juan. Soy Alfonso, tu padre —se anunció el visitante inesperado con una voz cavernosa y ajena a todo remembranza de mis años pasados. No podía dejar de identificarse de esa manera. Explícitamente. Yo era un niño muy pequeño cuando una mañana le anunció a mamá que saldría a comprar el pan. Nunca regresó a casa. Hacía más de treinta años de eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mi concepto de tiempo se revolvía como una masa de abstracciones sin sentido. Nuestro parecido físico me resultaba incuestionable (quizá porque durante muchos años oí decir que yo era la viva imagen de mi padre fugitivo. Luego crecí. O los que me lo decían se fueron alejando o muriendo). Me sentí entonces como contemplando mi imagen reflejada en un espejo futuro. El mismo rostro ovalado, la nariz prominente, los ojos negros y miopes. Pero también la ausencia casi total de cabello, la piel marchita, el cuerpo encorvado, las manos ennegrecidas e invadidas de arrugas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—¿Quién es? —gritó Ana desde el comedor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Nadie —respondí como un autómata programado en la búsqueda de la discreción y el disimulo. Inmediatamente comprendí que estaba haciendo el idiota, como en años no tan pasados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El visitante inesperado se mantenía en silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—¿Cómo que nadie?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Quien acababa de hacer esa pregunta aparentemente impertinente era Sandrita, nuestra hija pequeña. Debido a la influencia de sus dos hermanas mayores solía comportarse de una manera mucho más adulta que ellas a su edad. Ana y yo la concebimos al inicio de nuestro segundo matrimonio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Sí, ¿cómo que nadie?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ahora Paula, la mayor, repetía la pregunta. Tenía trece años y recordaba perfectamente el divorcio y los casi dos años en que vivimos separados. Es un decir, en realidad las visitaba casi a diario. A las niñas y a la madre. Ana y yo éramos muy inmaduros, nos habíamos casado cuando aún éramos un par de críos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las preguntas y la insistencia con que eran formuladas eran comprensibles. Vivíamos en una urbanización privada al sureste de la ciudad. Difícilmente alguien se hubiera atrevido a llegar hasta ella caminando. Tendría, en todo caso, que haberse identificado en la vigilancia. Pero además era plenamente consciente de que había mucho de justificable en los celos que mis cuatro mujeres desplegaban hacia mí. Tuve una absurda etapa de playboy en que las hice sufrir demasiado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;No se me ocurrió otra cosa que tirar la puerta en la cara del visitante inesperado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—¿Quién era? —me preguntó por fin Laurita, nuestra segunda hija, siempre vivaz y con enormes ojos, cuando me vio regresar a la sala de estar. Es una actriz, una imitadora nata. Sabía que intentaba intimidarme con el tono supuestamente serio de su voz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Nadie —respondí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—¡¿Cómo que nadie?! —repitió Ana, ya un tanto fuera de sí— ¿Acaso nos vas a decir que era un fantasma?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pensé en contestarle que sí, pero intuía que ésa sería una decisión errónea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;—Quise decir que nadie fuera de lo común —expliqué por fin—. Tan sólo papá de vuelta de la panadería.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30255873-115428495338190841?l=octaviovinces.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115428495338190841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30255873/posts/default/115428495338190841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://octaviovinces.blogspot.com/2006/07/el-visitante-inesperado_30.html' title='El visitante inesperado'/><author><name>Octavio Vinces</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05994623902769552415</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_C2GKNpKKv4s/SKQfe3wk-VI/AAAAAAAAASQ/B0Jr_9lnnbE/s1600-R/Dibujo3.JPG'/></author></entry></feed>
